El próximo 10 de noviembre, 37.000.608 españoles podrán ejercer su derecho al voto en estas nuevas elecciones generales, donde hay que decidir quién gobierna, cómo y, sobre todo, si es un gobierno fuerte con capacidad para llevar adelante las reformas que necesita España con el objetivo de aumentar el bienestar a la mayoría de los españoles. O, por el contrario, la fragmentación lleva a la democracia española a la parálisis, con un futuro gobierno maniatado y sin capacidad de maniobra.

De estos treinta y siete millones de electores, un 67,3 por ciento piensa ir a votar con toda seguridad; un 11,5 por ciento, probablemente si votará; un 10,3 por ciento no votará con toda seguridad; un 5,5 por ciento probablemente no votará; y un 5,1 por ciento, aún no lo tiene decidido, según los datos de la macroencuesta del CIS.

En esta realidad, que se produce con una ciudadanía bastante enfadada con los políticos que han imposibilitado la formación de gobierno, se puede afirmar que se van a producir algunas correcciones de representación en el fragmentado escenario electoral que existe en España, como consecuencia de las decisiones que han tomado los distintos líderes políticos, y especialmente los de la oposición.

Estas correcciones van a venir de la mano de los ciudadanos que dicen que van a votar y que, por una parte, en un 67,3 por ciento, ya tienen decidido a que partido lo van a hacer. Y por otra, en un 32,3 por ciento, aún no han decidido la papeleta que introducirán en la urna.

Estos últimos, son los que van a decantar el resultado final porque son 9.417.542 personas a las que están siendo dirigidos la mayoría de los mensajes electorales de todas las fuerzas políticas. Esta situación, da a la campaña electoral una gran relevancia, porque de como desarrollen las diferentes fuerzas políticas su actuación y expliquen lo que ha hecho desde abril, en esta única semana de campaña, y como sea percibida por la población, junto su posicionamiento en acontecimientos como la violencia en Cataluña, va a depender no tanto quien gane, que parece que será el PSOE, sino en qué condiciones se formará gobierno.

En este punto, hay que destacar que: el 64,6 por ciento de la población cree que las elecciones las va a ganar el PSOE; un 28,5 por ciento de los electores quiere que las gane el PSOE; y un 28,3 por ciento prefiere que Pedro Sánchez sea presidente del gobierno. Frente a un 11,6 que prefiere a Pablo Casado; un 8,1 por ciento, a Pablo Iglesias; y un 7 por ciento a Albert Rivera.

En este punto, es importante que los ciudadanos no olviden, tras la experiencia de la repetición electoral, qué con la fragmentación política existente en estos momentos en España, ya no vale con ganar las elecciones para llegar a la Moncloa, sino que es esencial, tener una mayoría suficiente, y cuando mayor mejor, en el Congreso para que un candidato pueda ser investido presidente.  De ahí, lo importante de seguir movilizando voto.

Por ese motivo, el PSOE debe salir a rematar las elecciones en la propia campaña electoral, convenciendo a los que dudan todavía a quien votar, y también al mayor número posible de los que no piensan en estos momentos votar, pero que en estos días pueden vivir o contemplar acontecimientos excepcionales en Cataluña que les haga cambiar de opinión.

Por último, se puede hacer una radiografía de los votantes que aún no han decidido a quien votar:

  • Más mujeres que hombre. Concretamente, un 35,2 por ciento de las mujeres que piensan ir a votar, aún no han decidido porque formación política hacerlo. Mientras, este porcentaje baja en los hombres hasta el 29,2 por ciento.
  • Los jóvenes son los más indecisos. Las dos franjas de edad más jóvenes son las que presentan porcentajes mayores de indecisión. Entre los 18-24 años, un 46,7 por ciento aún no han decidido que papeleta coger en el colegio electoral. Entre los 25 y 34 años, el porcentaje llega al 39,8 por ciento. Entre los 35-44 años, un 34,6 por ciento. Entre los 45-54 años, dudan un 33 por ciento. Entre 55-64 años, está por decidir su voto un 27,7 por ciento. Y, por último, entre las personas mayores de 65 años, el 25 por ciento está pensando a quien votar.
  • Las personas con estudios superiores son las que en mayor porcentaje aún no han decidido a quien votar. Concretamente, un 34,4 por ciento, seguido de las personas con estudios de FP, un 33,9 por ciento, y Secundaria 1ª etapa, con un porcentaje del 33,2.
  • Más dudas en municipios de 2.001 a un millón. No se han decidido: un 33,5 por ciento en municipios entre 2.001-10.000 habitantes; en ciudades de 400.001 a 1 millón de habitantes un 33,4 por ciento; un 33,3 por ciento, en poblaciones de 10.001-50.000 habitantes; un 33 por ciento, en ciudades de 50.001-100.000 habitantes; un 32 por ciento, en urbes de 100.001-400.000 habitantes. Y no llega al 30 por ciento en pequeños municipios y ciudades de más de 1 millón de habitantes. Un 29,1 por ciento en los primeros y un 29,7 en las segundas.
  • De los grandes partidos, destaca que el 48,1 por ciento de los votantes de Ciudadanos no han decidido aún su voto. Después, le siguen el PSOE y Unidas Podemos con un 28,8 por ciento de sus votantes de abril y el PP con el 24,9 por ciento. En el caso de Ciudadanos, la coyuntura política ha cambiado por su actitud de bloqueo en el intento del PSOE de formar gobierno, pero hay que recordar que en las anteriores elecciones también tenían un porcentaje alto de anteriores votantes que no habían decidido a quien votar semanas antes de las elecciones de abril de 2019. Concretamente un 49,3 por ciento.
  • Por ubicación ideológica, siendo 1 izquierda y 10 derecha, si en las anteriores elecciones generales la mayor indecisión sobre a quién votar estaba en la derecha, ahora el panorama ha cambiado. Se puede destacar que las personas que se sitúan entre el 4,5 y 6 son los que más dudan con valores del 33,6 por ciento, el 44 por ciento y el 36,1 por ciento, respectivamente. Y al mismo tiempo, los que se sitúan más en el extremo, 9 y 10, son los que menos dudan con un 16,2 por ciento y un 18,2 por ciento. ¿Podrá explicar esto un mayor porcentaje de voto para Vox, más allá de lo que dicen directamente los ciudadanos cuando se les pregunta a quien votarán?

En definitiva, la victoria electoral parece decantada hacia el PSOE, pero este partido necesita la máxima movilización política para conseguir un gobierno fuerte que le permita acometer las reformas que necesita España.