Puede que sea el germen de la prueba del algodón para la mentalidad masculina (más allá de sexos). Algunas páginas web hablan de lo típico del género masculino: incapaz de caminar y masticar chicle al mismo tiempo. Al parecer, por su lentitud para cambiar de tareas. La mentalidad femenina es multitarea mientras que la masculina es más de secuencia. Primero mastico y después doy un paso, doy un paso y después mastico, y así hasta sentarse o terminar el chicle… Viene esto a cuenta, evidentemente, de las argumentaciones sobre la exhumación de Franco.

Hay quien dice que existen cosas más importantes a las que dedicarse y hacer antes. Por ejemplo, terminar con el desempleo o la pobreza, la violencia contra la mujer y tantos dramas cotidianos. Algo así como ligar la dignidad democrática a la consecución de objetivos: primero se termina con el desempleo y la violencia contra la mujer. Cuando ya no tengamos ni un solo parado o una mujer sola malherida, sería el momento de pensar en sacar a Franco. Es una idea interesante, que de extenderse daría lugar a lo siguiente. Para las universidades catalanas que apoyan la huelga de estudiantes independentistas, proponerles que hasta que Cataluña no sea independiente, cierren sus puertas. ¿En qué cabeza cabe educar o investigar cuando existen problemas mucho más graves como es el pendiente estado catalán? Reducción al absurdo se denomina lo anterior y es de aplicabilidad generalizada a los argumentos monotarea. Está claro que se pueden hacer múltiples cosas a la vez, como algunas universidades catalanas han demostrado hasta hace poco. Quod natura non dat… la dignidad académica no lo presta. De esa mentalidad enclaustrada también queda por desenterrar a Franco. O al menos sus maneras y estilos.

Luego está lo de que Franco es de antes que mi padre conociera a mi madre. Por eso, aunque lo ignoran, lo suyo es el “A mi plín, yo duermo en…” democracia. Este argumento erróneo procede de la manía de enseñar la historia al revés. De atrás hacia adelante, del pasado hacia el presente. Sin duda, consecuencia de la mentalidad judeocristiana moldeada por una biblia que comienza por el Genesis y termina en el Apocalipsis. En los pensamientos míticos, gracias a su cierre de sentido, todo adquiere una finalidad, una continuidad. Teleología le llaman. En su versión de práctica docente, en la historia siempre hay unos prolegómenos de. Una aproximación a la historia como algo cerrado por el presente, donde nada importa cuando todo terminó bien. Esto es Hollywood. El chico conoce la democracia, son felices y luchan contra el cambio climático y el disparate catalán. Yendo temporalmente de atrás hacia adelante, en una falsa imagen de movimiento y progreso, el presente próximo cada vez está más olvidado. El tiempo tiene la incontenible manía de no parar, con lo que cada vez hay más profundidad histórica, de modo que Mesopotamia y los dos ríos quedan cada vez más babilónicos. En otras palabras: no hay curso académico para tanta historia de comenzar por el Genesis. Está más reciente en la memoria de los estudiantes el imperio romano que los fusilamientos de sus abuelos. En esa inversión temporal, Franco es algo remoto. Más anticuado que la guerra de las Termopilas, que la estudiaron ayer mismo antes del recreo. Por ello, los políticos modernos nada saben del empedrado de agobio y terror que llevó al inicio del arco iris. Otro argumento histórico secuencial que disculpa a Rivera: es producto del sistema educativo.

El silencio ha sido otro planteamiento sobre Franco. Mientras a Franco lo desenterraban en el Valle, en el PP lo enterraban aún más hondo. Y ese entierro discursivo es tan significativo o más que el físico. Por fin aparece la vergüenza que busca ocultarse en lo oscuro. En Vox, parecen los descendientes parias del franquismo, pero en el partido de Casado el cordón umbilical conduce a un parto ideológico llamado Alianza Popular. Lo he buscado en internet y lo primero que sale es qué Casado no se gastaría ni un euro en desenterrarlo. Aquí el silencio más bien parece un grito y el ahorro un despilfarro. Nada que decir, nada que parecer.

Una posición interesante, ligada con la primera, es la de sí pero así no. La razón básica: que no me conviene ahora en la antesala de unas elecciones. En resumen, no es bueno que lo saques porque me viene muy mal. Luego ya si acaso. Dando por hecho que en la derecha ningún momento es bueno, ¿Cuál es el momento adecuado para desenterrar dictadores? La argumentación “lo haces por electoralismo y por eso mismo, por electoralismo, te pido que no lo hagas” no tiene mango. Corta por los dos lados. Hace tiempo, en ese momento del día, pensé que hubo inteligencia donde el tiempo ha mostrado que solamente había oportunidad.

Y las elecciones ya están a la vuelta del domingo. Los medios continúan traficando estimaciones por intenciones. Un dar gato por liebre que permite sacar conejos de la chistera a los tertulianos. Primero, los medios no publican datos de intención de voto, son opiniones expresadas mediante cifras. La trasformación de la intención en estimación está más cerca de la especulación que de la ciencia social. Y predicciones curiosamente afines a las líneas editoriales de los medios que los contratan. ¿Cómo un partido con 66 escaños reales en abril llega a octubre con 104 escaños posibles, de forma que entra a la campaña electoral convertido en alternativa de gobierno? ¿Dónde está el milagro? No en el cambio de líder, apariencias aparte. No en sus políticas. No en su distanciamiento de la extrema derecha. Y ya es agotador aplicar la presunción de ciencia en las estimaciones secretas de los medios.

Un ejemplo. Hace unas semanas, un periodista que depende de las estimaciones de los demás para sus cálculos afirmaba como repentinamente el PSOE descendía bruscamente en las encuestas publicadas. Y continuaba en el suma y sigue, sin cuestionarse la relación empírica entre la mejora del PP, el empeoramiento del PSOE y la cuenta atrás electoral. ¿En casa de herrero azadón de palo? Les cuento una anécdota. Hace ya muchos años, en el siglo pasado, desde el grupo de investigación que dirijo en la Universidad se envió a diversos medios los resultados de una encuesta electoral. El jefe de redacción de uno de ellos, por difusión el más importante, llamó con dos motivos. El primero, agradecer que le enviáramos la información y animarnos a que enviáramos más de futuros estudios. Lo segundo, explicarme que no iban a publicar una encuesta afirmando que Zaplana ganaría ampliamente las elecciones (como sucedió). Existía un contencioso entre el director del periódico y Zaplana de forma que no procedía publicar nada favorable al segundo. Imposible. Le di las gracias por la lección gratuita. Un error debido a mi “inociencia”.  Al fin y al cabo, son el cuarto poder, incluyendo de serie la creación de realidades y el de apagar la luz.