2.-¿Qué políticas y medidas concretas piensas que deberían desarrollarse en España para luchar contra el paro y la precarización laboral?

Permítame primero hacer dos precisiones, la primera es que debemos situar la creación de empleo en el centro de la política económica, cosa que hoy no sucede. La segunda es que la precariedad no crea puestos de trabajo.

Para crear empleo necesitamos tener crecimiento económico. Sin crecimiento económico no habrá creación de empleo. Y para ello tenemos que cambiar la actual política económica. Es verdad que la pertenencia a la Unión Europea reduce considerablemente los instrumentos de los que disponemos para afrontar la crisis económica que todavía estamos viviendo. La Unión Europea ejecuta o condiciona la política monetaria, comercial, presupuestaria y de tipo de cambio entre otras. Por esa razón, debemos exigir con contundencia que las instituciones de la Unión Europea tengan en cuenta también los problemas de España a la hora de establecer su política económica. Es necesario que el Banco Central Europeo adopte una política monetaria expansiva que facilite el crédito y corrija la sobrevaloración del euro. Es evidente que el recorte continuado del gasto y la inversión pública (la mal llamada “austeridad”) ha retrasado la salida de la crisis y que, por esa razón, la Unión Europea, a través de su presupuesto o del de los países sin problemas de déficit, debe contribuir a la recuperación de la demanda agregada.

Por otra parte, el sector público no puede seguir recortando empleo en sectores tan vitales como la Educación o la Sanidad. Estos recortes de empleo están afectando a toda la ciudadanía, pero especialmente a las mujeres, porque son ellas las que de forma mayoritaria trabajan en estos sectores. Finalmente, es necesario también reducir los costes empresariales no salariales –debe quedar claro que no soy partidario de la devaluación salarial, que me parece injusta e ineficiente para salir de la crisis- a fin de mejorar la competitividad de nuestra economía y la aportación al crecimiento de las exportaciones.

En lo que se refiere al combate contra la precariedad laboral diré que, cuando estábamos en el Gobierno, los socialistas cometimos el error de creer que la rebaja de los derechos de los trabajadores podía crear empleo o, al menos, contener su destrucción. Hoy sabemos que no es así. Que debemos defender algo en lo que siempre creímos: un modelo de relaciones laborales donde exista equilibrio de poder entre trabajadores y empresarios y un modelo de empleo de calidad. Para ello hay que derogar la reforma laboral del Partido Popular. Dos ejemplos concretos. Debemos derogar el contrato de emprendedores, que supone poder ser despedido durante el primer año en cualquier momento sin alegar causa alguna y sin recibir indemnización algunaa cambio. Esto es, la precariedad elevada a su máxima potencia. Y debemos derogar también la pérdida de la ultra-actividad de los convenios colectivos cuando pasen 12 meses desde su denuncia sin ser renovados, que está debilitando la negociación colectiva como elemento central de distribución de rentas y transmisión de igualdad a las relaciones laborales.

3.-¿Qué medidas crees que debe proponer el PSOE para hacer frente al deterioro que se está produciendo en servicios sociales básicos, como la Sanidad y la Educación?

Lógicamente defender a ultranza nuestro Estado de Bienestar. La crisis económica no puede ser una excusa para desmantelar, como está haciendo en este momento el Partido Popular, lo que tanto esfuerzo nos ha costado conseguir. Tanto esfuerzo político y tanta inversión económica de toda la ciudadanía. Teníamos la mejor Sanidad de la Unión Europea y una Educación pública y universal de muy buena calidad. Hoy ya no es así. De modo que hay que hacer todo lo posible por volver a recuperarlas.

Para ello son necesarias inversiones, que han de proceder de una reforma fiscal verdaderamente progresista, pero también algunos cambios de mentalidad. Me refiero a que el Partido Popular casi ha logrado extender la idea de que tenemos que recortar el Estado del Bienestar porque es insostenible, excesivo o exagerado para nuestro país. No es verdad. España invierte en gasto social 3 puntos menos de PIB que la media de los países de la Unión Europea. Y somos un país donde los salarios y las pensiones son muy bajos: la pensión media en España es de 900 euros y el 60 por ciento de los asalariados cobra menos de 1.000 euros al mes. Así que lo primero que tenemos que hacer es convencer a la ciudadanía de que el Estado de Bienestar es perfectamente sostenible. La segunda idea es que quizá estamos acostumbrados a pensar en el Estado de Bienestar como un proveedor de servicios para pobres. Pues bien, tenemos que empezar a pensar en un Estado de Bienestar como proveedor de derechos para los ciudadanos. Para todos los ciudadanos, no sólo para los más desfavorecidos.

