La mirada cálida y comprometida con la vida de las personas y del propio planeta Tierra de Sebastiao Salgado, es el hilo conductor del último documental de Win Wenders titulado La sal de la Tierra.

En esta película Wenders rinde tributo a uno de los fotógrafos más geniales de nuestro tiempo: el brasileño Sebastiao Salgado, un auténtico prodigio del arte de la fotografía, que ha sabido crear un lenguaje propio con una forma particular de ver y de transmitir lo que ve a los demás, siempre en Blanco y Negro.

A lo largo de poco más de 100 minutos, la película hace un repaso por toda la trayectoria vital de Salgado, que acompaña con la cadencia de su voz los comentarios sobre las imágenes que van llenando la pantalla y penetrando a través de cada retina hasta lo más profundo de la conciencia de los espectadores.

El documental tiene una extraordinaria factura, aunque se echa un poco de menos algo más de profundidad para tratar algunos de los temas que más han perturbado al fotógrafo y que solo se esbozan.

Eso sí, Wenders acierta en el tratamiento protagonista que deja a las propias imágenes de Salgado, que son poderosas y transmiten por sí solas con emoción, conmoviendo, tanto el sufrimiento humano como la alegría o el espectáculo de la vida de un Planeta hermoso, como es la Tierra, tal como muestran las fotografías de Génesis, su último trabajo.

Sebastiao Salgado ha viajado durante los últimos cuarenta años por los cinco continentes y ha sido testigo directo de los pasos de una humanidad en tránsito continuo.

Como fotógrafo con un marcado compromiso social, utilizando como nadie –hasta elevarlo a categoría de arte- la fotografía como documento social según el concepto desarrollado ampliamente por la fotógrafa francesa de origen alemán Gisèle Freund, Salgado ha retratado para nuestros ojos, con un instinto inaudito, conflictos internacionales, hambrunas y éxodos en los que palpita el dramatismo de grandes movimientos de poblaciones obligadas al tránsito desesperado por la crueldad de la guerra o por los rigores extremos de sequías climáticas que han dado lugar a prolongadas hambrunas, en los que millones de personan han padecido grandes penalidades y han muerto en cifras elevadísimas, que no se ha hecho ni el esfuerzo de estimar.

En el documental se hace un repaso a todos los grandes temas tratados por Salgado, que han sido recopilados en magníficos libros de fotografía. Quiero mencionar especialmente su libro titulado Trabajadores, un volumen repleto de imágenes imborrables que muestran los efectos de la lucha de clases. En este volumen Salgado valora y homenajea el mundo del trabajo y la fuerza de los trabajadores, que son el motor verdadero que mueve este planeta.

La última parte del documental está reservada al más reciente trabajo del fotógrafo, Génesis, una obra en la que Salgado se reconcilia con la fotografía (y digo que se reconcilia, porque tras todo lo vivido en África, guerras, hambrunas, etc, y todo el padecimiento humano observado y retratado a través del objetivo de su cámara, el fotógrafo decidió colgar la cámara y no volver a utilizarla más, decidió renunciar y se refugió en Brasil, en su pueblo natal) retratando la belleza conmovedora del planeta Tierra, que es la casa de todos los seres humanos que componemos, para Salgado y para Wenders, La sal de la Tierra.