“El modo de hacer política del PPCV se ha convertido en un cáncer con metástasis en el tejido económico y social de la comunidad. La quimioterapia judicial podrá paliar en algo los daños y mejorar la calidad de vida de la democracia valenciana. Hay otros daños que ya son y serán irreparables”. Me permito comenzar con el último párrafo de mi texto en el libro colectivo “El secuestro de la Democracia. Corrupción y dominación política en la España actual”. Con la imagen que tradicionalmente tiene la justicia en España (“pleitos tengas” es la peor maldición que te pueden echar) ya pueden notar la desesperación que obligaba a invocar al espíritu de la santísima trinidad democrática de Montesquieu. Y no es cita reciente, que ya es de 2011. Los partidos políticos son el parlamento y el Gobierno. En esa continuidad en los parques, solo la justicia queda (o puede quedar) como último recurso. Del control del parlamento al gobierno hablaremos otro día. ¿Acaso alguien duda que Gobierno y PP son tal para cual, y que con presupuestos en mano se llega al más allá?

Lo peor de lo peor, los daños irreparables. Las promociones de jóvenes en política que aprendieron mañas de sus mayores. El mañana dependía de amaños y ya no saben de otra manera. La democracia va superando la quimio cada vez más débil: exsenadores, exministros, expresidentes autonómicos, exasperante. El último ciclo, la semana pasada, la mando a la UCI (Unidad de Censura Inmediata). Nos esperan más ciclos judiciales, y la amenaza de la sepsis institucional es cada vez mayor.

¿Y? El informe del grupo GRECO, de diciembre de 2017, revisaba el cumplimiento de sus recomendaciones al gobierno de Rajoy para luchar contra la corrupción en el parlamento y en la justicia. El informe se denomina “FOURTH EVALUATION ROUND. Corruption prevention in respect of members of parliament, judges and prosecutors. Interim compliance report. Spain”. Termina recomendando que se traduzca al castellano, pero yo no sé si ya o ya como que no va a ser que sí.

El informe da la valoración final a las acciones en la lucha contra la corrupción del gobierno Rajoy. Viene a decir en inglés del original “GRECO concludes that the current level of compliance with the recommendations remains “globally unsatisfactory” in the meaning of Rule 31, paragraph 8.3 of the Rules of Procedure”. Lo que traducido al castellano significa “vaya tela Manuela o donde vas tan entallado de moral”. Ya sé que dirán que son unos exagerados. Algo habrán hecho bien. El compromiso del gobierno de Rajoy contra la corrupción es bien conocido en sede judicial. Se lo digo por partes, para que puedan saber que parciales aprobó el gobierno: “none of the eleven recommendations contained in the Fourth Round Evaluation Report has been implemented satisfactorily or dealt with in a satisfactory manner by Spain”. En castellano para los francófonos: “que nones o para el caso que hacen mejor volver otro día”. Usted dirá que esto no es una traducción jurada. De acuerdo, pero les juro que el espíritu es fiel a la letra. Y la mayoría son recomendaciones normativas, que no necesariamente cuestan dinero. Entre ellas, “¿Por qué no dejas ya de “joder” con y al poder judicial?”. O, en otros términos, deje de enredar políticamente y permita que el poder judicial sea independiente. Deles autonomía presupuestaria, para empezar. Equilibre la ratio de jueces y fiscales por habitantes. Parece que saben lo que dicen y que eso lleva a lo que buscan. Por eso, mejor no hacer mucho caso no sea que. Un poder judicial volando libre, autónomo y con presupuesto. Menuda pesadilla para algunos y algunas. De esas que se muerden la cola y sueltan la lengua y al revés.

La sentencia de la semana pasada fue devastadora. Resulta que la quimio judicial hace que a más de uno se le caiga el pelo. Y da la impresión de que Rajoy se alarmó por cómo se despeino contra los que quieren echarle del gobierno. A él, que está dispuesto a lo que sea para que eso no sea. Eso además de lo que ya ha hecho, claro. La moción de censura venía a confirmar en sede parlamentaria la censura previa en sede judicial. Ahora está más calmo. La iniciativa de Pedro Sánchez en un “no se puede más” es un cambio de ritmo. Algo debe pasar, menos pasar de tanto algo (salvo algunas cosas). Ya por eso vale la pena. Otra cosa es hasta donde llegue una revolución ética en la política. En Ciudadanos y Podemos ya está declarada la política de la ética (venían con ella de serie) y están más al mus que a las siete y media.

Después de la moción del PSOE se anuncia la Podemos. Y se avecinan postureos, culpa tuya, yo que va y tira, tira.  Pedro Sánchez no tenía más remedio que presentar la moción de censura En el debate con Rajoy de 2015 este se lo pidió hasta tres veces en medio minuto. “Si cree que no soy digno, presente una moción de censura”. Para que hablan… Ya lo dijo Aguirre, Esperanza “Si quieren hacer política que monten un partido y se presenten a las elecciones”. Luego les hacen caso y se enfadan…

Y ahora en va de retro.

Allí fueron los titulares de la rondalla interministerial a cantar “soy el novio de la muerte” en Málaga. Y sí que sí. Lo que sucede es que la muerte tiene lo que tiene ya pasada la gloria: corrupción o incineración. La quema de reputaciones políticas solo es comparable al espeso hedor de trinchera que se debe respirar en el eje Génova-Moncloa. ¿Quién puede creer que, en décadas de roce en pasillo y ascensor, nadie sabía nada? ¿Nada? ¿Pero nada de nada de nada? Estos casos siempre me recuerdan al Lazarillo de Tormes.

El antes ciego (ahora invidente) tras lograr un racimo de uvas le dice al pícaro, “seamos honrados. Comeremos las uvas una a una por turno”. Al poco, el ciego golpea en la cabeza al chaval y éste pregunta: “¿Por qué me pegas? Estaba respetando eso de coger por turno una cada uno”. Respuesta: “Ya que no. Llevo dos turnos cogiendo varias uvas a la vez y no has protestado”. Pues eso me pregunto yo. Bárcenas y otros, según sentencia, cogían las uvas a puñados. Ergo los que callaban y no protestaban “estaban a por uvas”, nada sabían ni callaban.

Dice Iglesias que el capitalismo es un monstruo. Totalmente. Pero no solo de los que “¡Vaya sorpresa!, ¡Que susto!”. El monstruo es Gregor Samsa. El teme lo que deseas no sea que se haga realidad y se vea. El capitalismo en vena. El día que despiertas con la ambición de que todo el mundo tenga una casa en la sierra. Mucho mejor que echarse al monte. Y no es por el famoso voto de pobreza y de castidad. Todo el derecho. La va a pagar con el sudor de su escaño. Era solo la esperanza de que los “nuevos” tuviesen otros gustos. Otras respiraciones. En fin, “le llaman clase media y no lo es” también vale.