La Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba en 1959 LA DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL NIÑO, la primera que reconoce el derecho de los niños y niñas a la educación, al juego, a la atención de la salud y a tener un entorno que los proteja.

En la convención de los DERECHOS DEL NIÑO se dice en el art. 2:

“Los Estados parte tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar que el niño se vea protegido contra toda forma de discriminación o castigo a causa de su condición, actividades u opiniones expresadas o las creencias de sus padres, tutores o familiares.”

Días atrás, se hacía eco Álvaro Lario, presidente del Fondo Internacional del Desarrollo, de la llegada de un cayuco a nuestras costas, con un solo ocupante, un menor de 14 años, ¡MUERTO!

No pude menos que recordar las repetidas palabras despectivas y repugnantes sobre “los Menas” de la derecha y la derecha extrema española. Las repugnantes declaraciones de la presidenta de la comunidad de Madrid a propósito de que “la solución sería poner un muro en Aranjuez o soltarlos en el desierto…” Produce náuseas carteles, de la extrema derecha, en el que un hombre con la boca y la nariz tapada y una capucha que le cubría la cabeza, donde rezaba la vil mentira “Un MENA 4700 euros, tu abuela 426 euros de pensión”

Hace unos días el presidente del gobierno de España, Pedro Sánchez, como ya hubiera manifestado Antonio Guterres, secretario general de la ONU, manifiesta a Netanyahun que el incalificable atentado contra el pueblo israelí del grupo terrorista Hamas no justifica en ningún caso una respuesta que viole el derecho internacional, que destruya el derecho de los humanos y que entre la barbarie y orgía de muertos en la Franja de Gaza y Cisjordania. Ya van 27000 niños muertos y otros muchos detenidos sin derecho ni amparo alguno.

Nuevamente la derecha patria afea las palabras y el compromiso valiente y decente del presidente del gobierno.

La náusea que produce me trae la obligación moral de recordar el plan de acción de la cumbre mundial a favor de la infancia de septiembre de 1990.

“No hay causa que merezca mas alta prioridad que la protección y el desarrollo del niño, de quien depende la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones y de hecho de la civilización humana.”