El profundo cambio que necesitaba la sociedad española, tras la muerte del dictador Franco, dio lugar a una transición política y a la aprobación de una Constitución, que vistas con perspectiva histórica pueden calificarse como un éxito. Pero este éxito requiere ahora de nuevas transformaciones que partan de la evolución, que ha tenido la sociedad en España, y no de rupturas o borrones y cuentas nuevas.

En España, la población prefiere mayoritariamente la democracia como sistema político. Pero existe una amplia insatisfacción en cuanto a cómo funciona. Concretamente, un 54,8 por ciento de los ciudadanos afirma que esta poco/nada satisfecho, según los datos del CIS. Mientras, un 42,6 por ciento declara sentirse muy o bastante satisfecho.

La pregunta que surge, casi automáticamente, es si cada vez hay más españoles que están satisfechos, o por el contrario aumenta el número de los que creen que la democracia funciona peor. Para conocer la respuesta basta con comparar los datos actuales con los del año 2012. De esta comparación, se aprecia como la insatisfacción con la democracia ha bajado en 12,7 puntos porcentuales, y los ciudadanos que están muy o bastantes satisfechos han aumentado en 13 puntos porcentuales.

En diciembre de este año se cumplirán cuarenta años desde que se aprobó la Constitución. Y es oportuno conocer la opinión de los españoles sobre la misma, más allá de las valoraciones de las distintas fuerzas políticas, económicas o mediáticas. La pregunta es sencilla ¿Están los españoles satisfechos con la Constitución?

En general, la mayoría de la población si lo está. Un 47,3 por ciento afirma estar muy satisfecho o bastante satisfecho con la manera en que han ido las cosas con esta Constitución; un 27,7 por ciento señala que esta poco o nada satisfecho; y un 17,5 por ciento dice que regular.

Pero, ¿es mayor la satisfacción en estos momentos que hace unos años? Comparando los datos de ahora con los del barómetro del CIS de noviembre de 2012, se ha producido una recuperación de la satisfacción en la población, ya que en el año 2012, un 37,4 por ciento afirmaba estar muy satisfecho o bastante satisfecho, y un 13 por ciento decía que estaba nada satisfecho frente al 8,2 por ciento actual.

Sin embargo, si se analizan los datos por las variables de edad, estudios, clase social, voto se pueden observar algunas singularidades:

  • Variable edad: Existe una división por edad en la sociedad española. Las personas de más de 45 años presentan una satisfacción mayor del 50 por ciento y unos niveles de insatisfacción por debajo del treinta por ciento. Mientras la población más jóvenes, entre 18 y 44 años muestran baja satisfacción. Un 33,4 por ciento de las personas entre 18 y 24 años están poco o nada satisfechos; y un 31,1 por ciento de las personas entre 25 y 34 años también. En este hecho, puede haber influido la situación de crisis política, social y económica que se vive en España desde el año 2008, y las políticas de austeridad y recorte de derechos y servicios públicos.
  • Variable estudios. Los ciudadanos que presentan niveles menores de satisfacción son los que tienen estudios de F.P., un 42,8 por ciento están muy o bastantes satisfechos, y los que no tienen estudios, con un 43,4 por ciento. Por el contrario, los que tienen mayores niveles de satisfacción son los que tienen estudios universitarios, con un 53,7 por ciento, y los de secundaria 2ªetapa, con un 48,7 por ciento.
  • Variable clase social, la clase alta/media-alta, con un 53, 9 por ciento y las viejas clases medias (empresarios, autónomos y agricultores) con un 50,6 por ciento, presentan los mayores porcentajes de satisfacción. Por el contrario, el nivel más bajo de satisfacción se encuentra en los obreros no cualificados con un 40,3 por ciento.
  • Variable del voto. En esta variable, se aprecia como la cuestión territorial es un elemento importante a la hora de determinar el grado de satisfacción o insatisfacción. Se pueden observar tres niveles. Un primer nivel, de mayor porcentaje de satisfacción, entre los votantes del PP, PSOE y C´s, donde respectivamente la satisfacción está en el 63,8 por ciento, en el 56,4 por ciento y en el 59,3 por ciento. Un segundo nivel, con un grado de satisfacción en la franja del treinta al cuarenta por ciento, donde estarían los votantes de PNV, 31,8 por ciento; Compromis-Podemos-EUPV, un 34,1 por ciento, Unidos Podemos, un 35,9 por ciento y En Marea, un 38,1 por ciento. Un tercer nivel, con una satisfacción mínima donde estarían En Comú Podem, 10,9 por ciento, CDC, un 8,3 por ciento, y ERC, un 7,9 por ciento.

  • Variable ideológica. Si bien la variable ideológica era significativa a la hora de señalar mayor o menor preferencia por la democracia como sistema político, o por ser más receptivo a la hora de afirmar que en algunas circunstancias, un régimen autoritario puede ser preferible, donde las personas auto- ubicadas en la izquierda  mostraban mayor preferencia por la democracia que las auto- ubicadas en la derecha , en el caso de la satisfacción con cómo han ido las cosas con la Constitución de 1978, se produce mayor satisfacción entre las personas ubicadas en la derecha, entre el seis y el 10, que entre los ciudadanos ubicados en la izquierda, entre el uno y el cuatro. Si bien es cierto, que la mayor insatisfacción se encuentra en la extrema izquierda, con un 31,3 por ciento, y en la extrema derecha con un 20,7 por ciento.

En definitiva, los españoles están satisfechos con cómo han ido las cosas con la Constitución. Pero esa satisfacción, no es uniforme y no debe servir de excusa para continuar con el inmovilismo. Por el contrario, nos pone ante un espejo donde se reconoce por parte de la ciudadanía el camino recorrido, pero se demanda trabajar por adaptar la Carta Magna a la España del siglo XXI.

Esperemos que tomen nota todos los líderes políticos. Pero, especialmente, Casado y Rivera.

Esperemos.