Mucha gente se pregunta si la gestión que se está haciendo de la pandemia del coronavirus en la Comunidad de Madrid va a ser determinante a la hora de votar el próximo día 4 de mayo. Si nos atenemos a lo que señalan los ciudadanos en la encuesta preelectoral del CIS, un 75,5 por ciento dice que influirá mucho/bastante, un 14,8 por ciento que poco, y un 7,4 por ciento que nada.

Los datos son claros, y podríamos llegar a la conclusión de que, debido a la nefasta gestión del PP, Ciudadanos y Vox en la Comunidad de Madrid durante la pandemia, algo que se ve en las muertes, en lo que sucedió en las residencias y en los retrasos en la vacunación, el resultado debería ser una tendencia clara de cambio de gobierno para solucionar las cosas.

Pero no es así por ahora. Las cosas estas muy justas entre el proyecto agotado del PP, Ciudadanos y Vox y el cambio que encarna Gabilondo con el PSOE. ¿Por qué? Porque en la Comunidad de Madrid se está produciendo una polarización muy importante de la sociedad, que se ha agudizado durante la pandemia por el comportamiento irresponsable del gobierno regional.

Algunas cosas están cambiando y es preciso tenerlas en consideración para que se produzca el cambio en la Comunidad de Madrid.

1.- ¿Votación masiva? El 75,2 por ciento de los madrileños dicen que con toda seguridad irán a votar. Ojalá suceda. Pero hay que tener en cuenta dos cosas. La primera, es que con porcentajes parecidos hace dos años, finalmente fue a votar el 68,8 por ciento. Una caída que no fue lineal, ni por barrios ni por municipios. La segunda, es que los jóvenes entre 18-34 años son los que más dudas tienen a la hora de ir a votar, y las personas mayores de 65 años son las que más movilizadas están, afirmando un 80,1 por ciento que con toda seguridad irán a votar.

2.- Las fidelidades electorales se diluyen, pero el PP tiene muy movilizado a sus votantes. Siguen existiendo anclajes partidarios, pero la sociedad ha cambiado. Ahora, un 59,7 por ciento del electorado afirma que según lo que le convenza en ese momento, votan por un partido u otro, o no votan. Un 22,3 por ciento, dice que por lo general suele votar por el mismo partido. Y un 14,7 por ciento votan siempre al mismo partido. ¿Esto que significa? Que la campaña es más determinante que nunca. Pero también las percepciones de unos votantes tan cambiantes, y a los que hay que dirigirse lo más individual y personalizadamente posible.

3.- La mayoría se auto ubica en la izquierda. Un 40,6 por ciento de la ciudadanía en la Comunidad de Madrid se auto ubica en la izquierda (1-4 en la escala). Un 19,6 por ciento en el centro (5). Y un 34,4 por ciento se sitúa en la derecha (6-10). Este debe ser un elemento determinante de movilización y adhesión al cambio entre personas de izquierda y centro que huyen de los enfrentamientos y desean un gobierno que se ocupe de generar condiciones para el bienestar de los ciudadanos sin dejar nadie atrás.

4.- Muchos no saben a quién votar. El voto se decide cada vez más tarde. Este hecho, junto con la fragmentación hace decisiva la campaña para todos los partidos, tanto para los que están rozando el 5 por ciento para tener representación como para los que pretenden gobernar. Recordemos que un 10,7 por ciento de los votantes deciden a que partido votar al comienzo de la campaña electoral. Un 25,6 por ciento durante la última semana de campaña, unos días antes de las elecciones. Un 4,8 por ciento durante la jornada de reflexión, el día anterior a la votación. Y un 6,1 por ciento el mismo día de las elecciones. Es decir, que más de un tercio de los votantes, el 36,5 por ciento decide a quien votar los últimos días.

