La iniciativa de Podemos de presentar una moción de censura contra el Presidente Rajoy, con Iglesias Turrión como candidato a Presidente, obliga al nuevo Secretario General del PSOE a adoptar una decisión importante en las peores condiciones políticas, pues tendrá que hacerlo sin los criterios políticos que emanarán del próximo 39º Congreso, con un Portavoz provisional del Grupo Parlamentario en el Congreso y sin que pueda respaldar a Pedro Sánchez la Comisión Ejecutiva Federal y el Comité Federal que se elegirán precisamente a partir del 16 de junio. Parece necesario decidir en muy pocos días cómo debe actuar el Grupo Parlamentario Socialista del Congreso, votando contra la moción de censura de Podemos o absteniéndose, y en conexión con esa decisión tendrá que pronunciarse el Portavoz provisional en el debate. No es fácil la decisión porque hay que ponderar circunstancias muy complejas y por ello conviene identificar los principales elementos que influirán en la decisión.

En la moción de censura suscitada por Podemos debemos detectar los elementos expresos y los elementos latentes que la rodean. Elementos expresos son los que aparecen en el artículo 113 de la Constitución, esto es, exigir la responsabilidad política del actual Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y elegir un nuevo Presidente, que según la moción presentada, sería Pablo Iglesias Turrión. Aquí tenemos los primeros factores que ha de tener en cuenta el PSOE.

¿Debe votar el PSOE una moción de censura contra el Presidente Rajoy? Depende. Si tiene mayoría suficiente para que el nuevo Presidente sea socialista, debe hacerlo. Si no puede concitar una mayoría de ciento setenta y seis votos, no debe hacerlo. Y hoy por hoy no parece posible aunque la legislatura es larga y en un momento ulterior quizá se pueda atraer a Ciudadanos y a Podemos. Luego, desde el punto de vista de la censura al actual Presidente el PSOE no debe votar a favor. Pero ¿abstención o voto en contra? ¿Debe el PSOE votar al candidato propuesto por Podemos?

Dejando ahora de lado las funciones latentes que tiene la moción de censura de Podemos, debemos desagregar las dos funciones que contiene en España la moción de censura, funciones que acabamos de ver. En primer lugar, la moción de censura sirve para que el Congreso rompa la relación de confianza entablada, a través de la investidura, con el que hasta entonces era Presidente del Gobierno. Desde este punto de vista, aun aceptando la justificación moral de la censura a Mariano Rajoy, hay que decir que es políticamente innecesaria para el PSOE porque le sitúa en la posición ancilar de participar en una operación parlamentaria fracasada de antemano de la que ni siquiera saca el beneficio de exponer su futuro programa de gobierno: el PSOE no debe participar en operaciones fracasadas. Desde ese punto de vista la abstención socialista significaría una cierta complacencia con una operación que no conduce a ningún sitio y debe mostrar su rechazo, porque no es el momento (por falta de apoyos) de censurar a Rajoy.

La segunda función de la moción de censura, que es la de elegir a un Presidente del Gobierno, nos lleva a la misma dirección. ¿Quiere el PSOE a Iglesias Turrión como Presidente del Gobierno? Pues si no lo quiere debe votar en contra del candidato. No es posible mantener posturas ambiguas, que no entenderían los electores socialistas y supondrían un cierto reforzamiento de Podemos y de su líder. A fortiori, porque si la elección de Iglesias Turrión dependiera del voto socialista (que no es el caso), la mayoría de los electores del PSOE no aprobarían que se regalara el Gobierno a Podemos. Luego, desde el punto de vista de las funciones expresas que tiene ínsitas la moción de censura, el PSOE no sólo no debe votar a favor de Iglesias Turrión sino que ni siquiera debe abstenerse porque no le es indiferente que gobierne Podemos. El PSOE, en esta fase precongresual, no puede apoyar a ningún candidato a Presidente del Gobierno por lo que la abstención sería un mensaje confuso a sus electores.

Si pasamos de las funciones expresas a las funciones latentes de la moción de censura de Podemos, veremos que ésta se ha presentado con fines fraudulentos: restar protagonismo mediático al PSOE, obligarle a tomar decisiones en medio de la elección de un Secretario General y antes de la celebración de un Congresos ordinario, y deslegitimar la democracia representativa con una campaña en la calle que recordaría a las de los fascismos si no fuera porque ya ha sido un fracaso (véase Javier García Fernández: “La moción de Podemos”, El País, 22 de mayo de 2017). Es decir, es una operación política que quiere debilitar tanto a la democracia representativa como al PSOE. Desde ese punto de vista, abstenerse comporta tibieza ante un partido que es tan enemigo de la democracia como de la socialdemocracia.

Finalmente, hay un tercer tipo de razones que aconseja mostrar gran dureza con el aventurerismo de Podemos y de su líder. En el futuro habrá que relacionarse con Podemos y hasta acordar medidas conjuntas de oposición. Incluso en el futuro habrá que pedir a Podemos que vote en favor de un candidato socialista. Si es así, Podemos no puede percibir debilidad o tibieza ante una maniobra diseñada para perjudicar a los socialistas.