El hecho de que la pandemia de COVID-19 esté aumentando las desigualdades ya existentes, así como el racismo, la xenofobia, la violencia sexual y por razón de género; y que las mujeres y niñas se expongan a un riesgo especial al sufrir vulnerabilidades en las esferas sociales, políticas y económicas, ha llevado al gobierno de España a tomar una iniciativa que nos debe enorgullecer como país.

Me refiero a la aprobación por consenso, sí, por consenso en la Asamblea General de la ONU de la resolución presentada por España “Mujeres, niñas y COVID-19″, que se centra en lanzar un contundente mensaje sobre el compromiso para promover y proteger los derechos y la participación de las mujeres y las niñas en la respuesta a la pandemia.

El pasado mes de septiembre se cumplió el veinticinco aniversario de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Beijing, que tuvo como objetivo la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres del mundo. Muchos han sido los avances desde entonces, pero desgraciadamente la COVID-19 está poniendo en peligro muchos de los logros que en materia de igualdad de género y de empoderamiento de todas la mujeres y niñas se han venido consiguiendo.

La pandemia, que azota el mundo, está teniendo un fuerte impacto en la población, y especialmente en las mujeres y niñas. Por ese motivo, en estos momentos tan duros para la humanidad, en el que se está ahondando en las desigualdades, es tan crucial que se haya aprobado esta resolución en la que se proponen medidas a corto, medio y largo plazo:

  • Se insta a que los Estados cumplan sus obligaciones con los derechos humanos y los compromisos existentes en lo que respecta al logro de la igualdad entre los géneros y el empoderamiento de todas las mujeres y las niñas.
  • Se pone de relieve el papel fundamental que desempeñan las mujeres en el contexto de la pandemia de COVID-19 y pide que se potencie el liderazgo de la mujer y se garantice su participación plena, igual y significativa en los procesos de adopción de decisiones y en todas las etapas de la respuesta a la COVID-19, así como en los procesos de recuperación.
  • Se señala la necesidad de crear planes de recuperación económica que promuevan el cambio hacia sociedades inclusivas y sostenibles. Aprovechando las oportunidades de promover la igualdad entre los géneros y el empoderamiento económico de la mujer, para una distribución equitativa entre mujeres y hombres de las responsabilidades familiares y en materia de cuidados.
  • Se reclaman medidas para superar la brecha digital, en particular la brecha digital de género, para que las mujeres puedan trabajar a distancia y las niñas continuar su educación durante la pandemia.
  • Se apremia a prevenir, eliminar y dar respuesta a la violencia, incluida la violencia sexual y por razón de género, en particular la violencia doméstica, e incluso en entornos en línea.
  • Se insta a tomar todas las medidas necesarias para garantizar el derecho de las mujeres y las niñas a disfrutar del más alto nivel posible de salud, incluida la salud sexual y reproductiva, y a que se establezcan sistemas sanitarios y servicios sociales sostenibles, que aseguren el acceso universal a esos sistemas y servicios sin discriminación.
  • Se pone de relieve la importancia del derecho de toda persona a la educación y la continuación del aprendizaje, incluidas las niñas, reconociendo que durante la pandemia las adolescentes están especialmente expuestas a abandonar los estudios y no volver a la escuela, ni siquiera una vez terminada la pandemia, lo cual aumenta su vulnerabilidad.
  • Se exhorta a que adopten las medidas adecuadas para garantizar la disponibilidad de material didáctico y plataformas de aprendizaje a distancia durante la pandemia.
  • Se reafirma la necesidad de garantizar el acceso seguro y sin trabas del personal humanitario y médico que responde a la pandemia de COVID-19, para que pueden realizar su tarea de ayudar a las poblaciones civiles afectadas, en especial a las mujeres y a las niñas.
  • Se corrobora la importancia de fortalecer la protección de las mujeres y las niñas en los conflictos armados y la participación plena, equitativa y significativa de las mujeres en todos los niveles de adopción de decisiones y en todas las etapas de los procesos de paz y las actividades de mediación.
  • Se exhorta a las Naciones Unidas a que sigan ocupándose de esta cuestión y a que incorporen la perspectiva de género en la respuesta a la COVID-19 y la recuperación. A la vez que hacen un seguimiento de esta cuestión.

Se trata de corregir las desigualdades. Pero también, de construir un mundo mejor para todos. Un mundo más equitativo y preparado para las incertidumbres y crisis del futuro. Nos encontramos ante un gran reto, que está poniendo a prueba nuestra supervivencia como especie. Un reto que medidas como las planteadas confirman que vamos por el camino correcto.

Un camino en el que hay que destacar tres cuestiones para sentirse orgullosos como españoles. La primera, el liderazgo que ha ejercido el gobierno de España, con esta resolución, para garantizar que esta crisis no provoque un retroceso en los derechos de mujeres y niñas. La segunda, es que ha sido un modelo de liderazgo abierto y compartido que ha tenido como resultado la aprobación de la resolución por consenso. Y la tercera, es que el liderazgo de España en materia de igualdad de género a nivel mundial es una realidad, y una prioridad estratégica de la política exterior española.

¡¡Felicidades!!