Durante los últimos años se ha producido una fragmentación significativa en la representación política de la ciudadanía española. Este fenómeno no es exclusivo de nuestra democracia, sino que puede constatarse en términos parecidos en la mayor parte de los sistemas políticos de nuestro entorno europeo. Baste tener en cuenta el dato de la media del número de fuerzas políticas presentes en las Cortes Generales, que ha pasado de las diez habituales desde la Transición a las más de veinte que pueden contabilizarse en la vigente legislatura XIV.

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Fotografía: Carmen Barrios