La subida del precio de la luz se ha convertido, durante este último año, en un quebradero de cabeza para los ciudadanos, las empresas y el país en general. Es un tema habitual en las conversaciones cotidianas, en los medios de comunicación, y en las redes sociales, donde los memes sobre esta cuestión se multiplicar por doquier.

Todo el mundo se pregunta el porqué de unas subidas tan elevadas. La situación es tan especial, que nueve de cada diez ciudadanos esta mucho/bastante preocupado por la subida de la luz, como señala el Barómetro de noviembre del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).

Y cuando se les pregunta cuánto ha subido su recibo mensual de la luz en los últimos meses, para un 28,5 por ciento ha subido bastante; para un 21,8 por ciento ha subido poco; para un 19,7 por ciento ha subido mucho; un 18,6 por ciento no sabría decir; y para un 10,1 por ciento no ha subido nada.

Ante este panorama, el gobierno de la nación reaccionó, aprobando a lo largo de este año toda una serie de medidas encaminadas a que el precio de la luz no continúe subiendo.

Entre ellas, en el mes de junio se realizó una bajada del IVA sobre la electricidad, que pasó del 21 por ciento al 10 por ciento, y se suspendió el impuesto sobre la producción eléctrica. En septiembre, entraron en vigor otra serie de medidas: reducción del impuesto especial sobre la electricidad, que pasa del 5,1 por ciento al 0,5 por ciento; descuento adicional en la parte regulada del precio del consumo; límite a la subida del precio del gas; y un nuevo suministro mínimo vital que protegerá durante meses a los consumidores más vulnerables.

Junto a lo anterior, el Gobierno ha incluido en los debates del Consejo Europeo la necesidad de hacer un plan de choque global de la UE contra la subida de la luz en toda Europa. Una iniciativa, que tendría que contar con un acuerdo en la reunión de los jefes de Estado y de Gobierno durante este mes.

No se entendería, por parte de la ciudadanía europea, que se retrasaran las medidas por más tiempo. Aun así, el impulso que se está realizando en España a favor de las energías renovables es una decisión que tendrá repercusión a la hora de bajar el precio de la luz.

Pero mientras eso sucede, es importante que la sociedad española sea consciente de lo que opina mayoritariamente, para que se adopten las medidas oportunas y necesarias atendiendo al interés general, por parte de los gobiernos:

  • Al 83,2 por ciento de los españoles les parece que el actual sistema de fijación del precio de la luz es totalmente/bastante incorrecto. Concretamente, para un 50,7 por ciento, es totalmente incorrecto, y para un 32,5 por ciento, bastante incorrecto. Un 12,8 por ciento no sabría decir. A un 2,9 por ciento, le parece bastante correcto. Y a un 0.5 por ciento, totalmente correcto, según el barómetro de noviembre del CIS.
  • Un 97,5 por ciento de la población cree que la luz debería ser considerado un bien de consumo básico, como lo es el agua. Un 1,7 por ciento, opina que no.
  • Un 69,3 por ciento de los españoles cree que sería conveniente una intervención pública para controlar el precio de la luz. Un 14,7 por ciento no sabe. Un 14,1 por ciento opina que una intervención pública tendría efectos negativos sobre el sector eléctrico. Y un 1,9 por ciento no contesta.

Con este panorama, surgen varias preguntas: ¿Ha llegado el momento de cambiar el sistema de fijación del precio de la luz? ¿Ha llegado el momento de que la luz sea considerado un bien de consumo básico como el agua? ¿Ha llegado el momento de que el Estado tenga una mayor presencia en un sector tan estratégico, que fue pasto de masivas privatizaciones? Creo que sí, como la mayoría de los españoles. Sería bueno para los ciudadanos, para las empresas y para España.