5.- Fluctuaciones en la derecha y movilización o abstención en la izquierda. En estos momentos, se puede observar como entre los votantes de derechas hay una cierta naturalidad a la hora de votar a un partido u otro dentro de este espectro político. Esto hace que el PP vuelva a aglutinar parte del voto de Ciudadanos y Vox. Y significa que rentabilizan la mayoría del voto, sea a una fuerza política u otra. El ejemplo se demostró en las anteriores elecciones autonómicas, donde rentabilizaron este hecho y aun perdiendo las elecciones formaron gobierno.

Sin embargo, en el electorado de izquierda esta naturalidad a la hora de cambia de un partido a otro no se da tanto, lo que ocasiona falta de movilización y en ocasiones no votar. Estos miles de votos que se acaban perdiendo, en un entorno tan fraccionado, pueden ser la clave que para llegar al gobierno o no. Como ya ocurrió hace dos años. El antídoto: visualización de los proyectos, candidatos y movilización sobre el terreno.

6.- Los ciudadanos quieren un proyecto y un líder. Cuando se les pregunta cuales son las principales razones o motivos que le animan o le influyen a la hora de votar en unas elecciones autonómicas, un 37 por ciento dice que la primera razón son las ideas propuestas del partido; un 24,6 por ciento, el programa electoral; y un 18,1 por ciento el/la candidata o candidata. Esta realidad, da ventaja al PSOE, porque tiene un proyecto solvente y de presente para Madrid, y un buen candidato. Una ventaja que tendría que cristalizar al final de campaña en unos madrileños que al preguntarles porque quieren que gobierne el PSOE, dijeran las tres o cuatro principales políticas y actuaciones que llevará acabo, junto con el abandono de la crispación y las trincheras.

7.- La importancia de la movilización negativa en un panorama tan fragmentado. Hay que ser conscientes que para un 14,3 por ciento de los madrileños la primera razón que los anima o influye para votar en unas elecciones autonómicas es intentar evitar que gane un partido o candidato que no le gusta. En sentido contrario, en el votante menos politizado la valoración del líder es importante porque habla de confianza hacia él a la hora de otorgarle su voto.

8.- Sociedad polarizada, pero más movilizada en la derecha. La gestión realizada por la Comunidad de Madrid en estos dos años, con dos gobiernos con una presidenta, ha sido un desastre para los indicadores de bienestar de los madrileños. Pero ese hecho, se topa con una sociedad partida, donde prima la afinidad o no para decidir como vemos la realidad.

Dos ejemplos. La gestión del gobierno regional es calificada como muy mala/mala para el 40 por ciento de la población, y buena/muy buena para un 37 por ciento. Y la gestión realizada por el gobierno regional en la pandemia es muy mala/mala para el 43,4 por ciento de los madrileños, y buena/muy buena para un 36,6 por ciento.

9.- Los problemas de la vida cotidiana, en barrios envejecidos y con problemas de convivencia, en barrios nuevos sin servicios públicos, son elementos que tendrán importancia también a la hora de decidir ir o no a votar y a quien.

10.- Sentido de ciudadanía. Tras un año donde han cambiado tanto nuestras vidas, estas elecciones son una oportunidad de recuperar el sentido de comunidad. De recuperar el sentido de pertenencia, que muchos madrileños han ido perdiendo con los recortes de los servicios públicos, con el abandono de un gobierno regional que hace tiempo los dejó en el camino. Son su voto van a decidir su presente y futuro en una coyuntura muy complicada.

Quedan pocas semanas para votar, pero las cosas pueden cambiar muy rápidamente de un día para otro. El gobierno del PP ha decidido hacer campaña con la vacunación, con grandes centros propagandísticos, en lugar de dotar de más medios y recursos humanos a los centros de salud.

Una lástima, porque los que se están viendo afectados son las personas mayores que no pueden trasladarse a esos lugares, y ven con impotencia como teniendo más de 80 años siguen sin ser vacunados en su centro de salud.

Queda poco tiempo para votar, y la cuarta ola ya está en Madrid. Una ola que puede convertirse en un tsunami que desaloje al PP del gobierno, y a Casado de la dirección del PP. El voto vale. Tu voto decide. Que no te quiten las ganas de votar para que otros decidan por ti.