Vivimos sumidos entre la desilusión y la esperanza, el desconcierto y la sorpresa. España vive en una noria: sube y baja dependiendo de las noticias que se entremezclan en una sociedad de contrastes.

Esta semana se pueden ver las luces y las sombras de una sociedad democrática, adulta, que, en el siglo XXI, refuerza su creencia en los derechos al tiempo que sigue conservando las cloacas de un puritanismo franquista que ha impregnado las raíces de nuestro desarrollo.

¿A qué acontecimientos me refiero?

Hemos podido disfrutar y sentirnos orgullosos de la victoria de las grandes mujeres del baloncesto español, que se han proclamado Campeonas de Europa, y que podemos considerar, sin duda, el mejor equipo de baloncesto femenino de la historia española.

Y también vemos como Madrid es la capital gay, la anfitriona del World Pride Madrid, para demostrar que España ha sido avanzada en la legislación a favor de los derechos para los homosexuales, y que ha ido modificando su cultura tradicional para convertirse en una sociedad tolerante, que respeta la diversidad, que no se escandaliza por más sermones que algún cura, todavía recalcitrante, se empeñe en negar la vida y proclamar el derecho a que cada uno ame y sea amado.

Estos dos acontecimientos han sido, en mi opinión, tan suficientemente potentes como para sentirnos orgullosos de nuestro quehacer colectivo, y también para confiar en el futuro.

Lamentablemente, los contrastes aparecen de inmediato.

España todavía arrastra lastres de la peor cultura social. La que se mueve en las cloacas. Y eso hemos podido descubrirlo con la entrevista al comisario Villarejo y la comparecencia del chulesco Bárcenas.

Esa no es la misma España de antes. Esta es la de las cavernas, el fango, la mafia, la prepotencia.

El comisario Villarejo y el extesorero Bárcenas son personajes únicos de una novela negra que no podría describir, utilizando solo la imaginación, tal acumulación de mezquindad y opacidad juntas. Pero ambos no son protagonistas, sino personas reales, que han escrito las sombras más escalofriantes de nuestro país.

Y mi pregunta es: ¿en qué lado de España se ubica el Gobierno de Mariano Ra