El auténtico riesgo en Cataluña siempre ha sido, y continua siendo, la posibilidad de una respuesta desproporcionada al pastoreo independentista. Cierto que existe una fractura social. Cierto que la tensión genera una espiral y que los escenarios sociales son no lineales. Pero mire, en la escala de riego “niñodejayadejoderconlapelota” el nivel es preocupante pero menos. Me explico. Cuando miro los plásticos amarillos y recuerdo el País Vasco de principio de los 80, reconozco lo que es una buena broma. No minimizo la gravedad ecológica del asunto, ya en grado 5, solamente lo pongo en su lugar. A inicios de los 80 una radio decidió que pondría un minuto musical por cada asesinado en un atentado. Al mes y poco lo dejó de hacer. Sin desearlo se estaba convirtiendo en la competencia de Radio Clásica. Es con esa perspectiva con la que Urkullu valora la cuestión catalana. Aquí con la ventaja adicional de que el primero que emplee la violencia física ha perdido. Realmente, el problema es evitar que se hagan demasiado daño a sí mismos y a los seres queridos que les rodean. Hay poco más. La razón es evidente: España es una democracia. Solo temen al procés los que lo dudan. Por eso buscan la respuesta donde no está.

Ahora ya Ciudadanos y el PP son formalmente intercambiables. Hace unos meses AdM (Antes de la Moción) la cosa estaba en semidesnatada. En Ciudadanos eran regeneradores de la corriente alterna, mientras que el PP era de regeneración continua. La diferencia importaba. La corriente alterna (CA) es un tipo de corriente ideológica, en la que “la dirección del flujo de electrones va y viene a intervalos regulares o en ciclos” mientras que la corriente continua (CC) es “la corriente ideológica que fluye de forma constante en una dirección”. Así, Ciudadanos era a veces de centro izquierda moderna y otras de centro derecha modernizada. En el PP, siempre de continuo en sus derechas. En esta nueva época DdM ya no. Ciudadanos ha cambiado la corriente y va de continuo a la derecha, bailando el chotis electoral con el PP. Hay indicios verbales y estilos mentales que lo corroboran. Los dos son de “sostenella y no enmendalla” y “tanto monta cortar como desatar”. La duda enorme es ¿Dónde van? O lo que es peor, ¿hacia dónde llevan a sus electorados? Digo los militantes de siglas que defienden lo que les echen. En fin ¿Quién o qué les manda meterse por la vereda y abandonar la autovía? El mundo se hace cada vez más incomprensible. Hasta Vox sabe que el 8 ideológico es el non plus ultra electoral. Al ínclito Aznar le costó “mili” y “pan con tomate” llevar la imagen del refundado AP un poquito hacia el centro derecha. Y subrayo imagen, que en la materia fue, era y es de extrema derecha. Casado está en un tris de hacer trizas tan ardua labor, uniendo otra vez ser y parecer. En fin, «Qui vivra verra.»