Escribió Montaigne en Los ensayos, que “de nada tengo más miedo que del miedo. También supera en violencia al resto de accidentes”. Estas últimas semanas, en España, hemos pasado de ver en el telediario las noticas sobre el Covid-19, el famoso coronavirus, como algo lejano que aislaba a millones de personas en China, a tenerlo a las puertas de nuestras casas, en algunas ocasiones dentro de ellas, y en otras acechando invisible a cualquier descuido.

La situación se complicó rápidamente, lo que generó miedo e incertidumbre en la población. Pero pronto, los ciudadanos hemos visto que tenemos un Gobierno transparente, porque informa. Un Gobierno que está al mando. Un Gobierno que actúa en estas circunstancias de emergencia sanitaria, declarando el estado de alarma, con el fin de garantizar la protección de la salud de los ciudadanos, la contención de la enfermedad y el refuerzo del sistema de salud pública. ¿Cuánto nos acordamos ahora de las privatizaciones y los recortes?

Estamos viviendo momentos difíciles, momentos de aislamiento social, donde afortunadamente en la mayoría de la población aparece la cara más importante de lo que somos. Seres humanos dispuestos a cuidar unos de otros. Dispuestos a cuidar de los más cercanos, pero también de los que están a nuestro alrededor.

¿Por qué lo hacemos? Porque podemos. Pero, sobre todo, porque queremos y estamos predispuestos a cuidarnos y cuidar de los demás. Ese querer individual, estos días, está forjando nuevos lazos de ciudadanía, que se ven reflejados en todas las personas que están en primera línea combatiendo el coronavirus, y en todas aquellas que estando en casa, a las ocho de la tarde, abren sus ventanas y aplauden a estos nuevos héroes, que son ciudadanos. Nuestros ciudadanos.

Unidos venceremos a este virus. Pero lo más transcendental, es que unidos también venceremos a las consecuencias, no solo sanitarias, sino económicas y sociales que esta provocando.

¿Por qué estoy tan seguro? Porque día a día, junto a las medidas sanitarias, los ciudadanos estamos viendo como el gobierno está junto a los españoles. Estamos percibiendo que se preocupa de la situación vital de cada uno de los ciudadanos. Y por ese motivo, está desarrollando medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del coronavirus.

Como señaló el presidente del gobierno, el Real decreto, aprobado el martes, supone la mayor movilización de recursos económicos de la historia democrática de España para hacer frente al impacto económico del coronavirus. Cerca del 20 por ciento del PIB, 200.000 millones de euros con medidas para proteger y apoyar a familias, trabajadores, autónomos y empresas.

El objetivo es claro: iniciar la recuperación en cuanto la emergencia sanitaria quede atrás, relanzando nuestra economía, nuestra producción y nuestro empleo y que la caída venga seguida de una recuperación económica y no de un estancamiento.

En este sentido, es importante no dejar a ninguna persona atrás, y por eso me enorgullece que el Gobierno apoye a los más vulnerables. Se destinan 600 millones de euros a la financiación de prestaciones básicas de servicios sociales, con especial atención a la asistencia domiciliaria a personas mayores y dependientes. Se garantizan el suministro de luz, agua y por primera vez de telecomunicaciones a las familias vulnerables. Se establece una moratoria en el pago de las hipotecas para aquellas personas que vean reducirse sus ingresos. Algo que salva a las personas, pero también a los bancos.

Se protege el empleo. Los trabajadores asalariados podrán adaptar o reducir su jornada de trabajo, incluso hasta un 100 por ciento, para poder conciliar y realizar cuidados. Se establece el teletrabajo como medida de flexibilidad principal. Se flexibilizan los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTEs) y los trabajadores tendrán derecho a la prestación contributiva por desempleo, aunque no cumplan el requisito de cotización, y además no computará. En los ERTEs, se exonera al empresario de la aportación empresarial de las cuotas de la Seguridad Social. Y a los autónomos se les flexibiliza el acceso al cese de actividad para que puedan cobrar con rapidez una prestación en caso de dificultad económica.

Se asegura la liquidez de las empresas para que un problema de liquidez no se convierta en un problema de solvencia. Se aprueba la creación de una línea de avales y garantías públicas por un valor de hasta 100.000 millones de euros, lo que permitirá movilizar entre 150.000 y 200.000 millones de euros, donde el Estado será el garante de las operaciones. Por otro lado, se cambia la normativa sobre inversiones exteriores, para impedir que empresas de países de fuera de la Unión Europea puedan hacerse con el control de entidades españolas en sectores estratégicos, aprovechando la caída coyuntural del valor de sus acciones.

Se refuerza la investigación científica para el desarrollo de una vacuna o una cura para el COVID19. Para ello, se van a dedicar 30 millones más a la partida de investigación.

Unidos venceremos. Y como escribió Escandar Algeet, “la única derrota es rendirse. Todo lo demás es camino”.