“NO OS LO VAMOS A PERMITIR” Éste tiene que ser el mensaje unánime que la sociedad en su conjunto, piense lo que piense sobre la situación en Cataluña, tiene que lanzar a Arran, las juventudes de la CUP, ante el cartel que han realizado con las caras de los 14 ediles de Lleida que se niegan a facilitar el referéndum ilegal del 1-O, y con el lema: «Assenyalem-los [Señalémoslos]».

Sabemos que en su escalada de tensión, estas minorías radicalizadas pero numerosas, además de quemar banderas pretenden intimidar, acosar y amenazar a aquellas personas que no se plieguen a sus ilegalidades.

Sabemos que el gobierno de Puigdemont y Junqueras quiere enfrentar a los ciudadanos con los alcaldes y concejales que respetan la ley. Basta recordar las palabras de Puigdemont, en un acto previo a la Diada, cuando emplazaba a los ciudadanos a decirles: «Mírame a los ojos y dime, ‘¿me dejarás votar o impedirás que vote?'».

Sabemos que quieren romper con la legalidad vigente. Pero lo que se les tiene que aplicar es todo el peso del Estado de Derecho. La indiferencia no vale, porque la historia demuestra que acaban desgarrando la convivencia y  fracturando la sociedad de manera violenta.

Viendo el cartel de Lleida o el de hace unos meses con los rostros de Miquel Iceta (PSC), Lluís Rabell (CatSíQueEsPot), Inés Arrimadas (Cs) y Xavier García Albiol (PP) y el texto: «Quienes niegan el democrático derecho a la autodeterminación son enemigos del pueblo. Tratémoslos como a tales», me ha venido a la mente una imagen en blanco y negro de Alemania en 1933.

El 1 de abril de 1933, los nazis realizaron la primera acción planificada en toda Alemania en contra de los judíos, con un boicot a negocios y profesionales judíos. La campaña de acoso y amenazas dio lugar al señalamiento y a las represalias. Pronto, el país se llenó de Estrellas de David, pintadas en amarillo y negro, en miles de puertas y ventanas, junto con lemas antisemitas, como “Alemanes defiéndanse, no compren en negocios judíos” o “los judíos son nuestra desgracia”

La verdadera desgracia para la humanidad fueron unos nazis que poco después ponían en marcha la denominada “Solución Final”, con el objetivo de aniquilar a los judíos. En 1945, casi seis millones de judíos habían sido asesinados. Dos tercios de la población judía que vivía en Europa en el año 1939.

Mucho han cambiado los tiempos desde entonces. Pero algunas fuerzas políticas en la actualidad parece que siguen a pie juntillas los 11 principios de la propaganda nazi que creó Goebbels. Por si algún lector lo considera una exageración, a continuación se reproducen:

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único Símbolo; Individualizar al adversario en un único enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

6.- Principio de orquestación. “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas”. De aquí viene también la famosa frase: “Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad”.

7.- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

8.- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

9.- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

10.- Principio de la transfusión. Por regla general la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales; se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

11.- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impresión de unanimidad.

Una vez leídos, se puede comprender mejor lo que está pasando. Estos, son días difíciles para la sociedad española en su conjunto, y especialmente para Cataluña. Estos son días muy duros para muchos hombres y mujeres que fueron elegidos por sus ciudadanos para que les representaran en sus ayuntamientos, y hoy son señalados por cumplir la ley.

Todos ellos, tienen que sentir el apoyo cotidiano de los ciudadanos. Tienen que percibir que no están solos en su defensa de la democracia, porque no hay democracia sin ley. Tienen que saber que estamos orgullosos de ellos.

Cuidemos la democracia. Cuidemos la igualdad.