Una tendencia futura, ya con raíces y solera, afirmaba que las tecnologías de la comunicación fragmentarían el cuarto poder, diseminando entre redes acéfalas la capacidad de reinventar la realidad. De interpretarla y darle forma. Era el “empoderamiento” de los ciudadanos que tanto debía alegrar la vista. Sin embargo, en la práctica, todo se concretó en “la mano que mece la piedra”. O las piedras, para hablar con propiedad, alquiler o usufructo, dependiendo de la piedra. Los jóvenes no leen la prensa, no ven las noticias en la tv, se convierten en olímpicos en el modo como pasan de la radio; la irrealidad normalizada se cuela entre las rendijas de los “selfies”, las fotos de comida y el “no puedes perderte este video”. Es sobre estas piedras que se construirá la democracia en los próximos años.

Claro que mirando el móvil corres el riesgo de tragarte un farol, tanto físico como mental. Visto desde fuera lo primero hasta da risa (ay del mal ajeno que tantos cines llenó en blanco y negro). Mirado ya por dentro, la trola farola es más de terror que otra cosa. Crees que ilumina con información y datos, mientras crea sombras desde lo asombroso (Pasa X y no te creerás lo que hace, responde, dice). Mira y admira, pasen y vean que todo es ventana de maravillas. Ahí encuentra nido la prensa digital, valga el ejemplo. Si no puedes con ellos, llévatelos a casa. Entre una revolución, un degüello o una catástrofe aérea, el video del tortazo, el desplante, lo ridículo. Un ridículo que se contagia en todas las direcciones y secciones, conviviendo con los horóscopos y otras noticias del cotilleo de investigación.

En una época de crisis multinivel, donde las legitimidades de los gobiernos, los parlamentos y el poder judicial están en un “sí que no”, los medios de comunicación no podían ser menos. Y va a más. Encontrar la noticia broma del día de los inocentes es todo un desafío, entre tanta broma de noticia que es el día a día. ¿Y dónde quedó la información? La política editorial se la llevó.

“Qué se yo quién soy yo en este mundo de trampantojos yo-yoes” debería ser la pregunta Kierkegaardiana de “rabiosa actualidad”. Parece trivial, pero la vacuna antirrábica debería ser materia troncal en los planes de estudios de periodismo (sea grado o máster de agrado), tanto por lo anterior como por la baba toxica de cualquier columnista que te pueda morder en un “pasaba por allí, ningún teléfono cerca y no lo pude resistir”.

Ya en ello, uno que está en esa teoría de “Muerto el perro se acabó la rabia” es Ciudadanos. Y en esa, a rey muerto rey puesto, dónde la rima te lleva a “quedarse compuesto y sin novia”. Ya con esto puede usted hacer una estimación electoral de las que se acostumbran. No diga que no. Sí, hombre, claro que puede si tiene tinta y ganas. En este mundo de usuarios usados, trampantojos informativos o realidad seria la duda existencialista de Ciudadanos si tuviese justamente lo que le falta. Le doy unos datos; por más que busco dando vueltas y media por internet no recupero más. Adivine el partido y el medio de comunicación. Pierde intención de voto entre marzo y abril. También pierde recuerdo de voto. Y si no recuerdo mal, que puede, ya van tres en descenso.

  • (9 de marzo de 2018) Intención directa de voto 20% y recuerdo de voto de 13,2%;
  • (6 de abril de 2018) Intención directa de voto 17,6% y recuerdo de voto de 11,9%.

Sí, el partido es Ciudadanos y el medio su paisano. Pero que no decaiga que para eso está nuestra amiga la cocina mediante. Subidón, subidón, oiga. Que me lo quitan de las manos…