“La maquinaria rusa ganó la batalla ‘online’ del referéndum ilegal. El Gobierno y los medios públicos no reaccionaron a tiempo ante la red de bulos.” Este titular, publicado en el diario EL PAIS, el día 13 de noviembre, hace referencia a la utilización que medios rusos hicieron de las redes sociales, en los días anteriores y posteriores al referéndum ilegal de Cataluña, para apoyar la causa secesionista.

Hasta hace poco tiempo, decir esto podía parecer el argumento de una novela de espías de la guerra fría para la mayoría de la población. Pero la realidad, ha venido a demostrar que los medios estatales rusos RT y Sputnik utilizan las redes sociales para intentar desestabilizar políticamente a otros países o para apoyar a grupos afines a sus intereses estratégicos.

Y no es algo nuevo, porque ante la gravedad de lo que está ocurriendo, en noviembre de 2016, el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre la Comunicación Estratégica de la Unión para contrarrestar la propaganda de terceros en su contra. En ella, se señala que “la propaganda hostil contra la Unión adopta muchas formas diferentes… con el objetivo de distorsionar la verdad, provocar dudas, dividir a los Estados miembros, promover la disociación estratégica entre la Unión y sus socios norteamericanos…y socavar y erosionar el discurso europeo basado en los valores democráticos, los derechos humanos y el Estado de Derecho; recuerda que uno de los instrumentos más importantes que se utilizan es la incitación al miedo y la inseguridad en los ciudadanos de la Unión”.

Pero además, en esa resolución, se afirmaba lo siguiente: “se critica firmemente los esfuerzos rusos por romper el proceso de integración de la Unión y lamenta, a este respecto, el respaldo otorgado por Rusia a las fuerzas antieuropeístas en la Unión en lo que respecta, en particular, a los partidos de extrema derecha, las fuerzas populistas y los movimientos que niegan los valores básicos de las democracias liberales”

En esta ocasión, como ya ocurrió en el referéndum de Escocia de 2014, o en el Brexit, los medios estatales rusos RT y Sputnik utilizaron toda su artillería de perfiles falsos o automatizados para difundir noticias falsas o a favor de la secesión de Cataluña. Trabajo, en el que también ayudaron redes chavistas.

La consecuencia, según un estudio, efectuado en la universidad George Washington, tras analizar un total de 5.029.877 mensajes en Twitter, Facebook y otras redes sociales entre el 29 de septiembre y el 5 de octubre, es que se crearon dos narrativas con forma de burbuja. Un 78,2 por ciento de mensajes defendían la independencia de Cataluña y retrataban al Estado español como represor por alentar la brutalidad policial. Otro 19,2 por defendía la legitimidad del Estado de impedir un referéndum por ser ilegal, como señaló El País.

Estos movimientos en las redes sociales, han puesto de nuevo el foco en la importancia que tienen las redes sociales en la sociedad actual, y la necesidad de establecer mecanismos que protejan a la sociedad y a los ciudadanos de noticias falsas o bulos que pueden ser utilizados para socavar la democracia.

Por ese motivo, en estos días donde se ha dado un paso muy importante en Europa con el respaldo de la mayoría de los países de la UE a la iniciativa de cooperación reforzada de defensa, hay que poner los medios a nivel de la Unión Europea para que episodios de este tipo no se vuelvan a producir.

Y no vale ser corto de miras o austeros en este tema. ¿Cómo podemos calificar que se creara una entidad por parte de la UE, East Strarcom Task Force, con un “ejército” de catorce personas y encargarles, desde Bruselas, la tarea de desenmascarar todos los intentos de manipulación procedentes de la órbita del Kremlin, y a la vez difundir mensajes positivos sobre la UE? ¿Qué opinión pueden tener los europeos cuando sepan que esta unidad frente a la desinformación rusa no tiene presupuesto propio y 10 de sus 14 integrantes han sido aportados por algunos de los Estados de la Unión?

La respuesta la ha dado la alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, cuando ha afirmado que “yo pedí incrementar los recursos de este grupo de trabajo. El Parlamento Europeo lo apoyó, pero no el Consejo Europeo. Hoy todos los ministros de Exteriores se han comprometido; veremos si los de Finanzas siguen sus indicaciones”.

Es tiempo de política, no de burócratas escondidos en sus trajes de negro, que ante cada problema crean un nuevo grupo de trabajo, como ha hecho ahora la Comisión Europea para combatir las noticias falsas. Es tiempo de actuaciones permanentes y con recursos en la UE, porque la manipulación de la opinión pública puede acabar con la democracia.