Buena parte de los comunicadores de la derecha están empeñados en mostrar cada día un panorama caótico, desolador y terriblemente pesimista para nuestro país.

Frente a tanto cenizo que siembra ofuscación y desesperanza en televisiones, radios y redes, ofrecemos en esta humilde tribuna una noticia casi exclusiva: ¡En realidad, existen buenas noticias! ¡Algunas de ellas incluso invitan al optimismo y a la esperanza!

Puede que resulte toda una sorpresa para algunos de estos trovadores de desgracias y para sus confiados seguidores, pero lo cierto es que cada día hay más españoles vacunados, que en menos de cien días habremos adquirido la inmunidad de grupo, que la economía se recobra, que se crean empleos, y que en poco tiempo podremos recuperar la vida pre-pandemia que tanto añoramos.

Y ¿por qué tanto titular desmoralizante? ¿Por qué tanto “análisis” agorero? Hace mucho tiempo que la derecha llegó a la lamentable conclusión de que solo lograrán alcanzar el poder sobre la desgracia de los españoles. Es decir, que para que a ellos les vaya bien, a España le tiene que ir mal. De ahí los argumentarios derrotistas que maneja tanto tertuliano conservador.

Desde luego que hay problemas. Aún atravesamos la peor crisis sanitaria de nuestras vidas. Las repercusiones económicas y sociales de la pandemia son y serán muy graves. Pero jamás se construyó nada bueno desde el pesimismo y la desesperanza. La sociedad española necesita atisbar un horizonte de recuperación, por difícil que esta sea.

Y existen datos, hechos y razones para alentar esas buenas expectativas.

Prácticamente un tercio de la población española ha sido vacunada. El primero de junio, hasta 10 millones de españoles estarán inmunizados. La inmunidad de grupo será una realidad este mismo verano. De hecho, las cifras de contagios, enfermos y fallecidos se van reduciendo. ¿No es esta una gran noticia a destacar?

Como era previsible, la economía se recuperará al mismo ritmo en que se restablece la actividad social. Todos los indicadores de consumos y movilidad apuntan a un rápido crecimiento de la producción. Las previsiones oficiales anticipan que España será el país que más crecerá este año en Europa.

En paralelo, el empleo también se recupera de forma acelerada. El paro bajó significativamente en los meses de marzo y abril. La Seguridad Social registra ascensos récord de afiliación. Ya superamos de nuevo los 19 millones de ocupados. 134.000 trabajadores más en abril respecto a marzo. Los trabajadores en ERTE se reducen mes a mes, igualmente.

La incertidumbre que ocasionó la Corte constitucional alemana respecto al reparto de los fondos europeos se ha despejado de manera definitiva. España ha remitido sus planes de recuperación y modernización a la Comisión Europea, que previsiblemente los validará pronto. Por tanto, la corriente de recursos millonarios circulará en breve por las arterias de nuestra economía, favoreciendo a empresas, autónomos y empleos.

Conforme avanza la inmunización se van relajando las restricciones más graves para las relaciones sociales, la cultura, el deporte y el ocio. La educación generalizará la presencialidad durante el próximo curso. Vuelven los conciertos y el fútbol con espectadores. El turismo se reactiva. Todo de manera progresiva, con medidas de seguridad, con prudencia. Pero viendo claramente ya la luz al final del túnel.

Además, el Parlamento sigue ampliando derechos y libertades a buen ritmo, a pesar de la urgencia pandémica y la poca colaboración de las derechas. Esta misma semana se ha aprobado definitivamente la Ley contra el cambio climático. Se ha convalidado el decreto de extensión de ayudas a empresas y autónomos. Se ha aprobado el decreto que reconoce como trabajadores con derechos a los falsos autónomos en las plataformas digitales de reparto de comida. Y la semana próxima saldrá también de la Cortes la ley de protección de la infancia.

La gran mayoría de la ciudadanía española es consciente de todas estas buenas noticias, pero su efecto sobre el estado de ánimo de los españoles sería más positivo si la potente armada mediática derechista no siguiera empeñada en dibujar un escenario de caos y pesimismo.

Puede que aquello de “que se caiga España, que ya la levantaremos nosotros” les saliera bien una vez. Puede que sigan pensando que solo alcanzarán el poder sobre la desgracia de los españoles. Pero, si queda algo de auténtico patriotismo en la derecha española, debiera concluir que quizás merezca la pena ayudar al país a salir de la mayor crisis de esta generación. Anteponiendo el bien común. Por una vez en la historia.