Una niña de 10 años es violada en el estado de Ohio, en Estados Unidos. Como allí está prohibido abortar pasadas ciertas semanas, esa menor tiene que irse al estado vecino de Indiana para poder abortar. Estos hechos, tienen que estremecer a cualquier ser humano que tenga un mínimo de empatía. Pero, sobre todo, reflejan como el odio, la intransigencia clasista y religiosa, y la falta de empatía y humanidad crecen en un mundo cada vez más roto y polarizado.

Frente a esta realidad, los ciudadanos de todo el mundo tenemos que estar vigilantes ante el intento de muchos gobiernos de acabar con derechos ya consolidados. Pero junto con la atención, hay que estar activos y votar para que en nuestros países haya gobiernos que defiendan los derechos humanos sin complejos ni cortapisas.

En Estados Unidos lo están viendo y sufriendo, después de que el Tribunal Supremo revocara el fallo Roe contra Wade que protegía desde 1973 el derecho al aborto sin restricciones durante el primer trimestre del embarazo. Ahora, todos son impedimentos, aunque el presidente Biden ha firmado una orden ejecutiva para defender el aborto de las mujeres estadounidenses.

Si, impedimentos que causan sufrimiento y muchas muertes en el mundo.

¿Sabías que cada año, tienen lugar 121 millones de embarazos no intencionales o, lo que es lo mismo, un promedio diario de 331.000 embarazos, según datos de Naciones Unidas, y que más del 60 por ciento de estos embarazos no intencionales terminan en aborto, en condiciones de riesgo o sin riesgo, sea legal o ilegal?

¿Sabías que solo el 57 por ciento de las mujeres están en situación de tomar sus propias decisiones sobre su salud y sus derechos sexuales y reproductivos?

¿Sabías que los países que registraron mayores cotas de desigualdad de género también alcanzaron tasas más elevadas de embarazos?

¿Sabías que el aborto en condiciones de riesgo es uno de los principales factores causales de muertes maternas en todo el mundo y cada año, entre el 4,7 por ciento y el 13,2 por ciento de estos fallecimientos puede atribuirse a esa clase de procedimientos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS)?

Pero no hay que irse muy lejos, porque en la Comunidad de Madrid, el gobierno del PP cercena el derecho al aborto de las mujeres en una sanidad pública que realiza menos del uno por ciento de los abortos que se realizan.

Todo este camino de regresión de derechos se está produciendo en un mundo que pronto llegará a los 8.000 millones de personas. Concretamente, según Naciones Unidas, el 15 de noviembre de 2022. Y donde sería bueno que todos sin exclusión pudieran disfrutar en su vida diaria de todos los derechos que aparecen en la Declaración de Derechos Humanos de la ONU.

En el Ensayo sobre el principio de población, publicado en 1798, Malthus afirmaba que la población se duplicaba cada 25 años, es decir, en progresión geométrica, presentando un crecimiento exponencial. Mientras la capacidad de aprovechar los recursos del planeta crece al ritmo de una progresión aritmética mucho más lenta. Esta realidad provocaría un agotamiento de los recursos del planeta hasta llegar al colapso.

Muchas han sido las críticas a su teoría, pero desde mediados del siglo XX, el crecimiento demográfico a nivel mundial ha experimentado un crecimiento sin precedentes.

Si nos paramos a pensarlo, la humanidad necesitó miles de años para alcanzar la cifra de 1.000 millones de habitantes en el planeta. Y, sin embargo, en 200 años la población mundial se ha multiplicado por siete. En 2011, se llegó a 7.000 millones de personas. En 2021, a casi 7.900 millones. En 2022, a 8.000 millones en noviembre. Pero las previsiones señalan 8.500 millones en 2030, 9.700 millones en 2050 y 10.900 millones en 2100.

Estas cifran no pueden esconder una realidad donde el progreso no es universal y las desigualdades son muy acusadas. Por este motivo, como ha afirmado el secretario general de la ONU, “trabajemos juntos por lograr una mayor igualdad y solidaridad para que nuestro planeta pueda satisfacer nuestras necesidades y las de las generaciones futuras. Protejamos los derechos humanos y la capacidad de todas las personas de decidir con conocimiento de causa si quieren tener hijos y cuándo tenerlos. Y renovemos nuestra promesa de implementar plenamente la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible en pro de un futuro sostenible e inclusivo para 8.000 millones de personas, sin dejar a nadie atrás.”

Vivir una vida digna y plena, es un sueño, pero sobre todo el objetivo para las 8.000 personas que habrá en la tierra el 15 de noviembre de 2022.