Esta obra, Premio Nadal 2012, es una compleja historia de personajes cruzados, de mundos paralelos, vinculados por el azar del discurrir de la vida. Es un libro culto, salpicado de citas de grandes filósofos y escrito con un lenguaje tan metafórico, como directo.

Quienes quieran profundizar en la naturaleza de las relaciones humanas en sus dimensiones más explícitas y extremas, tendrán la oportunidad de hacerlo, de la mano de Pombo, quien nos conduce, con maestría, desde la amistad y el reconocimiento mutuo más sinceros, hasta el atavismo perverso de algunos vínculos que, una vez surgen, pueden condicionar nuestras vidas hasta el punto de llevarnos hacia un precipicio sin salida, en el que la impotencia, el dolor y el sinsentido cobrarían fin a la cordura y nos convertirían en lo que nunca un ser humano debe ser: muerte en sí mismo.

La confianza y la traición, el arrepentimiento y la culpa, la cobardía y el valor, en definitiva, la vida en su plenitud, se muestran en este libro en sus diversos matices, y deja en los lectores un sentimiento inquietante de extravío, de desasosiego existencial que vendría a dar la razón al joven Kierkegaard sobre la contingencia del vivir, cuando en el ‘Diario de un seductor’ escribió, tal como cita Pombo en relación a uno de los personajes de su novela que “queda recluido en un espacio angosto y enseguida vuelve a encontrarse en el punto desde el que partió y va recorriendo de continuo un laberinto del que comprende que no podrá salir…”, un laberinto en el que quizá todos, en mayor o menor medida, nos desenvolvamos con algunos suspiros de libertad.

‘El temblor del héroe’ es una novela para la reflexión, no les dejará indiferentes, les ofrecerá un paisaje lleno de colores sobre la amistad y sobre las esclavitudes afectivas, que de hecho existen en el entramado de nuestra existencia, y en las que los individuos quedan relegados a proyectos sin futuro, ante la mirada perdida de algunos de los que nos rodean y no hacen nada por cambiar el rumbo de lo aparentemente inevitable, por mero desdén o por temor a las sombras de los que nunca pudieron instalarse en los sueños de un vivir sosegado y en paz.