4.-¿Qué otras medidas crees que debieran afrontarse en España para atajar la actual deriva desigualitaria que se está experimentando en distintos planos?

Una de las razones más importantes de la desigualdad que hay en este momento proviene del mercado de trabajo. Personas que no tienen trabajo y personas que lo tienen, pero tan precario o con salarios tan bajos que apenas les permiten sobrevivir. Esto está generado, como he dicho antes, una profunda desigualdad en la sociedad. De esta forma, si somos capaces de crear empleo, de mejorar la calidad del mismo, de revertir la política de devaluación salarial y de volver a potenciar la negociación colectiva como elemento redistribuidor de las rentas procedentes de la actividad productiva, habremos dado pasos para atajar la deriva desigualitaria que vivimos. Por otra parte, ante la carencia de rentas de una parte importante de la ciudadanía, deberíamos estudiar fórmulas como la renta básica o la revisión de la protección por desempleo para evitar que hubiera, como hoy está sucediendo, ciudadanos sin ningún tipo de red de seguridad.

Déjeme ponerle un ejemplo, la reforma fiscal del PP provoca una pérdida de recaudación del Estado que impide prestar los servicios públicos que el PP está laminando y que son los que igualan a los ciudadanos que no se los podrán procurar por sus medios: Sanidad, Educación, Pensiones y Dependencia.

El dato del 27,5% de niños en pobreza que dio UNICEF frente a la pérdida de 7.000 millones en los ejercicios 2015 y 2016 por la rebaja de impuestos a «ricos» y grandes empresas ilustra claramente a quién favorece y a quién perjudica el Gobierno del PP.

5.-¿Cómo crees que habría que financiar los gastos que se producirían como consecuencia de un incremento de las políticas sociales?

Con impuestos, claro. Depende a quién se los bajes y a quién los subas. A diferencia de lo que está proponiendo el Partido Popular, hay que hacer una reforma fiscal progresiva y justa, que equipare al menos la imposición de las rentas del trabajo y del capital, que introduzca impuestos como el de las grandes fortunas y recupere otros como el de Sucesiones y Donaciones. Por otra parte, la lucha contra el fraude fiscal y la elusión de impuestos debe ser una auténtica prioridad. Y también la expansión de una cultura o de una aprendizaje social que haga comprender los impuestos como lo que realmente son: la forma de invertir de acuerdo con lo que cada uno tiene en la mejora de la Sanidad, la Educación, la seguridad, el cuidado de las personas mayores, la red de carreteras y escuelas infantiles. La educación en valores democráticos, que era lo que pretendíamos con la asignatura de Educación para la Ciudadanía, es también muy importante para esto.

6.-¿Qué crees que habría que hacer respecto a la constitucionalización del límite del déficit público en España? ¿Tiene sentido establecer estos límites en momentos de crisis económica y/o estancamiento como los actuales?

La reforma del artículo 135 fue una reforma precipitada y como consecuencia de un contexto de debilidad de nuestra economía y una fuerte presión exterior. Fue una medida demasiado dolorosa que además no consiguió calmar la voracidad de los mercados. Es precisamente en momentos de crisis cuando no se puede contraer la inversión pública, sino todo lo contrario. Esta medida ha venido a profundizar la situación de debilidad extrema y fue la antesala de una nueva recesión.

Estoy a favor de una reforma constitucional debatida, consensuada y analizada en profundidad que aborde todos los temas que están encima de la mesa pero sobre todo que garantice los derechos fundamentales de la ciudadanía además de que garantice el pago de la deuda.

7.-¿Qué habría que hacer desde el PSOE para intentar restablecer la confianza perdida entre una parte de los antiguos votantes del PSOE? ¿Y respecto a las nuevas generaciones?

Lo primero que hay que hacer para que vuelvan a confiar en nosotros es reconocer que en algunas cosas nos equivocamos, y que queremos recuperar su confianza. Para ello buscaremos su complicidad escuchando sus críticas, sus preocupaciones, sus reflexiones, sus propuestas… y lo haremos tomando la calle, haciendo política y saliendo al encuentro de los ciudadanos donde se encuentran más cómodos, en las plazas de los pueblos, en los cafés, en las universidades, en todos aquellos espacios donde debaten cada día con sus vecinos. Y para conectar con los más jóvenes, tenemos que cambiar las formas de hacer política, nuestro sistema político y muchas de las prácticas son más propias de otra época, tenemos que actualizarlas, fijándonos en movimientos como el 15-M que ha sabido sacar el debate a la calle, a las red, pero debemos hacerlo sin perder nuestros principios y nuestras esencias y sin caer en el asamblearismo, porque el PSOE, no es un partido asambleario.

