Las calles de Madrid se han llenado de libertad, diversidad y fiesta para dar la bienvenida a cientos de miles de personas, que han llegado de todos los lugares del planeta para el WorldPride Madrid 2017. Tanta alegría tenía un noble motivo, reivindicar los derechos humanos LGTB en todo el mundo.

Y Madrid ha estado a la altura. Las madrileñas y los madrileños han dado un ejemplo de libertad y de respeto. Pero también, se han volcado en las calles, tanto en las celebraciones como en la reivindicación de un mundo con mayor igualdad y sin discriminación. El ambiente jovial, y de felicidad, era contagioso. Pero esta realidad también dejaba paso al realismo y a la conciencia de que mucho es el camino que queda por transitar, tanto en Europa como en el resto del mundo.

A pesar de que las Naciones Unidas afirme y reafirme la prohibición de discriminación en razón de la orientación sexual e identidad de género, en la vida diaria de millones de personas se sufre discriminación, miedo, violencia diaria, prohibiciones, asesinatos, por el mero hecho de tener una orientación sexual, o una identidad o expresión de género.

Según la Agencia Europea de Derechos Fundamentales, siete de cada diez personas LGTB en Europa ocultan su orientación sexual o su identidad de género durante su etapa escolar.

Según datos de Amnistía Internacional:

  • En diez países la homosexualidad puede suponer la pena de muerte: Afganistán, Brunei, Irán, Mauritania, Pakistán, Arabia Saudí, Sudan, Yemen, partes de Nigeria y Somalia.
  • En cerca de ochenta países la homosexualidad es ilegal y está castigada con penas de cárcel.
  • Hay países donde la homosexualidad no está penada legalmente pero en los que las personas LGTB sufren de forma diaria discriminación y crímenes de odio.
  • Entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de diciembre de 2014 fueron reportados 1.731 asesinatos en el mundo contra personas transgénero.

Los gobiernos no pueden seguir mirando para otro lado. No pueden seguir siendo indiferentes. Es necesario actuar en todos los ámbitos. Por una parte, tienen que seguir avanzado en igualdad. Fomentando una educación igualitaria para prevenir la discriminación por motivos de orientación sexual en la sociedad. Y cambiando las normas legales que sean necesarias para garantizar la igualdad y la no discriminación.

Por otra, no se puede seguir mercadeando con los derechos humanos. La Unión Europea tiene que actuar más decididamente para que se respeten en todo el mundo los derechos humanos de las personas del colectivo LGTB.

Así, igual que promueve acuerdos comerciales, debe exigir que se deroguen todas las leyes que permiten ejecutar a una persona por su orientación sexual o identidad sexual; debe exigir que se liberen a las personas que están encarceladas por este motivo al tiempo que se modifican las leyes de esos países para respetar los derechos humanos; debe proteger de manera efectiva a las personas que luchan por los derechos humanos y son sistemáticamente perseguidas.

España ha sido un referente en esta lucha por la igualdad. Y debe continuar siéndolo. Por un lado, con nuevos avances, aunque gobierne el PP. Me refiero a que urge la aprobación de una Ley de igualdad LGTB y anti discriminatoria por orientación sexual, identidad o expresión de género y características sexuales. Una nueva ley, sí, que sirva, como señalan desde los colectivos LGTB, para conseguir una sociedad igualitaria donde todos tengan los mismos derechos.

Y por otro, ayudando en este camino de igualdad, tanto a colectivos de otros países como a otros Estados en estos avances. Como reconocer el derecho al matrimonio de las parejas del mismo sexo en condiciones de igualdad; garantizar el disfrute de iguales derechos; y evitar la discriminación y otros abusos.

Como dijo un día nuestro recordado Pedro Zerolo, “sea cual sea su voto, quiero decirle que los homosexuales no somos orientaciones sexuales que vagamos por el espacio: somos sus hijos, sus hermanos, sus compañeros de grupo, sus colegas de partido…”.