A la salida del Estrecho de Magallanes en dirección al Océano Pacífico se encuentra el Cabo Deseado. Cuando los buques rebasan este Cabo han superado la parte más complicada del Estrecho y las aguas del Océano Pacífico están más cerca que las del Atlántico. Antonio Pigafetta, en la obra que narra la expedición de Magallanes – Elcano en la que participó, cuenta lo siguiente: “El capitán General [Magallanes] lloró de alegría y llamó a aquel cabo Cabo Deseado, porque lo había deseado mucho tiempo” (La primera vuelta al mundo. Relación de la expedición de Magallanes y Elcano, Madrid, 2019, pág. 129).

Todavía no es momento de llorar de alegría por los Presupuestos de 2021, pero es cierto que se ven más próximas las aguas del Pacífico que las del Atlántico. Quizá no sea todavía el momento de llorar de alegría, pero es posible que sí sea el momento de llorar de pena por la deformación de la votación relativa a las enmiendas de totalidad presentadas frente al proyecto de ley. Como es sabido, en la votación de las enmiendas a la totalidad, estas han sido rechazadas por 198 votos en contra y 150 votos favor.

Que España vuelva a tener presupuestos nuevos, y no haya que prorrogar los de Rajoy-Montoro de 2018, parece una buena noticia para los ciudadanos, para las empresas y para todas las Administraciones. Pero el mero hecho de que EH Bidu haya votado a los Presupuestos ha provocado otro escándalo (el enésimo), donde toda la derecha (menos Ciudadanos), algunos dirigentes socialistas regionales y la prensa (incluido el Grupo Prisa) parecen converger hacia la condena radical. El caso más patético, y a la vez más ruin, ha sido la intervención del Presidente del Partido Popular en la sesión de control del Congreso el 18 de noviembre, donde llegó a decir al Presidente que mirara a los ojos de la Diputada Jiménez Becerril, hermana del político asesinado por ETA. Siempre la manipulación de las víctimas, que con tanta fruición practicaron Rajoy y Mayor Oreja. La derecha española, y más en concreto el Partido Popular, utiliza las víctimas del terrorismo pero sólo la izquierda, el PSOE, fue capaz de erradicarlo.

Al final de una operación parlamentaria muy compleja, que ha permitido levantar el primer óbice a la tramitación de los Presupuestos, sólo queda una idea, el apoyo de EH Bildu. Cierto que algún partido que apoya al Gobierno podía jugar con más discreción, porque nos hace olvidar los otros muchos Diputados que han apoyado el proyecto de ley, pero más allá de esto lo importante es que España tenga por fin Presupuestos. Esta idea tan simple, pero tan potente, la olvida hasta El País al entrevistar el 16 de noviembre a Ábalos, de modo que sobre doce preguntas sobre la política del Gobierno cinco versan sobre el apoyo de EH Bildu. Mientras alguna prensa como La Vanguardia (Mariano Giuindal: “Sánchez resiste los embates”, 15 de noviembre) apunta la estabilidad política y económica que comportarán los Presupuestos aprobados, el Grupo Prisa sigue decidido a hacer la guerra al Gobierno, con Cebrián como primer ariete.

La situación es mucho más sencilla y menos compleja de lo que las derechas quieren hacernos creer. Primero, hacía falta que los Presupuestos no fueran desechados, como pasó en 2019. Se ha conseguido. Segundo, hacía falta un acuerdo muy amplio de todos los colores. Se ha conseguido desde el momento en que Ciudadanos no se ha opuesto. Y tercero, el Presidente Sánchez dispone de un margen de tiempo muy amplio para gobernar con Presupuestos propios. El apoyo de EH Bildu no tiene por qué ser estratégico. También es muy interesante obtener el apoyo de Ciudadanos, que ofrece un perfil más interesante para un partido socialdemócrata. Con la aprobación de los Presupuestos se abren muchas posibilidades que el Presidente Sánchez sabrá aprovechar como convenga en cada momento. Además de cabos deseados hay también Presupuestos deseados.