El 28 de mayo de 1980 comenzaba el debate de la primera moción de censura que se presentaba en la joven democracia española. La misma fue registrada por los Grupos Parlamentarios Socialistas del Congreso, Socialistas de Cataluña y Socialista Vasco ante la grave crisis política, social y económica que vivía España, y sufrían los españoles.

El 31 de mayo de 2018, treinta y ocho años después, el Grupo Parlamentario Socialista comenzará el debate de la moción de censura que ha presentado tras la sentencia del caso Gürtel. Un hecho que visualiza la grave crisis institucional y social que se vive en España.

En un momento de incertidumbres, de tanto ruido y continuo postureo por parte de la envejecida nueva política y del gobierno, cobran gran relevancia, por su vigencia, las palabras de Alfonso Guerra en aquella moción de censura de hace treinta y ocho años: “La moción de censura para los socialistas es, en primer lugar, un derecho constitucional; un mecanismo para juzgar al Gobierno cuando su actuación merece el rechazo de la oposición. La moción de censura es también un deber moral cuando la oposición considera que el Gobierno no ha defendido los intereses de la nación, no ha defendido los intereses de los ciudadanos. Además a través de una moción de censura existe la posibilidad de concitar votos a su alrededor, que si alcanzan la mayoría absoluta de la Cámara -176 votos- sirve para cambiar el Gobierno”.

Estas palabras siguen hoy vigentes para un PSOE que, como todos los españoles, ha podido leer en la sentencia del caso Gürtel párrafos como:

  • “Entre el grupo Correa y el Partido Popular… se creó un auténtico y eficaz sistema de corrupción institucional a través de mecanismos de manipulación de la contratación pública central, autonómica y local a través de su estrecha y continua relación con influyentes militantes de dicho partido”
  • “Nos encontramos con una estructura organizada que extiende sus ramificaciones hasta introducirse en la Administración controlada por el Partido Popular, donde, aprovechándose del rango y control de militantes con distintos grados de responsabilidad, utilizan los resortes legales a su alcance para una finalidad defraudatoria ilícita de la que todos (incluido el propio PP) obtienen lucro o beneficio”
  • (Las mordidas de este caso de corrupción) “sirvieron para directamente pagar gastos electorales o similares del Partido Popular, o fueron a parar como donaciones finalistas a la llamada “Caja B” del partido”
  • «La Caja B del partido, una estructura financiera y contable paralela a la oficial, existente al menos desde el año 1989”
  • “Los señores Arenas, Álvarez Cascos, García Escudero, Rajoy, etc. niegan la existencia de una caja B en el partido. El Ministerio Fiscal rebate la veracidad de dichos testimonios, argumentación que comparte el tribunal”.

Ante semejante sentencia, que hace inviable la continuidad del Gobierno, el PSOE podría haber mirado hacia otro lado, ser un mero espectador y pensar más en el ventajismo electoral para conseguir un puñado de votos, como está haciendo Ciudadanos.

Afortunadamente, el PSOE ha antepuesto el interés general de los españoles y su deber moral. Y asumiendo su responsabilidad de Estado, ha presentado una moción de censura, treinta y ocho años después, para que la situación que está viviendo España cambie.

Es una obviedad, pero, desde la preocupación, hay que repetirla una y otra vez: La grave crisis institucional irá en aumento si continúa el PP en el Gobierno. Lo sabe el propio PP. Lo sabe Ciudadanos. Y lo saben todos los españoles, que son conscientes que España y que ellos no pueden esperar más.

Han pasado muchos años desde aquel mes de mayo de 1980. Pero hay cosas que no cambian después de tanto tiempo. Me refiero a los insultos e improperios que el gobierno dedica, con todas sus energías, al PSOE y a su Secretario General, con tal de mantenerse en el poder como sea. Las ridículas críticas del gobierno, acusando de personalismo al Secretario General del PSOE, Pedro Sánchez, se caen por el propio peso de cada una de las páginas de una sentencia de 1.687 folios.

España, tras la sentencia del caso Gürtel, ha cambiado. España, tras la moción de censura presentada por el PSOE, ha cambiado aún más, porque los socialistas con el debate que se celebrará el jueves y el viernes han conseguido dos cosas. La primera, presentar a los españoles una alternativa de gobierno. Y, la segunda, clarificar las verdaderas intenciones de todos los grupos parlamentarios ante los españoles.

Con esta moción de censura, cada partido político, cada ciudadano va a tomar posición sobre lo que ocurre políticamente en España. Eso es muy positivo, porque como dijo Abraham Lincoln: “Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”.

No sé cuál será el resultado de esta moción de censura, pero espero que prospere por el bien de España. Si no lo hace, el PP habrá ganado un poco de tiempo, que pierde España. En cuanto al PSOE, hoy, como hace treinta y ocho años, ha cumplido con el interés general, y eso lo saben apreciar muy bien los españoles.