A siete de cada diez españoles les gustaría que el Gobierno de España y el de las Comunidades Autónomas, ambas en colaboración, se hicieran cargo de la lucha contra la pandemia. Concretamente, un 72,3 por ciento opina que ambas en colaboración; un 15,8 por ciento cree que tiene que ser el Gobierno de España; y un 4,9 por ciento el gobierno de las Comunidades Autónomas, según el CIS.

Estos datos, demuestran la sensatez y madurez de unos ciudadanos que están hartos de excusas, de confrontación y de trincheras, y quieren que sus representantes se unan para dar soluciones a la grave situación que estamos viviendo.

De ahí, que haya que calificar como muy positiva la reunión mantenida por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y la presidenta de la Comunidad de Madrid, para trabajar conjuntamente contra el coronavirus y las consecuencias sanitarias, sociales y económicas que está provocando.

Es de agradecer que la presidenta de la Comunidad de Madrid haya aceptado por fin la unidad de acción y de colaboración que ofreció el presidente del gobierno de España a todas las fuerzas políticas e instituciones desde el primer momento de la pandemia. Una lealtad institucional, imprescindible, pero que ha brillado por su ausencia desde que el PP, con ella a la cabeza, decidió romperla.

Como todos los ciudadanos, deseo que la comisión Covid-19, entre ambos gobiernos, funcione, porque significará que la situación por la que están pasando millones de madrileños mejorará. Pero desgraciadamente, creo que lo que pretende el Partido Popular y la propia presidenta de la Comunidad de Madrid, es ganar tiempo, ante la nefasta gestión que está realizando antes y durante la pandemia, y ante un gobierno entre el PP, Ciudadanos y Vox que hace aguas por todos los lados.

Una nefasta gestión, ¿Por el Gobierno de coalición que existe y sus protagonistas? Seguro que sí. Una nefasta gestión, ¿Por la improvisación, la ineficacia y la torpeza? Seguro que sí.

Pero más importante aún que lo anterior, es que, por una parte, los madrileños ven y sufren con toda crudeza que el modelo privatizador del PP en Madrid no solo está agotado, sino que sus efectos desigualitarios, que se vienen produciendo durante las últimas décadas, ahora han agudizado sus efectos devastadores.

Y por otra, la salida de esta crisis va en la dirección de fortalecer los servicios públicos. Un camino opuesto al modelo privatizador del PP en la Comunidad de Madrid que ha generado las mayores tasas de desigualdad de España.

Madrid está muy mal. Pero ya lo estaba antes.

¿Tendrá algo que ver que la Comunidad de Madrid es la segunda Comunidad con menos gasto sanitario por habitante?

¿Tendrá algo que ver el abandono de la atención primaria que los gobiernos del PP llevan haciendo durante décadas y cuya consecuencia es la necesidad de mucho más personal y recursos que no llegan?

¿Tendrá algo que ver que el gasto en Atención Primaria es un 21 por ciento inferior a la media de España?

Dicen que no hay médicos y enfermeros, ¿Tendrá algo que ver, por ejemplo, que en el Hospital de La Paz el 88 por ciento de los médicos menores de 40 años y el 70 por ciento de las enfermeras no tienen contrato estable?

¿Tendrá algo que ver que no se han contratado los rastreadores que se prometieron y además se privatizaron?

¿Tendrá algo que ver el modelo privatizador de los servicios sociales que se ha desarrollado en esta región durante décadas, con el horror que han sufrido nuestros mayores y sus familias en las residencias?

¿Tendrá algo que ver que no se han contratado los prometidos 11.000 profesores, no se han habilitado los espacios necesarios, no hay un sanitario por centro educativo o las ratios por clase son los que son?

Todas estas preguntas y muchas más, es evidente que tienen que ver con la situación inaceptable en la que se encuentra la Comunidad de Madrid. Por ese motivo, no soy muy optimista con la gestión que tiene que realizar el gobierno de la Comunidad de Madrid. Porque una cosa es lo que dice y otra muy distinta lo que hace y lo que de verdad quiere.

No soy muy optimista con la actuación del gobierno de la comunidad de Madrid, porque lo que debe hacer va en la dirección opuesta a lo que han venido haciendo los distintos gobiernos del PP durante décadas.

Les honraría cambiar, para mejorar la vida de los ciudadanos a los que gobiernan. Pero creo que no lo van a hacer, porque sería reconocer que su modelo está superado y agotado por la realidad social madrileña. Un modelo que ha generado las mayores tasas de desigualdad de España.

Además, todo está pasando con dos gobiernos en uno. Uno del PP con la presidenta a la cabeza, y otro de Ciudadanos, con el vicepresidente. Dando lugar, a situaciones tan chocantes como que las trincheras del enfrentamiento también están dentro del propio gobierno. Una situación preocupante, que ya es insostenible para la vida cotidiana de los ciudadanos, pero que más temprano que tarde va a serlo también dentro del propio gobierno, a la hora de asumir las responsabilidades de la nefasta gestión de la pandemia.

Es ahí, cuando empiecen a culparse unos y otros, dentro del gobierno de la Comunidad, del desastre y de los despropósitos cuando el gobierno se romperá y caerá. Quieren el poder, pero las contradicciones tan profundas que existen les harán caer.

Mientras, se puede afirmar sin exagerar que el gobierno de la Comunidad de Madrid y el del ayuntamiento de Madrid, más inteligente al hacerse la foto de la unidad, pero nada más, viven en una realidad paralela a la de los millones de ciudadanos a los que deben gobernar. Esas realidades paralelas, los llevarán más pronto que tarde al frentismo con el gobierno de España, para intentar ocultar su mala gestión.

Hay que tomar decisiones para dar respuestas a esta pandemia y sus consecuencias. No hacerlo o hacerlo a medias aumentará la irritación y los problemas sociales y económicos. El gobierno de la comunidad debe dar una respuesta adecuada en todos los ámbitos, y eso pasa por potenciar unos servicios públicos que están colapsados después de años de recortes y privatizaciones.

Si no quieren o no pueden, que dejen gobernar a otros. Porque en las elecciones, los madrileños en las urnas dijeron con su voto mayoritariamente, que querían un cambio de Gobierno, un cambio de políticas, y un cambio en el modo de gobernar.