Desde Valencia llega una buena noticia. No es la única, pero, a veces es difícil de creer, cuando lo que exportamos como noticiable está siempre relacionado con las miserias y corruptelas de Ric Costa, Gürtel, Camps, y un largo etcétera.

De hecho, acaba de conocerse la sentencia firme de la primera parte del Gürtel, que lleva a prisión a once encausados, entre ellos Milagrosa Martínez, la exconsellera de Turismo y expresidenta de las Corts Valencianes, que también fue mano derecha de Francisco Camps. Y que se convierte en la segunda consellera de aquel gobierno que entra a prisión, después de Rafael Blasco.

Para bochorno, están las declaraciones de la Secretaria de Estado de Comunicación en Alicante, cuando se refirió a los jubilados con esa ofensiva frase, pillada por un micrófono, “dan ganas de hacerles un corte de mangas y decirles que os jodáis”. Ahora bien, en un país democráticamente decente, un personaje público como esta señora que representa el interés general debería dimitir por tal ofensa, pero NO. ¿A qué no saben ustedes quién ha dimitido? La redactora de la televisión española en su delegación territorial, Arantxa Torres, después de que le manipularan y censuraran su información desde la dirección de TVE en Madrid.

Efectivamente, esta periodista tiene honradez, decencia, honestidad y profesionalidad. Y limpia su honor dimitiendo. Pero no es ella quien debería irse, sino la impresentable susodicha que, de forma grosera, se dirige a la ciudadanía.

Me indigna ver que todavía hay censura y manipulación tan burda, que le cuesta el puesto de trabajo a una profesional.

Sin embargo, afortunadamente, ese paisanaje bochornoso no corresponde a la totalidad de los valencianos, sino que está acotado en el entorno de Camps y el PP valenciano, aunque, como ocurre en Madrid y otros lugares, manchó todo aquello que tocó. Como Atila, los gobiernos del PP no han dejado nada servible.

He prometido una noticia buena. Y la hay. Porque hoy ha sido nombrada una mujer, Mavi Mestre, rectora de la Universidad de Valencia. La primera mujer rectora en 500 años de existencia. ¡Esto avanza! Ha sido lento, pero espero que cojamos algo más de velocidad. Confiamos en Mavi. Es feminista, comprometida, humanista, psicóloga, y sabe que enfrente tiene un reto histórico, como le ocurre a todas las mujeres que rompen un techo de cristal.

Pero no está sola. Porque hoy ya somos muchas, muchísimas, las que salimos a la calle de forma espontánea, o convocadas por nuestras asociaciones feministas y culturales, o con nuestras madres e hijas, o con nuestras amigas, o también con muchos de los hombres que nos acompañan porque ya no entienden este mundo sin nosotras.

Hoy los retos de las mujeres están llenos de complicidad, de redes, de solidaridad mutua y compartida, de comprensión.

Ha hecho falta 500 años para que la institución que simboliza la sabiduría y el conocimiento  aceptara una mujer como su máxima representación.

Y hemos llegado hasta aquí para quedarnos, para compartir el espacio, para cambiar el mundo a mejor, para no conformarnos, para que haya también otra mirada. Empezando por la Justicia, que representa también, lo sepa o no, nuestros derechos.