Ya está bien.

La economía española no se ha dado un “batacazo”, sino que ha crecido durante el año 2021, y no al 1%, ni al 2%, ni al 3%, sino al 5%.

El paro no bajó en 2021 “porque se han contratado a 200.000 funcionarios”, sino por haberse creado 744.300 empleos privados y 96.400 públicos.

Los Presupuestos Generales del Estado no entraron en vigor con medio mes de retraso, sino puntualmente el primer día del año 2022.

A los autónomos no “se les da un hachazo fiscal”, sino que se rebajan mayoritariamente las cotizaciones a pagar a la Seguridad Social.

El gobierno no ha “excarcelado a etarras”, sino que cumple escrupulosamente las leyes y las decisiones judiciales.

La reforma de la ley de seguridad ciudadana no obliga a los policías a devolver a los delincuentes detenidos en las manifestaciones, porque esa ley no regula delito alguno.

El gobierno no ha asegurado que “España exporta carne tóxica”, porque jamás ninguno de sus miembros ha pronunciado tales palabras.

En España no hay “10 millones de familias en pobreza severa”, porque esa es una cifra demencial y el gobierno aplica políticas de justicia social.

Sánchez no va a “dejar sin pensión a los babyboomers”, sino que la subida de las pensiones está garantizada hoy por ley gracias a Sánchez.

El gobierno no “financia con millones de euros el turismo de otras razas”, porque el gobierno no practica el racismo.

La vacunación de los españoles frente al COVID no “se retrasará hasta el año 2023”, sino que somos un país líder en celeridad y eficacia al respecto.

En España no “vamos a llegar a los 5 millones de parados”, sino que alcanzamos récords históricos en creación de empleo y disminución del paro.

Los líderes europeos no “exigen al gobierno español una gestión más transparente de los fondos”, sino que felicitan a nuestro país por su eficacia.

Y España, por cierto, no está “en quiebra”.

Mentir no solo imposibilita el entendimiento.

Mentir deteriora la democracia misma.

Que dejen de mentir.