Una anciana habla de su padre y del mundo que ha dejado atrás mirando a cámara. Expresa con tranquilidad cómo era la vida en la Tierra durante su infancia y a qué tareas se dedicaba su padre.

La última y aclamada película de Christopher Nolan (demuestra en este film de casi tres horas –que se pasan sin pestañear- que es un maestro del cine) comienza como si fuera uno de esos documentales de Historia que programan en televisión. A medida que avanza la cinta Interestelar se va adentrando en el relato inteligente de una historia épica, que comienza en una granja familiar dedicada al monocultivo de maíz -única especie vegetal que todavía se puede plantar en la Tierra- hasta irse transformando plano a plano en una extraordinaria aventura espacial.

El guión (escrito entre Christopher Nolan y su hermano Jonathan) está trenzado con los mimbres de la física, componiendo un apasionante friso de experiencias espaciales a través de las que se explica la teoría del físico Kip Thorne, conocida como el puente de Einstein-Rosen. Esta teoría establece que existen los agujeros de espacio temporal, túneles que permitirían viajar a través de diferentes planos del continuo espacio-tiempo. El propio Thorne ha participado en el guión del film, como asesor científico y además ha contribuido a que la cinta prospere como productor ejecutivo.

Además de ser un viaje por la física, Interestelar es también una película que no desprecia la crítica social, al mostrar el dramático futuro que nos espera a los habitantes del planeta Tierra si no revertimos los actuales patrones económicos que llevan a la depredación de las especies tanto vegetales como animales. Si no somos capaces de frenar la contaminación y el efecto invernadero la vida en la Tierra será insoportable en un futuro no muy lejano. La cinta muestra un Planeta devastado, árido, y con un clima imposible, que ya casi no permite cultivar y que obliga a buscar otro Planeta para que la especie humana no perezca, se salve.

El film también puede presumir de un excelente reparto. Los actores hacen un trabajo excepcional, especialmente Matthew McConaughey, Michael Caine y Anne Hathaway, que aportan una gran autenticidad a sus personajes, llevando a la pantalla figuras con una grandeza humana que transmiten la emoción necesaria para hacer de Interestelar una magnífica película.

Otra de las cosas que también me ha gustado mucho de la película es que trata a los humanos como seres adultos, en el sentido que marcó la Ilustración, seres racionales aunque imperfectos, pero dueños de su propio destino, que hacen camino al andar sin intromisiones de espíritus, dioses ni ningún otro ser superior que intervenga en la salvación de la especie. Del film de Nolan se desprende que estamos solos en el Universo, que depende de nosotros y nosotras mismas la salvación. La inteligencia humana puede llevarnos tan lejos como seamos capaces. La salvación de la especie está en manos de la inteligencia colectiva, de millones de cerebros pensantes que existen en el Planeta y que cavilan todos los días sin descanso para abrir las puertas de la ciencia, de la filosofía, de la cultura y de las artes.