Hoy más que nunca, en sociedades tan volátiles como las actuales, es importante contar con un gobierno que asuma los retos y los desafíos, que se están produciendo, con determinación y con responsabilidad.

En ese esfuerzo es primordial contar con el apoyo de la mayoría de la sociedad y sus representantes. Pero más trascendental aún, es disponer de un proyecto de país compartido, que permita aumentar la prosperidad, la igualdad y el bienestar de sus ciudadanos.

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, presentado recientemente por el gobierno, es ese proyecto de país que España necesitaba desde hace una década. Un proyecto de país, que diseña el camino para la modernización de la economía española, y la recuperación del crecimiento económico y la creación de empleo. Un proyecto de país, para la reconstrucción económica sólida, inclusiva y resiliente tras la crisis de la COVID, y para responder a los retos de la próxima década.

Este proyecto de país es de todos y refleja una imagen de España dinámica, abierta a las oportunidades y asentada en unos valores éticos basados en la declaración de los derechos humanos de las Naciones Unidas. Refleja un futuro con esperanza, que precisa del mayor apoyo institucional posible para hacerlo realidad, al ser un proyecto a largo plazo.

El Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia también es el plan de los grupos de la oposición. Y de ellos, hay que esperar altura de miras, y, sobre todo, hechos, más allá de discursos en el Parlamento.

Y los hechos son participar activamente en su diseño y ejecución, porque ahora algunas de esas fuerzas políticas están gobernando en Comunidades Autónomas y ayuntamientos, y en un futuro puede que gobiernen a nivel nacional.

Y los hechos son facilitar la gobernabilidad de España, arrimando el hombro en la aprobación de unos necesarios Presupuestos Generales del Estado, y en una renovación de los órganos constitucionales que fortalezcan la democracia española aún más.

Este proyecto de país es una oportunidad para rebajar tensiones y unir a España y los españoles. Es una oportunidad que pondrá a nuestros representantes políticos frente al espejo de la sociedad española. Ante la que tendrán que rendir cuentas de lo que hagan.

Ante los objetivos que plantea el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia:

¿Puede algún representante político oponerse a una España próspera y resiliente, que mantiene un crecimiento duradero, robusto, inclusivo y sostenible, que genera empleo estable y de calidad y que sitúa en el centro de la política económica la reducción de las desigualdades sociales y de género y la erradicación de la pobreza en todo el territorio, en sus zonas urbanas y rurales? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a una España que acelera su transformación tecnológica y digital, reforzando la productividad, las competencias y la conectividad de toda la población? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a una España referente en la protección y conservación de la riqueza de sus bienes naturales como activo de sostenibilidad para los territorios y elemento fundamental para hacer frente a los desafíos climáticos? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que, apuesta por la descarbonización, que invierte en infraestructuras verdes, y que transita desde las energías fósiles hasta un sistema energético limpio, favoreciendo nuevos desarrollos, asequibles y seguros que garanticen la sostenibilidad de nuestro modelo productivo, impulsando la adaptación y resiliencia frente al cambio climático? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que favorece la creación y la competitividad de las empresas, facilitando su crecimiento, impulsando la productividad, atrayendo inversiones y apostando decididamente por la internacionalización de las pymes y la creación de empleo digno y estable en todo el territorio, de forma que contribuya a la cohesión social y territorial, al reequilibrio de los desafíos demográficos y a la fijación de la población en las zonas en declive? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que estimula la competitividad de su industria, superando las inercias del pasado, modernizando su tejido productivo, reforzando su capacidad de generar empleo de calidad, y especialmente para jóvenes, mujeres y colectivos infrarrepresentados en el mercado laboral; fomentando su eficiencia energética y apostando por la transición hacia una economía circular que favorezca el cambio de hábitos y un comportamiento consciente de los consumidores? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que impulsa la Ciencia y la I+D+I como elemento clave de fomento de la productividad, el empleo y de la modernización y transformación de los procesos productivos, sociales y ambientales; de tal manera que la tecnología y la innovación lleguen a todo el territorio y a todas las personas, ¿para aprovechar las potencialidades y oportunidades del conocimiento aplicado a la cohesión socioeconómica y territorial? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a una España que refuerza sus sectores estratégicos (agroindustria, biotecnología, materiales, construcción, turismo etc.), impulsa la modernización, primando su revalorización y proyección sostenible e innovadora y priorizando un crecimiento económico alternativo con mayor competitividad y desarrollo de nuevos modelos de negocio y de innovación social? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que cree decididamente en la excelencia, la universalidad y la equidad en la educación; ¿que elimina las brechas sociales y territoriales, que incentiva la formación continua y cree en el talento, promocionando el emprendimiento y la innovación, el refuerzo de sus capacidades de investigación y la atracción y fomento de la excelencia? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que reconoce la cultura como seña de identidad imperecedera, espejo y fuente de aprendizaje, que promociona sus valores, su industria cultural y moderniza su acceso, y que defiende el patrimonio histórico-artístico y el acervo cultural, material e inmaterial de los territorios, especialmente en aquellas zonas que se enfrentan al abandono y la despoblación? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que apoya y protege a los trabajadores autónomos y que incentiva y fomenta la economía social, como sector que contribuye a un crecimiento más inclusivo y sostenible, creador de empleo estable y de calidad? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a una España que impulsa ciudades saludables, desde las grandes áreas metropolitanas a los municipios más pequeños, mediante la rehabilitación urbanística, el mejor aprovechamiento de recursos, la implantación de energías renovables y la configuración de una movilidad sostenible orientada a devolver espacios peatonales y a garantizar la conectividad física de las personas que viven en las zonas más despobladas, remotas o dispersas, así como a fortalecer la electro movilidad y promover la infraestructura de recarga en todo el territorio? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que cree en sus jóvenes y les brinda oportunidades, actuando frente al paro juvenil, reorientando el sistema educativo y la formación cualificada a las necesidades de un mercado laboral cambiante y dinámico, que impone nuevos retos y nuevas profesiones y especializaciones, adaptadas a las necesidades y potencialidades de los territorios, especialmente en áreas rurales y aquellas zonas que padecen fuga de talento joven? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a una España que promueve la calidad y eficiencia de las administraciones públicas y de los servicios públicos que presta, favoreciendo la confiabilidad de la ciudadanía mediante la accesibilidad y una rápida capacidad de repuesta? La extrema derecha sí, ¿y el PP?

¿Puede algún representante político oponerse a un país que protege a los más vulnerables desde un enfoque de igualdad de derechos? Un enfoque que afronta la brecha de género defiende la cohesión social, aborda con decisión el reto demográfico para garantizar la cohesión territorial y apuesta por las personas, donde nadie queda atrás. La extrema derecha sí, ¿Y el PP?

Oponerse al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia significa oponerse a la necesaria modernización de España. Significa oponerse al futuro de España. Y eso tendrá un coste, que se puede evitar participando activamente en él.

En todo caso, veremos.

Lo qué si podemos afirmar hoy, es que existen proyectos políticos por los que los ciudadanos podemos entusiasmarnos. Y éste es uno de ellos. Así que entusiasmémonos, para entusiasmar al mayor número de gente y hacerlo realidad lo antes posible.