Esta, como otras muchas películas del todo poderoso Hollywood, es reflejo de los pocos riesgos que corren las multinacionales del cine. Una vez probada la aceptación masiva del público de un producto se machaca a éste con una y otra versión hasta dejar exhaustos a los espectadores con él. Alguien podría pensar que es el resultado de la falta de imaginación, y en algún caso es posible. Pero la verdadera razón, no es otra que explotar la veta que produce un mercado con memoria de pez en un continuo relevo de sus cohortes adolescentes.

El Spiderman de Sam Raimi (2002), fiel a los cómics de Stan Lee y Steve Ditko, amoldaba las constantes tensiones del superhombre con ese adolescente con el que compartía cuerpo en permanente transformación hormonal. Circunstancia que mantiene Marc Webb recreándose, si cabe aún más, en el melodrama de amores contrariados. Nadie puede negar que “The amazing Spiderman” es una correcta revisión o actualización del mito, pero que su verdadera seña de identidad, probablemente justificada por la procedencia de su director del campo de los videojuegos, es el despliegue tecnológico de sus efectos especiales coronados por un excelente 3D que convierte su visionado en una experiencia única. Sus más de doscientos millones de euros, a los que hay que sumar los incalculables gastos de promoción, que ha costado esta cinta, posibilitan que el espectador se sienta el protagonista en primera persona volando por las calles y tejados de la fantástica ciudad de New York.

En el resultado, más que satisfactorio de este film, podemos presumir que una compatriota nuestra Beatriz Sequeira ha tenido mucho que ver. Empezó el rodaje como asistente de dirección de Webb y ha acabado acreditada como productora asociada, ni más ni menos.

No me cabe la menor duda que será un verdadero éxito en la taquilla. Es más de lo mismo de este tipo de películas, pero con lo último en tecnología y artísticamente bien utilizado.