Con otros ojos. La línea de actuación política del Partido Popular plantea preguntas evidentes. ¿Qué buscan? ¿Cuál es la finalidad de todo esto? ¿Es una estrategia electoral de movilización polarizando? Pero ¿Eso tiene algún sentido? Son palabras demasiado gruesas, demasiado cerca de no se sabe qué. Destruir España, gobernar contra la soberanía, ilegitimo ¿A quién o qué invocan? Solamente hay dos opciones. No saben lo que están definiendo (en favor de Vox), o lo saben y realmente se encontrarían cómodos con ello (en sus raíces de Alianza Popular).

En esa, hay que ponerse los anteojos de las hipótesis, por improbables que sean. Este director de periódico siempre en escorzo postural, aquella periodista de presta pontificación sobre la democracia, el otro y la de más allá en la mesa de opinión ¿Qué harían en una situación como la que están buscando? ¿Se exiliarían interior o exteriormente? ¿Lucharían, dispuestos a sacrificios personales/profesionales defendiendo derechos y libertades o por el contrario medrarían y prosperarían? Me da más que lo segundo, y en esa, todo adquiere otro sentido. Agitación y propaganda. Fabricar su medioambiente político. Malamente.

La reducción de la sociedad española a bloques es invento de derechas. El bloque de izquierda suma, el bloque de derechas suma, y tanta suma solo resta realidad a la realidad. Expresa un pulso ideológico absurdo. Ecologistas, independentistas, regionalistas, abstencionistas, desideologizados, centristas, toda una diversidad en un ecosistema ideológico plural propio de sociedades modernas. Pero ellos a los suyo. El bloque de y el bloque de. Y lo de bloques va por partes. La derecha española es caníbal. Cada ladrido al PSOE es realmente un bocado al electorado del vecino. Y en esa están, aullando a Pedro Sánchez para hincarse el diente entre ellos.

En la reciente investidura, nuevamente, la derecha extrema convierte el arte de la representación política en una historia contada por un loco, llena de gritos y furia. Cierto, Shakespeare lo escribió mejor, pero es que lo era. Ya sea en versión garrula, con amedrentadores “viva España” cuarteleros en sede parlamentaria, o más de florido Pensil, a lo Cayetano (Alexa Siri, dime sinónimos de), los dos igual de lo mismo. Que lo mismo da igual. Las debilidades del líder del PP no las menguan barbas ni palabras peliagudas. Ya saben el refrán: no por mucho gritar se es líder más temprano. Le sucede como antes a Rivera y ahora a Arrimadas. Buscan el centro yendo para el otro lado, en la teoría extendida de que la tierra es redonda y la ideología también. Como nuevos colones, navegan hacia las especias, pero por el revés. Allí toparan, lo veo venir, con un “ven que te cuente limeña”.

Y ya puestos a ir del revés, pero por derechas, van saliendo encuestas que anuncian el nuevo advenimiento. En ese me gustas tú, la derecha se acerca electoralmente más, y más, pero mucho más… Nada nuevo bajo el sol, que por encima no se sabe, pero esto ya lo vimos en la temporada anterior. Las encuestas de la cofradía Adventista del Séptimo Día, gracias a la manifestación del don de profecía, ya lo saben y lo promulgan con verlas venir cobrando por adelantado. Por su oficio de tinieblas los conoceréis.

Que lejos quedan ya las hojas del calendario de otoño. Aquellos días del 19 tuvieron barricadas ardiendo como fondo de pantalla televisiva. Igualito que los canales de peceras, pero sin modo relajación. Se vio más fuego en pantalla fija de la que se ha visto en años, y vivo en tierra de hogueras. Las cenizas de aquellos fuegos daban para llenar varias urnas. Pero el yomimeconmigo catalán llega a ser agotador y aquí termino.