La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud como: “Un estado completo de bienestar físico, mental y social y no solamente como la ausencia de enfermedad o dolencia. Plantea que la salud mental es un bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, afronta las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”[1].

En los últimos años, desde diversas organizaciones, tanto nacionales, como internacionales se denuncia acerca de la mala salud mental entre las nuevas generaciones. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha destacado que estos trastornos de salud mental representan una proporción relevante de la morbilidad en la adolescencia y es una de las principales causas discapacitantes entre los jóvenes. Detalla que buena parte de estas patologías se dan a conocer antes de los 14 años. Están asociadas a conductas de alto riesgo: autolesivas, de consumo abusivo de tabaco, de alcohol o de sustancias psicoactivas, así como de tipo sexual o de violencia.

Hace varios meses la revista científica PNAS publicó los resultados de una investigación realizada en Australia en la que se analizaban datos de 27.572 jóvenes. Constatándose que una mala salud mental era más habitual entre los “millennials”. Hombres y mujeres en torno a la treintena, plenamente digitales, hiperconectados virtualmente y con valores sociales y éticos propios.

Un informe reciente de la fundación Resolution Foundation alertó sobre que los veinteañeros tienen más probabilidades de ser absentistas laborales, por razones de salud mental, que los entrados en la cuarentena. Poniendo sobre la mesa que uno de cada tres jóvenes entre los 18 y 24 años sufría depresión, ansiedad o trastorno bipolar (con un incremento del 10% desde el año 2000).

Las consecuencias económicas para estos son nefastas en el ámbito laboral, pues uno de cada tres no graduados carece de trabajo. Además, afecta muy negativamente a los más pequeños: en 2023 el 12% de los jóvenes entre los 11 y 16 años faltaron más de 15 días a sus centros educativos (el 2% entre sus compañeros sanos).

¿Qué hay detrás de este preocupante fenómeno propio de los países más avanzados?

En un mundo globalizado e interconectado, el móvil, las redes sociales… son claves en el día a día entre estos “nativos digitales”. Los valores que rigen sus vidas son: la transparencia, el sentido de colaboración, el compromiso y la tolerancia. Aunque son individualistas (para algunos estudiosos hiper-individualistas), también son inseguros, Y volátiles en su proceder. Por último, y de gran importancia es que tratan de diferenciarse del resto, buscando un reconocimiento continuo (“likes” y más “likes”). Cuando su número no se ajusta a sus expectativas, les ocasiona frustración y ansiedad, llegando, en los casos más extremos, a dar fin a sus vidas.  Son conocidos, en nuestro país, como ‘hipsters’, ‘mainstream’ y como sello diferencial son fans de lo ‘vintage’ y lo ‘retro’.

Resultando paradójico que sea precisamente entre este sector etario en donde se detecte un empeoramiento de la salud mental, teniendo en cuenta que nacieron y crecieron en una etapa económica favorable y cuando el consumo de alcohol, de tabaco y de sustancias psicoactivas se estaba reduciendo. También lo es que, a pesar de estar hiperconectados, se sientan más solos y aislados que las generaciones que les precedieron.

El Defensor del Pueblo andaluz y la organización Save The Children organizaron en diciembre de 2023 la jornada “La salud mental de la infancia y la adolescencia en Andalucía”[2]. Dio lugar a un informe en el que culpabilizaban del empeoramiento de la salud mental entre los niños y adolescentes a las redes sociales, a la presión social que experimentan sobre sus vidas, a los recortes en servicios de apoyo y a la disminución del estigma asociado a una mala salud mental. Plantearon un escenario de incremento progresivo de estas enfermedades que estimaban deberían abordarse desde las instituciones públicas de forma inmediata.

En España el tratamiento de la salud mental es uno de los principales objetivos del Sistema Nacional de Salud, particularmente desde la pandemia de la COVID-19 (etapa en la que aumentaron notablemente estas patologías). El Plan de Acción de Salud Mental 2022-2024 en concordancia con la Estrategia de Salud Mental 2022-2026, a su vez alineadas con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 y la directrices de la Unión Europea orientan las actuaciones para una mejora de la salud mental en nuestro país.

Mientras el Plan de Acción de Salud Mental 2022-2024 incluye medidas como:

  • “La creación de la línea 024, un teléfono de información 24/7, gratuito y confidencial, que ofrece atención profesional y apoyo ante conductas suicidas.
  • La mejora de la capacidad del desarrollo profesional, para lo que se ha creado la especialidad de Psiquiatría Infantil y Adolescente.
  • Acciones específicas para la población mayor vulnerable, como el establecimiento de mecanismos para la identificación de personas mayores, especialmente las que viven en soledad y tienen problemas de salud mental.
  • Acciones para priorizar la implantación de programas de prevención de adicciones con y sin sustancias.
  • Desarrollo de programas específicos para profesionales sanitarios y sociosanitarios con problemas de salud mental relacionados con su labor asistencial”[3].

Las acciones que plantea la estrategia se clasifican en 6 líneas de actuación:

  1. “Refuerzo de los recursos humanos en salud mental.
  2. Optimización de la atención integral a la salud mental.
  3. Sensibilización y lucha contra la estigmatización de las personas con problemas de salud mental.
  4. Prevención, detección precoz y atención a la conducta suicida.
  5. Abordaje de problemas de salud mental en contextos de mayor vulnerabilidad.
  6. Prevención de conductas adictivas con y sin sustancia”[4].

Los frutos se dejarán ver en un tiempo. Mientras tanto, muchos pequeños y jóvenes no encuentran su lugar, su espacio vital para desenvolverse con normalidad…, lo que nos obliga a concluir estas líneas afirmando que las sociedades de nuestros días son generadoras de malestar y no proveen de los suficientes anclajes sociales para que los ciudadanos más tiernos puedan sentirse integrados y felices.

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[1] Véase, https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/mental-health-strengthening-our-response

[2] Véase, https://defensordelmenordeandalucia.es/jornada-sobre-la-salud-mental-de-la-infancia-y-adolescencia-en-andalucia

[3] Véase, https://consaludmental.org/centro-documentacion/plan-accion-salud-mental-2022-2024/

[4] Véase, https://www.sanidad.gob.es/areas/calidadAsistencial/estrategias/saludMental/home.htm