La película “Caza a la espía”, cuenta la historia real de Valerie Plame, una agente de la CIA cuya identidad fue desvelada por miembros de la Casa Blanca para desacreditar a su marido, el diplomático Joseph Wilson, que en el año 2003 escribió un artículo en el New York Times, donde acusaba a la administración Bush de haber manipulado la existencia de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Sadam Hussein, para poder así justificar la invasión de Irak.

Al final de la película, hay una escena que merece ser recordada en estos momentos donde el contagio de la indiferencia, el apoyo a los populismos, o el voto mayoritario que puede llevar a un fascista a la Presidencia de Brasil, están poniendo en riesgo la democracia. Un sistema político, que entre sus mayores peligros tiene el que un amplio porcentaje de la población la da por hecho. Sin percatarse, que hay que trabajar activamente como ciudadanos para conservarla y mejorarla.

Sean Penn, que interpreta a Wilson, interviene ante un abarrotado auditorio lleno de jóvenes: “Cuando Benjamín Franklin abandonó Independence Hall, tras la segunda redacción de la Declaración de Independencia, se le acercó una mujer y le preguntó: señor Franklin ¿Qué clase de gobierno nos ha dejado? Y Franklin dijo: Una Republica señora, si logran conservarla. LA RESPONSABILIDAD DE UNA PAÍS NO ESTÁ EN MANOS DE UNOS CUANTOS PRIVILEGIADOS. SOMOS FUERTES Y ESTAREMOS LIBRES DE LA TIRANÍA SIEMPRE Y CUANDO CADA UNO DE NOSOTROS RECUERDE SIEMPRE SU DEBER DE CIUDADANO, ya sea para denunciar un bache en su calle o las mentiras en un discurso del Estado de la Unión. Así que denuncien, hagan sus preguntas, exijan siempre la verdad. LA DEMOCRACIA NO ES UN VIAJE GRATUITO, se lo puedo asegurar. Pero, en este país, es donde vivimos y si hacemos nuestro trabajo, aquí vivirán nuestros hijos en democracia.”

La democracia no es un viaje gratuito. Pero, la memoria cada vez es más débil, y muchos ciudadanos la dan por hecho. Cuando en la historia de la humanidad, este sistema político en el que vivimos, que nos ha dado libertad, paz y prosperidad, solo ha existido en un corto periodo de tiempo.

La pregunta que me planteo en estos momentos es: ¿Son los españoles conscientes de que somos fuertes y estaremos libres de la tiranía siempre y cuando cada uno de nosotros recuerde siempre su deber de ciudadano?

No lo sé. Por lo pronto, gracias a las preguntas formuladas en el barómetro del CIS, podemos saber que la democracia es el sistema político preferible por los españoles. Tras una etapa de crisis económica, social y política, los españoles continúan valorando la democracia como preferible a cualquier otro sistema. El 85,7 por ciento expresa esta opinión. Un dato, que se ha incrementado en relación al año 2012, cuando esta predilección era señalada por un 77 por ciento de la población.

FUENTE: Barómetro del CIS Noviembre 2012, Septiembre 2018. Pregunta: Ahora vamos a hablar sobre distintos tipos de regímenes políticos. Me gustaría que me dijera con cuál de las siguientes frases está Ud. Más de acuerdo.

 

Pero la preferencia por la democracia presenta algunas singularidades si se analizan las variables de edad, estudios, clase social, partido al que se vota o ideología:

  • Variable edad: Las personas entre 18-24 años son las que tienen el más bajo porcentaje entre los que señalan que la democracia es preferible, con un 80,2 por ciento, y el más alto entre los que dicen que en algunas circunstancias un régimen autoritario puede ser preferible a un sistema democrático, con un 6,3 por ciento.
  • Variable estudios: Las personas con educación secundaria 1ª etapa muestra el más bajo porcentaje de preferencia por la democracia, con un 79,6 por ciento, y el más alto porcentaje entre quienes dicen que en algunas circunstancias un régimen autoritario puede ser preferible a un sistema democrático, con un 6,9 por ciento. Las personas con estudios superiores muestran, por el contrario, el mayor apoyo a la democracia, 93,7 por ciento y el menor a un régimen autoritario con un 2,5 por ciento.
  • Variable Clase social: Los obreros no cualificados son el grupo que menor apoyo da a la democracia como forma de gobierno con un 80,1 por ciento y el que mayor da a la justificación de un régimen autoritario, con un 6,9 por ciento. Sin embargo, la clase alta /media alta es la que más prefiere la democracia, con un 92,4 por ciento y la que da un porcentaje de apoyo más bajo a la posibilidad de un régimen autoritario en algunas circunstancias, con un 3 por ciento.
  • Variable voto: Entre los votantes de los partidos políticos, los que lo hicieron por el PNV y el PP son los que menos porcentaje de apoyo a la democracia dan, con un 72,7 por ciento y un 82,8 por ciento respectivamente. Y en sentido contrario, son los que más justifican en algunas circunstancias un régimen autoritario con un 9,1 por ciento los votantes del PNV y un 8,7 por ciento los votantes del PP.
  • Variable ideológica: Existe significación a la hora de señalar mayor o menor preferencia por la democracia como sistema político, o por ser más receptivo a la hora de afirmar que en algunas circunstancias, un régimen autoritario puede ser preferible. Las personas que se auto-ubican en la izquierda presentan porcentajes de preferencia sobre la democracia superiores al noventa por ciento excepto en la extrema izquierda (1) que está en el 86,3 por ciento. Por el contrario, los ciudadanos que se colocan en la derecha, presentan porcentajes menores que van disminuyendo más según se sitúan en la extrema derecha. Un 56,8 por ciento los que están en el 9 y un 62,1 por ciento de preferencia a la democracia en el 10. Y porcentajes del 21,6 por ciento y del 20,7 por ciento, respectivamente, a la hora de justificar que en algunas circunstancias un régimen autoritario puede ser preferible.

FUENTE: Barómetro del CIS Noviembre 2012, Septiembre 2018. Pregunta: Ahora vamos a hablar sobre distintos tipos de regímenes políticos. Me gustaría que me dijera con cuál de las siguientes frases está Ud. Más de acuerdo

 

Que los ciudadanos prefieran mayoritariamente la democracia es un dato muy importante, cuando desde tantos ámbitos se la ataca y se la pretende doblegar. Pero no es suficiente. Es preciso, que los ciudadanos “denuncien, hagan sus preguntas, exijan siempre la verdad”. Solo una ciudadanía activa, crítica y participativa hará que este viaje hacia la igualad que es la democracia siga mejorando y permanezca en el tiempo.

Ese es el camino.