Alberto Ruiz-GallardĂłn era un polĂtico conservador con apariencia centrista, que cada vez que gobernĂł tuvo la tentaciĂłn de actuar como un conspicuo ultraconservador, salvo cuando presidiĂł la Comunidad de Madrid donde actuĂł como un conservador tout court sin especiales medidas ultraconservadoras. Cuando fue Alcalde de Madrid transmitiĂł una cierta imagen simpĂĄtica y hasta progresista por su continuo enfrentamiento con Esperanza Aguirre que representaba una derecha mucho mĂĄs extrema. Luego se demostrĂł que no habĂa mĂĄs que un enfrentamiento de clanes y de personas, no de ideologĂas ni de polĂticas. Cuando Ruiz-GallardĂłn fue Ministro de Justicia, ademĂĄs intentĂł sin ĂŠxito agravar el aborto como delito (lo que provocĂł su salida del Gobierno y de la polĂtica) pero en cambio tuvo mĂĄs suerte al introducir en el CĂłdigo Penal la pena de prisiĂłn permanente revisable (mediante la Ley orgĂĄnica 1/2015, de 30 de marzo), que puede convertirse (aunque no siempre) en una pena de âcadena perpetuaâ como se decĂa antaĂąo. En su momento se dijo que podĂa ser una pena inconstitucional porque podrĂa entrar en confrontaciĂłn con el artĂculo 25.2 de la ConstituciĂłn que establece que las penas privativas de libertad estarĂĄn orientadas hacia la reeducaciĂłn y la reinserciĂłn social pero lo cierto es que el nuevo artĂculo 36 del CĂłdigo Penal dificulta ambos fines pero no los impide radicalmente.
La pena de prisiĂłn permanente revisable fue criticada desde la izquierda porque consideraba que no impide la comisiĂłn de delitos especialmente repugnantes y sĂłlo sirve para reafirmar la ideologĂa penal de la derecha y de la extrema derecha, que sĂłlo entiende de endurecer las penas, lo que sin embargo no disuade al delincuente. Por eso la oposiciĂłn se propuso modificar la prisiĂłn permanente revisable cuando pudiera y ya hay una iniciativa del PNV en ese sentido. Probablemente la iniciativa no prosperarĂĄ porque tendrĂa que contar con la abstenciĂłn de Ciudadanos y este partido, que tiene que atraer como sea a los electores del PP, no querrĂĄ dejar a este Ăşltimo la bandera del endurecimiento penal, tan grato a la derecha.
Pero lo que merece destacarse es la manipulaciĂłn que la derecha, todas las derechas (salvo el PNV que tambiĂŠn lo es), estĂĄn haciendo de las Ăşltimas muertes violentas ocurridas en EspaĂąa (el probable asesinato de Diana Quer y el tambiĂŠn probable asesinato del niĂąo almeriense). Por temor a una derrota parlamentaria que obligue a derogar esa pena, el PP ha organizado una recogida de firmas que, segĂşn dice, alcanza los dos millones de personas. El procedimiento ya es cuestionable porque carece de garantĂas de veracidad, no es una iniciativa legislativa popular que, con gran esfuerzo, comporta veracidad e identificaciĂłn de los firmantes. Es un acto populista y manipulador que no ofrece ninguna garantĂa. Lo curioso es la consecuencia polĂtica que el PP saca de esa operaciĂłn dudosa. Como el PSOE ha mostrado su disposiciĂłn a apoyar en el Congreso la derogaciĂłn de esa pena, el Portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Rafael Hernando, ha acusado al PSOE de ignorar a dos millones de personas⌠votantes de la derecha. HarĂĄ muy bien el PSOE en ignorar a dos millones de votantes de derechas porque se debe a cinco millones y medio de electores socialistas y tambiĂŠn a cinco millones de electores de Podemos. Ya estĂĄ bien de considerar que la ideologĂa de una franja de electores es Ăąa ideologĂa comĂşn de todos loes espaĂąoles.
Pero hay mĂĄs manipulaciones. Al socaire de los probables asesinatos ocurridos Ăşltimamente, el PP quiere endurecer el CĂłdigo Penal, lo que merece tres consideraciones:
Primera. Las familias de las vĂctimas no deberĂan entrar en la polĂtica penal. El padre de Diana Quer ha pedido que no se legisle en calienteâŚÂ para que no se derogue la prisiĂłn permanente revisable. Se entiende el dolor de los familiares pero, como ha ocurrido con las vĂctimas del terrorismo, no deberĂan entrar en polĂtica penal.
Segundo. El PP no deberĂa alentar los instintos mĂĄs vengativos de las personas. Ya sabemos que la derecha se diferencia de la izquierda en una visiĂłn mĂĄs dura de la legislaciĂłn penal pero es execrable ahondar en esa concepciĂłn penal para sacar partido electoral. Lo mismo podemos decir de Ciudadanos.
Tercero. La dureza del PP en materia de la represiĂłn penal de ciertos delitos contrasta con la polĂtica de avestruz con los secesionistas catalanes. Desde 2015 se veĂa venir la rebeliĂłn y el Gobierno de Rajoy, con mayorĂa absoluta en el Congreso, podrĂa haber afinado los delitos de rebeliĂłn no violenta y que estĂĄn practicando los independentistas.
La conclusiĂłn es sencilla: no hay polĂticas penales que impidan la maldad del ser humano pero, al menos, nadie deberĂa sacar rĂŠditos polĂticos de esa maldad.
