La nueva etapa que tiene que abrir, a partir hoy, el PSOE tiene que ser algo más. Ha de ser una nueva era.

Lo que no puede ser es impostura y tan sólo fijar el objetivo en colocar la bandera arriba de la montaña en señal de victoria. Ahora empieza lo complejo, que es pasar el umbral de la puerta y llegar a los ciudadanos, convencerles que España no puede seguir siendo gobernada por el PP y que los socialistas están en disposición de ofrecer una alternativa que vuelva a dar, a una sociedad deprimida y desorientada, la moral que necesita para afrontar un futuro lleno de incertidumbres.

Lo que hay que hacer, es tomar el resultado de este proceso, aunque a algunos pueda dolerles, como el punto de inflexión para tomar impulso y para evidenciar a la sociedad española y a la europea que para fortalecer la democracia lo que hace falta es más democracia.

La tarea prioritaria es ordenar “la casa”, no solo hacerla habitable para todos los actuales, sino hacerla atractiva para que muchos lleguen. Las fuerzas políticas necesitan acrecentar sus afiliados y convertirlas en verdaderas entidades cívicas en una sociedad que a veces parece estar en descomposición.

Esta ordenación también supone atraer a profesionales y a elementos significativos de nuestra sociedad para que recuperen el compromiso que les unió a las políticas progresistas. Solo con un instrumento organizativo potente y con sólidos equipos es posible conseguir el compromiso adquirido con la sociedad española: “Transformar España en un país decente y de futuro y conseguir que Europa no se muera sino que renazca”.

La complejidad estriba en conseguir ilusionar a una sociedad desmotivada, con pocas expectativas de encontrar una luz de esperanza que dé expectativas a la pulsión de cambio, pero también un contenido que ofrezca un relato coherente de hacia dónde vamos. Cambiar el foco de las preocupaciones hacia los de la sufrida mayoría desprotegida que, aunque muchos no la vean, está detrás de los árboles.

En esta tarea no se trata de que aquellos que dijeron digo ahora digan Diego, o que den un portazo y se marchen, y menos que se espere a que metan su rabo entre las piernas para ponerles la piola al cuello. Es de esperar que todos tomen razón de Estado y asuman la responsabilidad que igual faltó antes y que se tenga la humildad de que si no te llaman, debes llamar tú. En todo caso, todos están obligados a mejorar los sistemas de decisión política dentro de una organización que ha dado un ejemplo de democracia interna. Ahora toca convertir en diálogo las actitudes arrogantes, despóticas o despectivas que en el reciente pasado ha demostrado como poco eficaces.

Evidentemente va a haber muchos enfrente para que el PSOE recupere ese impulso que le lleve a rejuvenecer y a recuperar la frescura de ser la fuerza política del cambio. Los medios de comunicación han estado rápidos en anunciar el principio del fin del socialismo en España tras las primarias. Es todo menos inocente, y el PSOE debería hacer suyo el dicho de “Ladran, luego cabalgamos”. El lamentable contenido de los editoriales de la prensa tras las elecciones internas del PSOE demuestra que existe una agenda oculta y parece que exclaman (especialmente el grupo PRISA) como el déspota Ciudadano Kane de Wells: “¡Rosebud!”. Tal vez como decía el criado de Kane, con ello, se deben referir… “a algo que no pudo conseguir o algo que perdió”.

Es en la autonomía en la vista en el futuro y en el rechazo a las tutelas, y a las tu tías, que diría Fraga rompiendo el folio, en donde un nuevo PSOE puede recuperar la fortaleza. Nadie piensa que va a ser fácil y para ello lo primero es recuperar una unidad real y no ficticia, y la unidad no se consigue solo agregando personas sino básicamente sumando ilusiones y compromisos.

El líder es una pieza angular en esta nueva arquitectura pero no menos que cada una de las piezas que le rodean. Estos no deben comportarse como soldados capaces de cavar una profunda trinchera sino como obreros que armónicamente intercalen ladrillos y cemento del edificio de un socialismo para una época.

Esto es una cuenta atrás y ya ha empezado.