En el refranero español existe la expresión “una cosa es predicar y otra dar trigo”, que viene a reflejar la distancia que en ocasiones existe entre lo que se dice y lo que posteriormente se hace. El 8 de marzo, en España, millones de españolas y españoles predicaron y dieron trigo luchando por la igualdad real entre mujer y hombres.

Pero también, fue evidente como otras mujeres y otros hombres, dirigentes del PP y de Ciudadanos, se encontraban con el paso cambiado ante una reivindicación que pedía y exigía igualdad. Unas, se retrataron diciendo que harían huelga a la japonesa, algo que no existe ni en Japón. Otros, haciendo el baile de la yenka: ahora no, ahora a lo mejor que puedo perder votos, ahora sí que somos de centro.

A pesar de estas cuestiones, hay que destacar que la alegría en las calles de Madrid era contagiosa. Y la sensación de que algo especial iba a ocurrir se fue incrementando a lo largo del día, y se materializó por la tarde en la manifestación.

Mucho se ha hablado ya sobre esta cuestión. Pero se puede resumir en que fue un día histórico. Un día a partir del cual ya nada será lo mismo, porque se vino a demostrar que los cambios para garantizar la igualdad entre mujeres y hombre son imparables.

Pero aunque imparables, es inexcusable arrimar el hombro para que el tiempo que resta para conseguir esa igualdad sea el menor posible. Es en este punto, donde es preciso destacar  como un partido, el PSOE, de nuevo se situó a la vanguardia de esta lucha, como ya hizo años atrás cuando aprobó en el Congreso la ley de Igualdad.

En este caso, el PSOE ha presentado una proposición de ley para garantizar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres en el empleo y la ocupación. ¿Por qué? Pues porque la igualdad hoy en España no está garantizada. Y porque el PSOE, con esta ley, quiere que las buenas palabras pasen a ser derechos individuales de las trabajadoras y obligaciones para las empresas, que de no cumplir serán sancionadas.

La ley de igualdad, aprobada en 2007, fue una ley pionera en el desarrollo legislativo de los derechos de igualdad de género en España  y significó el reconocimiento jurídico de las acciones positivas a favor de las mujeres. Pero, diez años después, se puede afirmar que los contenidos fundamentalmente obligatorios han tenido un impacto relevante a la hora de hacer efectivo el derecho a la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres (elaboración de planes de igualdad en las empresas de más de 250 personas trabajadoras, composición equilibrada de las candidaturas electorales, creación del permiso de paternidad)

Sin embargo, las medidas de naturaleza fundamentalmente promocional o de fomento han tenido un desarrollo insignificante que contraviene la propia finalidad de la citada ley al no hacerse efectiva la igualdad de hombres y mujeres, y persistir los tratos discriminatorios. De ahí, la necesidad de este nuevo avance.

Entre las medidas fundamentales que el PSOE presenta en esta proposición de ley, se pueden destacar:

  • El deber empresarial de respetar la igualdad de trato y oportunidades entre mujeres y hombres en el ámbito laboral, mediante la obligatoriedad de negociar colectivamente acciones positivas en favor de las mujeres cuando se constaten diferencias con respecto a los hombres en un amplio elenco de condiciones de trabajo. Entre ellas, medidas de discriminación positiva en la promoción y en el ascenso de las mujeres en el ámbito laboral, o ampliación de las posibilidades de reducir de la jornada laboral de hombres y mujeres para cuidar a sus hijos hasta los 12 años. Obligaciones que de no cumplirse por la empresa darán lugar a infracciones y a sanciones.
  • La conciliación de la vida personal, familiar y laboral empieza a ser en esta Ley un verdadero derecho individual sobre el que negociar en el ámbito de la negociación colectiva. Dicha regulación tiene como finalidad favorecer la asunción equilibrada de las responsabilidades familiares. Y cuentan con una naturaleza individual intransferible.
  • Se implantan como obligatorias las cuotas de participación de las mujeres en los consejos de dirección de las empresas, tal y como contemplan las directivas comunitarias que España no cumple.
  • Se crea la Oficina Estatal de lucha contra la discriminación por razón de sexo en el empleo y la ocupación, para garantizar el cumplimiento de esta ley, a la vez que se refuerzan las medidas de inspección de trabajo.

Ha llegado la hora de acercarse a la realidad, y reconocer que lo que viven las mujeres todos los días no es igualdad, aunque las leyes digan que todos los derechos son iguales. Como se afirmó en la rueda de prensa, donde se presentó la proposición de ley, “el feminismo como método para entender que hombres y mujeres tenemos circunstancias distintas no es optativo; es obligatorio en democracia.”