La nueva complejidad política que se ha instalado en diversos ámbitos de la sociedad española, después de las elecciones municipales de mayo, responde en el fondo a una dinámica sociológica general propia de las sociedades de nuestro entorno, que no es exclusiva de España.

Los principales factores desencadenantes de esta dinámica son dos: por un lado, la complejidad creciente de las sociedades actuales en las que los intereses y los antagonismos se han diversificado y, en algunos casos, se han enconado hasta tal punto que las estructuras políticas tradicionales ya no son capaces de reflejar y traducir en las instituciones todo lo que está ocurriendo en la calle.

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