Toda Europa estå sumida en un grave problema de inflación, subida de precios, crisis energÊtica, asunción de costes de la guerra en Ucrania, ⌠¿Toda Europa? No, ¥todo el mundo! La situación global es delicada con el aumento desbocado de la deuda.
La situaciĂłn espaĂąola no es peor, ni muchĂsimo menos, que su entorno europeo. No lo es en tĂŠrminos de deuda ni de inflaciĂłn. Siendo ademĂĄs uno de los paĂses con mĂĄs ayudas y atenciĂłn a la situaciĂłn de los trabajadores. No ha habido ni un solo conflicto que el gobierno no haya dado respuesta: desde los ERTE´s que han mantenido el empleo; el covid con uno de los niveles mĂĄs altos de vacunaciĂłn; situaciones dramĂĄticas como consecuencias de desastres naturales; la excepciĂłn ibĂŠrica para el aumento del precio del gas con la repercusiĂłn de la bajada del precio de la luz; ayudas a los carburantes; la reforma laboral; la mayor convocatoria de empleo pĂşblico, y un largo etcĂŠtera.
La situaciĂłn econĂłmica en otoĂąo serĂĄ complicada. Y el gobierno lo sabe. Pero no es exclusivamente espaĂąola, ni mucho menos. Es una crisis mundial. Lo que no quita responsabilidad, pero sĂ demuestra que el contexto es diferente.
Resulta preocupante la deuda global que roza los 300 billones de dĂłlares, mĂĄs de 3,5 veces el PIB mundial. Entre 2020 y 2021, la COVID-19 ha elevado en 36 billones de dĂłlares la deuda pĂşblico-privada conjunta, el equivalente a la suma de las economĂas de EEUU y China, las dos mayores del mundo, hasta rebasar en un 353% el PIB del planeta. Ya supone 3,5 veces la producciĂłn global anual, valorada en 84,5 billones por el FMI en 2020. Entre otras cosas, y como motivo principal, el incremento de los Ăşltimos aĂąos se explica por los necesarios y urgentes programas de estĂmulos fiscales de los gobiernos ante la pandemia.
Hemos vivido (y todavĂa vivimos) una situaciĂłn excepcional como es la pandemia Covid-19. Y antes de que haya terminado estamos inmersos en una situaciĂłn bĂŠlica entre Ucrania y la sĂşper potencia Rusia que pone en jaque, no solo la economĂa, sino el orden mundial.
Pese a ello, los datos de este gobierno frente al gobierno de Rajoy en 2018 son claramente mejores: hay mĂĄs de un millĂłn de afiliados nuevos a la Seguridad Social; ha descendido el desempleo (pese a la situaciĂłn mundial de crisis), pasando la tasa de desempleo de casi un 17% en 2018 a un 13´65% en 2022; ha aumentado la contrataciĂłn indefinida; y ha subido tanto el salario mĂnimo interprofesional como la pensiĂłn media de jubilaciĂłn.
ÂżEs suficiente? Nunca nada es suficiente. Siempre hay camino para recorrer porque siempre hay dificultades y personas que lo pasan muy mal.
Sin embargo, no es el rigor y la crĂtica constructiva lo que predomina en la polĂtica espaĂąola. Porque a la oposiciĂłn no le importa en absoluta si la crisis es mundial o si el gobierno estĂĄ tomando medidas positivas. El PP y FeijĂło quieren, una vez mĂĄs, aprovechar el contexto mundial para darle golpes al gobierno. ÂżEs legĂtimo hacerlo? Desde luego no es ejemplar ni responsable ni propio de quien quiere asumir el gobierno, porque no deja de ser un populismo barato.
El PP se encuentra eufĂłrico porque las encuestas le van bien, porque han cerrado rĂĄpido su crisis con Pablo Casado y porque AndalucĂa ha sido un gran ĂŠxito y no como el de Castilla-LeĂłn. Piensa FeijĂło que es su momento. Que ha conseguido encontrar la cuadratura del cĂrculo con la suma de Ayuso-Moreno. Sin embargo, no solo le bastan sus ĂŠxitos, sino que necesita hundir al adversario, al gobierno. Cuanto peor le vaya a EspaĂąa, mejor para el triunfo del PP. Lo que ocurra luego ya veremos, eso da igual: vendrĂĄn recortes sociales, subidas de impuestos directos e indirectos, crecimiento de la deuda, y otras cosas que ya hemos vivido con las gestiones del PP.
Todo eso da igual. Se necesita âtremendismoâ. Crear la sensaciĂłn de que todo va mal, muy mal, de que EspaĂąa se hunde. Espero que FeijĂło no se equivoque alimentando monstruos que luego son imposibles de digerir.
Dice Moises NaĂŻm en su Ăşltimo libro, âla revancha de los poderososâ, que se han unido las 3P: populismo, polarizaciĂłn y posverdad. âEse es el cĂrculo cuya cuadratura solo pueden conseguir el populismo, la polarizaciĂłn y la posverdadâ. Nuevos autĂłcratas que fingen encarnar la verdadera voluntad del pueblo; todo es corrupto menos ellos; vienen a âromperâ el orden establecido. Fingen ser democrĂĄticos, fingen actuar en beneficio del pueblo, pero solo es un modo de actuaciĂłn desestabilizador que pone en riesgo la democracia, la convivencia social, y la resoluciĂłn de conflictos.
Como dice NaĂŻm, distinguimos con facilidad el populismo y la polarizaciĂłn, pero la posverdad no es tan evidente. Por separado no son suficientes, sin embargo, juntas explican un modelo de actuaciĂłn.
Esas 3P estĂĄn recorriendo Europa y tambiĂŠn EEUU. El trumpismo no ha terminado, la ultraderecha no estĂĄ debilitada, y cada vez mĂĄs, las democracias tienen a sus enemigos dentro del sistema.
No obstante, hay algo que no se produce: la explicaciĂłn clara y pedagĂłgica de lo que ocurre. No sabe hacerlo bien el gobierno pero tampoco lo estĂĄ haciendo el periodismo. El responsable de saber explicar las cosas es, sin duda, el gobierno. Pero el periodismo tiene tambiĂŠn una labor informativa; no se trata de ser âcorrea de transmisiĂłnâ, ni mucho menos, pero se trata de explicar la conjunciĂłn de fenĂłmenos que se producen. No se trata solo de quedarse en la anĂŠcdota de cuĂĄnto me sube el depĂłsito de gasolina, sino por quĂŠ estĂĄ subiendo. Cada vez mĂĄs, hay informativos que acusan la ingente informaciĂłn que se mueve por redes de forma simple y demagĂłgica, y realizan un periodismo rĂĄpido y barato.
Lo lamentable es que resulta muy fĂĄcil crear opiniones pĂşblicas manipuladas.
