Una vez que de forma mayoritaria la sociedad española desea que se reforme la Constitución, es preciso conocer el tipo de reforma que es demanda por la ciudadanía. Para ello, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) planteó, en el Barómetro del  mes de septiembre de este año, a los encuestados, la pregunta: ¿Qué tipo de reforma piensa Ud. que habría que hacer en estos momentos de la Constitución de 1978: una pequeña reforma en cuestiones concretas, una reforma importante o una reforma casi total de la Constitución de 1978?

Las respuestas, despejan algunas incógnitas y muestras, al mismo tiempo, algunas certezas.

La primera, es que los ciudadanos quieren una reforma en profundidad de la Constitución. Concretamente, un 49,3 por ciento de los españoles, afirma que la reforma debe ser importante; un 33,2 por ciento, una pequeña reforma; y un 14 por ciento, una reforma casi total de la Constitución de 1978. Es decir, un 63,3 por ciento de las personas que dicen que es preciso realizar una reforma de la Constitución, piensan que ésta debe ser en profundidad.

La segunda, es que no estamos ante el mejor escenario posible para llevar a cabo una posible reforma constitucional, debido a la polarización política creciente, a un Parlamento tan fragmentado como el actual, y a unos partidos políticos inmersos en una campaña electoral que durará cuanto menos hasta finales del año 2019.

A pesar de ello, hay que recordar que es obligación de los distintos responsables institucionales, abrir y transitar por el camino de los posibles consensos, ya sean de mayor o menor calado. Aunque ello, lógicamente, haga variar las estrategias con las que se aborden unos u otros, si son reformas puntuales o más amplias.

La tercera, es que el impulso trasformador que existe en la sociedad española es aún mayor entre los ciudadanos entre 18 y 44 años, que se decantan en más de un cincuenta por ciento por esta opción. Si a este porcentaje, se le añade los que desean que la reforma sea casi total, se puede señalar que seis, casi siete de cada diez personas en estos tramos de edad se decantan por la opción de un cambio intenso.

La cuarta, es que las estrategias de las distintas fuerzas políticas no están en sintonía con lo que piensan sus votantes, en relación a la reforma constitucional. Así, los votantes del PP y Ciudadanos prefieren que se realice una pequeña reforma mayoritariamente. En concreto los votantes del PP en un 52 por ciento y los de Ciudadanos en un 47,1 por ciento. Aunque porcentajes destacados de electores de ambos partidos también son partidarios de hacer una reforma casi total. Un 35 por ciento en el caso de votantes del PP, y un 44,2 por ciento en el caso de Ciudadanos.

Los votantes del PSOE y Unidos Podemos se decantan de forma mayoritaria en más de un cincuenta por ciento por la reforma casi total de la Constitución. Esta opción se corresponde con los planteamientos que defiende una fuerza política como Podemos. Sin embargo, en el resto de formaciones políticas, es decir, PP, PSOE y Ciudadanos, los deseos de los votantes  no coinciden con los postulados defendidos por las formaciones políticas a las que votan. En el caso del PSOE, apuestan por una reforma constitucional más acotada. Y en el caso de PP y Ciudadanos, sus votantes están más dispuestos a la reforma constitucional que sus dirigentes políticos.

En definitiva, los españoles piensan que las cosas les han ido bien con la Constitución, pero quieren en estos momentos que sea reformada y se adapte de forma amplia a la sociedad que ella misma ha ayudado a transformar, la sociedad española del siglo XXI. Este es el reto que hay encima de la mesa, ¿Los partidos políticos estarán a la altura para llegar a estos nuevos consensos o la polarización triunfará? Veremos