Para la mayoría de los españoles el sistema sanitario español funciona bien. Concretamente, un 16,2 por ciento opina que, en general, funciona bastante bien. Un 46,3 por ciento que funciona bien, aunque son necesarios algunos cambios. Un 25 por ciento, que necesita cambios fundamentales, aunque algunas cosas funcionan. Un 11,3 por ciento, que funciona mal y necesita cambios profundos. Y finalmente, un 1,2 por ciento no sabe/no contesta.

Estos datos, confirman que la sociedad española a lo largo de las últimas décadas ha hecho posible la obtención de un buen sistema de sanidad pública. Pero también evidencian que las políticas de privatizaciones y recortes que llevan realizando los gobiernos del PP en esta materia están erosionando gravemente el sistema y derivando miles de millones de euros al año que debían ir a la sanidad pública a la sanidad privada.

Con la pandemia, muchos ciudadanos creían que la vorágine privatizadora del PP se frenaría, porque se evidenció más que nunca la necesidad de contar con un sistema sanitario público fuerte y eficiente. Desgraciadamente, esto no ha ocurrido, y continúan en su estrategia de deterioro de la sanidad pública, mientras, vuelvo a repetir, cada vez dan más recursos públicos a la sanidad privada, como se puede ver no solo en la Comunidad de Madrid sino también en Andalucía.

Ante esta realidad, ¿qué harán los ciudadanos? ¿Qué votarán en las elecciones: a los partidos que privatizan la sanidad o a los que potencian la sanidad pública como derecho fundamental de todos los ciudadanos? Me gustaría que los ciudadanos defendieran esta conquista de la sociedad española que, en otros lugares del mundo, incluidos países desarrollados, no disfrutan.

No podemos permitirnos el lujo, la mayoría de los españoles, de tirar por la borda nuestra sanidad pública, permitiendo su deterioro primero y su conversión después en algo testimonial. Por eso, hay que frenar las privatizaciones, pero también hay que ordenar e introducir cambios en el sistema público para dotarle de más calidad, más coordinación y más medios para prepararle para los cambios que se avecinan en los próximos años.

Si el 91,6 por ciento de los españoles opina que la atención que han recibido en un hospital público es muy buena/ buena, según el barómetro sanitario 2022 del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Defiende activamente la sanidad pública.

Si el 78,9 por ciento de los ciudadanos opina que la atención que recibió en las urgencias de la sanidad pública fue muy buena/buena. Defiende activamente la sanidad pública.

Si el 42,4 por ciento de la población cree que las listas de espera han empeorado en los últimos doce meses. Defiende activamente la sanidad pública.

Si, el 80,4 por ciento de los españoles afirman que la atención que han recibido en las consultas de médico de familia de la sanidad pública es muy buena/buena. Defiende activamente la sanidad pública.

Si, cuando a un ciudadano le dan a elegir entre ir a un centro público o privado: un 68,3 por ciento prefiere la consulta del medico de cabecera o pediatra público; un 54,9 por ciento la consulta del especialista público; un 76,3 por ciento el ingreso en un hospital público; y un 73,3 por ciento. Defiende activamente la sanidad pública.

Lo acabamos de vivir con la pandemia, y lo vivimos día a día en las comunidades autónomas gobernadas por el PP, donde se deteriora la sanidad pública para generar más negocio en la privada. Necesitamos, porque es trascendental para nuestras vidas, seguir teniendo un sistema público de salud que dé respuesta a las necesidades de salud de los españoles y además esté preparado ante los desafíos que puedan surgir.

Esto solo se consigue votando a los partidos que están en sintonía con los españoles en cuanto a fortalecer el sistema sanitario público. No nos dejemos engañar.