Esta es la estrategia de las derechas españolas desde el inicio de los tiempos transicionales. Cultivar sus electorados mediante un procedimiento arcaico que tiene como ventaja no pensar en exceso. En esencia, llegan de forma itinerante a un tema, asunto o problema. Tumban cualquier matiz o reflexión y queman el debate democrático con epítetos encendidos. Finalmente, emplean las cenizas para abonar sus frutos electorales demoscópicos. El tema de turno ahora es la amnistía, pero antes fue, y serán cuando llegue el turno, agravios territoriales, guerra del agua, “ocupación institucional”, ETA, “váyase, señor González”… Un excelente ejemplo es el monocultivo verbal de Álvarez de Toledo. Los procesadores de texto tienen una funcionalidad muy interesante. Marcando una palabra les puede pedir sinónimos a granel. Sus declaraciones, plagada de adjetivos me indican que tiene activada esa funcionalidad verbal. Dicho a su manera: interesante, atrayente, atractivo, sugestivo, cautivador, seductor, encantador con un verbo florido, lucido, selecto, escogido, exquisito simula, aparenta, finge, imita, figura, soflama, falsea,  representa, disfraza, desfigura, idea, engaña, ilusiona un gran talle, figura, tipo, porte, planta, estampa, disposición, percha de intelectual. Si me pagaran por palabras, como a ella, ya tendría el cómo decir sin más mucho de lo mismo. En fin, un eterno retorno a las cenizas en una agricultura de supervivencia política. Y todo ello carentes de un mapa forestal de la España real.

En la práctica, rozan, talan y queman dentro de un jardín botánico. Un campo acondicionado por los medios de comunicación conservadores donde crece y abunda la vegetación de raíces aéreas. Flores de raíz aérea fueron los temas que reunieron en Colón a Casado, Abascal y Rivera. Y son tantas. La última orquídea de raíz aérea es la amnistía. También lo es el ramillete terrorista adornado con etarras, Hamás, Bildu y otros. Son flores vistosas plantadas por el cuarto poder, con unas raíces que adornan la selva política al gusto mediático, pero no tocan fondo ni sustrato en los problemas de los españoles. Hasta que en el PP no pongan pie en tierra, irán como Tarzán de liana en liana. Unas lianas que cuelgan de editoriales y opiniones “sin año de lucro” pero dispuestas en el futuro, con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, a reclamar su actual “lucro cesante”. Al PP les conducen casi sin saber ni evaluar dónde les lleva realmente el cómo. Piénselo. Si enmudecieran algunos medios, ¿de qué se ocuparían como prioridad rompe España? ¿sobre qué crisis harían declaraciones en el PP?

Quizás, y solo quizás, en algún momento alguien en el PP con capacidad de decisión llegará a la conclusión de que si viven colgados de los temas-lianas que les tienden otros y no de los que eligen ellos mismos, van más de Chita que de Tarzán. Evidencias de argumentos y modos simiescos ya se aprecian de larga data en formas y maneras parlamentarias. Algo que quizás explica las cestas de fruta como regalo navideño del PP. Sinceramente, creo que no será. Incrustado en el ADN ideológico del PP se encuentra el gen “prensa amiga” con la que hay que hacer buenas migas. Además, en la élite económica ultraconservadora y ultracatólica española (o quinto poder) no está el horno para bollos y sí dispuesta a que las tortas al gobierno le cuesten un pim-pan-pum. Piense en los efectos reputacionales del “escucha Europa” de La Moreneta de Monserrat. Pues eso.

Es bien sabido que grave error es atribuir al ejército labores de policía y ponerlos a controlar el orden público en las calles. Igual o mayor es atribuir a la población civil tareas de ejército. Israel tiene un gran número de ciudadanos armados y uniformados, funcionales para dar a la bola de demolición de terroristas y población civil. Lo que no sabemos es cuantos militares tiene, que se comporten como militares y no vean un blanco en una bandera blanca. Hoy en día, la masacre de Gaza muestra lo que puede llegar a hacer un gobierno ultra, elegido por el pueblo elegido, sin respeto a los derechos humanos propios y ajenos. Hasta Biden lo ve cuando pide a Netanyahu que cambie el gobierno. El problema no son los ciudadanos y militares que asesinan población civil indiscriminadamente. El problema está en la cabeza de quienes lo ordenan como algo legítimo.

Ya en aguas menores, un cotilleo sobre a la vejez mojar camas. Recientemente asistí sin voz ni voto pero sí oído a una reunión muy interesante. En ella un reputado especialista en valores le echó valor y repartió neutralidades diestramente a diestro y… Tal cual. Incluso llamó neutrales a directores franquistas que en plena dictadura hicieron su trabajo. Incluso llamó neutrales a quienes dieron con sus huesos en ministerios precisamente condenados por su neutralidad. A más y más. Siendo el amo de la reflexibilidad en sociología, va irreflexivamente y defiende como opinión pública la opinión publicada. Insiste además tenaz en dejarlo por escrito de forma que sus olvidos no se olviden. Charles de Gaulle afirmó metafóricamente “La vejez es un naufragio”, lo que en traducción  literal de Lina Morgan viene a decir, “Ay, madre, cómo se estropean los cuerpos”. Si solo fuese eso solo. La decadencia es triste, ya sea física, intelectual o moral. Qué escribir cuando se aúnan las tres. “Y eso es todo lo que tengo para decir sobre eso”. (“Forrest Gump”).