8.-¿Qué reformas organizativas y de funcionamiento piensas que habría que establecer en el PSOE en estos momentos?

El PSOE requiere cambios profundos que aprovechen el potencial y el talento de todos los militantes y simpatizantes, permitiendo que se sientan el centro y no un elemento con el que se debe contar solo en determinados momentos.

Identificamos en muchas ocasiones la actividad política con un atril en el que uno se dirige al resto desde una posición de privilegio. El nuevo concepto de partido debe permitir un atril por cada individuo, a la misma altura y bajo una concepción que permita que todos se sientan al mismo nivel.

Vamos a recuperar las casas del pueblo para los militantes y los ciudadanos, convirtiendo las sedes en espacios públicos utilizados por colectivos de todo tipo, que nos lleve a conseguir la complicidad y acciones conjuntas para volver recuperar la política para los ciudadanos.

La apertura a la sociedad no debe ser un simple gesto que busque el guiño fácil, es una prioridad interactuar de verdad con los ciudadanos recogiendo sus aportaciones, reflexiones y críticas, el PSOE, sus militantes y sus dirigentes, tienen que salir de los despachos y llevar su actividad allí donde están los ciudadano: a las plazas, los bares, los colegios, las universidades, los hospitales,… salir a la calle al encuentro de la realidad.

Por ello he propuesto la celebración de Primarias abiertas, consultas directas a la militancia sobre temas de especial relevancia, la celebración de una Conferencia Política Anual con un proceso abierto y participado por afiliados, simpatizantes y sociedad civil. También propongo la formación como prioridad, utilizando las más avanzadas técnicas, poniendo a disposición herramientas de formación virtual disponible las 24 horas, con formación itinerante para acercarla al territorio y asequible a los militantes con menos recursos. Garantizaré que todas las ideas sean tenidas en cuenta, estudiadas y contestadas. Implicaré al militante en lo que quiera aportar y garantizando que los dirigentes pongan los medios para que sea posible. Visitaré periódicamente la federaciones, junto con los miembros de la Comisión Ejecutiva Federal, para debatir con los militantes al menos una vez al año. Promoveré la rendición de cuentas de los representantes políticos socialistas. Promoveré un sistema por el cual haya que acreditar el mérito y la capacidad ante los órganos de dirección y control del PSOE, de aquellas personas que los socialistas a través de las instituciones propongan para ocupar cargos en organismos del Estado y las CCAA. Publicaremos, en formato abierto y reutilizable, los gastos e ingresos del PSOE, además de los sueldos de todos los cargos públicos y orgánicos. Finalmente haré reuniones trimestrales con la Ejecutiva Federal de JSE para trabajar transversalmente las políticas que afectan a los jóvenes.

9.- ¿Cuál debería ser la posición del PSOE sobre la estructura del Estado? ¿Eres partidario del Estado Federal?

El PSOE estuvo en el pacto constitucional que dio origen al Estado de las Autonomías, pero somos conscientes que después de 35 años la situación requiere cambios. Por ello, los socialistas acordamos laDeclaración de Granada, que es la propuesta federal del PSOE que aprobamos en julio de 2013, una España federal que representa tres cosas: que la soberanía nacional reside en un único sujeto que es el pueblo español; el principio de igualdad y solidaridad y el reconocimiento de la diversidad.

Cada territorio tiene su singularidad y el modelo de financiación autonómica en su conjunto lo que debe hacer es, respetando la igualdad y la solidaridad entre españoles y entre territorios, reconocer las especificidades de cada territorio.

Terminado el proceso de transferencia de competencias a las comunidades autónomas hay que seguir avanzando y el Estado federal es un buen modelo para España.

Un Estado federal que reconozca la diversidad, pero que a su vez garantice la solidaridad entre los ciudadanos españoles, que reconozca las distintas nacionalidades dentro del paraguas que es la nación española.

10.- ¿Qué propones para luchar contra la corrupción?

Lo primero desterrar definitivamente de las listas electorales a los corruptos. Hay cuestiones que son urgentes como prohibir las donaciones privadas de empresas a los partidos políticos, limitar las donaciones particulares, reforzar la independencia de los organismos fiscalizadores como el Tribunal de Cuentas. También eliminaré la posibilidad de indulto en casos de corrupción. Además de una aplicación de la transparencia total de la gestión del dinero público, los políticos debemos tener bolsillos de cristal, para que los ciudadanos puedan saber en que gastamos cada céntimo público.

* Este cuestionario fue contestado por Pedro Sánchez durante la campaña para la elección del Secretario General del PSOE