Ante las movilizaciones de los pensionistas exigiendo unas pensiones dignas, y ante los discursos catastrofistas e interesados de quienes dicen que el sistema público de pensiones es inviable, hay que decir que las pensiones son un pacto entre generaciones, que favorecen la igualdad. Y serán viables si existe en cualquier sociedad la decisión de que así sea y lo asuman los gobiernos como una obligación.

Un ejemplo lo podemos ver estos días en el Gobierno del PP, que ha pasado de la negación absoluta, a presentar unos Presupuestos Generales del Estado con algunas mejoras para los pensionistas.

Las mejoras siempre son bienvenidas. Pero hay que decir al Gobierno que así no. Que esto es más serio, y debe existir un gran acuerdo que de estabilidad por encima de los Gobiernos de turno. Es cierto, que para ello hay que partir de algunas premisas, que ya se han enumerado en los artículos anteriores:

1.- Las pensiones son un derecho. Y el Gobierno, igual que aplica el artículo 155 ante las ilegalidades de los secesionistas en Cataluña, también tiene el deber aplicar el artículo 50 de nuestra Constitución, que dice: “Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio.”

2.- Ha aumentado la preocupación de los ciudadanos por las pensiones, por la irresponsabilidad de un Gobierno del PP que ha tomado medidas unilaterales, como la “revalorización” del 0,25 por ciento, que ahora empiezan a corregir. Hoy un 12,4 por ciento de los ciudadanos afirma que las pensiones es el tercer problema que más le afecta.

3.- Los ciudadanos quieren recuperar derechos y servicios públicos, y dentro de esto se enmarca la petición de pensiones dignas y recuperar el poder adquisitivo que han ido perdiendo en estos años.

4.- Las personas mayores de 65 han venido al protagonismo político para quedarse. Y esta tendencia se produce en una sociedad que envejece, lo que aumentará su poder de participación y decisión democrática, en una sociedad que tendrá que responder a nuevas necesidades sociales.

5.- Las pensiones, son viables. Con los datos enviados por el Gobierno al Pacto de Toledo, con un escenario de crecimiento del 2 por ciento del PIB y un IPC del 1,8 por ciento, el gasto en pensiones, revalorizándolas con el IPC, se incrementará hasta el 14 por ciento del PIB en el punto de mayor gasto en 2045. A partir de ese año, el gasto comenzará a bajar, por la tasa demográfica. Pero, si el crecimiento de nuestra economía es del 2,4 por ciento, el gasto no llegaría en ningún momento al 13 por ciento.

6.- El gasto en pensiones en España es del 11,4 por ciento del PIB. Por ver lo que ocurre en algunos países de nuestro entorno, en Italia, se gastan el 16,3 por ciento, en Portugal, el 14 por ciento; en Francia, el 13,8; o en Austria el 13,4 por ciento.

7.- Son necesarias nuevas fuentes de ingresos. Y para eso, está incrementar los ingresos de la Seguridad Social, hacer que la Seguridad Social no pague cotizaciones que no le corresponden, destopar la base máxima de cotización, aumentar el número de cotizantes, y establecer impuestos para las pensiones, entre otras cuestiones que hay que debatir y, sobre todo, aprobar como ya ocurre en otros países.

Pero lo fundamental sigue siendo la voluntad de una sociedad de aumentar la igualdad entre sus ciudadanos, y dedicar para ello los recursos que sean necesarios. Sin miedos, sin privilegios y con la inteligencia colectiva que nos ha llevado a la creación de este sistema de pensiones que forma parte de nuestras vidas.