Pero detrás de la tranquilidad aparente, del remanso del hogar se esconde la falsedad de quién, sin escrúpulo alguno, se aprovecha de la candidez de alguien ácimo de cariño y ternura. Pero los ojos se abren a la mirada de Patricia, cuando en un viaje conoce a Viviana, una mujer extravagante, que le advierte sobre los peligros que corre su vida. Descreída sigue su camino y sufre una serie de accidentes fortuitos, que le hacen recapacitar y ansiar respuestas ante tantas supuestas casualidades.

Finalmente, descubre que las personas más cercanas pueden ser las más nocivas, las que hacen más daño y hieren en lo profundo del corazón. Sigue su vida sin ellas, con el lastre del pasado, pero segura de sí misma, de su fortaleza, de su tesón frente a las adversidades. Y reinicia su camino con los pies sobre la tierra, con la mirada bien alta y sabiendo que, en ocasiones, nada es lo que figura, lo que simula.

Les recomiendo su lectura, está escrita con un lenguaje agradable, bien llevada la trama y demuestra de nuevo el buen hacer de su escritora, ya experimentada en el malabarismo de las palabras y las historias bien contadas.