Rafael Catalá llegó al Ministerio de Justicia con una imagen de funcionario apolítico y eficaz que hacía pensar en una gestión ministerial neutra. Si uno se fijaba en su biografía, la apoliticidad no era tan intensa pues ya había ostentado responsabilidades en el Gobierno del Presidente Aznar pero en todo caso Catalá no daba la idea de un hombre de partido. Pero esa imagen apolítica se ha roto a lo largo de esta breve legislatura.

La ruptura der la imagen de apoliticidad se debe, en primer lugar, al cambio de la Fiscal General del Estado, que se esperaba continuara tras constituirse el nuevo Gobierno. Ahora sabemos que, sin una persona progresista, no estaba dispuesto a acomodarse a los deseos de Catalá y pronto fue sustituida por un Magistrado, Maza, de talante conservador. No podía ser de otra forma pero Maza, además de conservador, se ha prestado a operaciones sospechosas.

En la comparecencia del Ministro Catalá y del Fiscal General Maza, el Diputado socialista Simancas recordó que el ahora Fiscal Anticorrupción, Manual Moix, en su anterior condición de Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Madrid, había obstaculizado la investigación del “tamayazo”, que excluyó al propio Simancas de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Lo que no recordó Simancas en ese debate es que durante el último Gobierno de Aznar, el Ministro Michavila cesó al Fiscal Jefe de Madrid, el futuro Ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo, por considerarle incómodo y nombró en su lugar a Manuel Moix. Aquel sucesivo cese y nombramiento, ocurrido en julio de 2003, se produjo semanas después del “tamayazo”, antes de las segundas elecciones en la Comunidad y cubrió el flanco penal de la operación fraudulenta por la que Esperanza Aguirre llegó a presidir la Comunidad de Madrid. Durante todo el Gobierno de Rodríguez Zapatero, Manuel Moix siguió siendo Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Madrid sin que los sucesivos Ministros de Justicia (incluyendo el descabalgado Mariano Fernández Bermejo) intentaran removerlo.

Hoy por hoy, Manuel Moix es el funcionario del Ministerio Fiscal que más se identifica con el Partido Popular. No digo que en un Cuerpo de funcionarios tan plural no haya Fiscales a los que se identifique fácilmente con el PSOE o con Podemos, pero a Moix se le identifica con el partido de Rajoy. Y da la casualidad de que el Partido Popular está inmerso en una cadena de escándalos de corrupción que dejan chico, por ejemplo, al Partido Radical de Lerroux durante la Segunda República. De modo que el silogismo se cierra con todas las sospechas: el Ministro Catalá, a través de su Fiscal general Maza, promovió a Fiscal Anticorrupción al funcionario del Ministerio Fiscal más identificado con el Partido Popular. Y, como hemos visto en todo el asunto del antiguo Presidente Ignacio González, el Fiscal Moix no está quieto en la defensa de los dirigentes del Partido Popular.

Da la impresión de que Moix ha sido nombrado para ayudar a los acusados de corrupción en el Partido Popular. ¿No sería preferible que fuera ascendido y se nombrara a un nuevo Fiscal que no sea sospechoso de parcialidad?