César Luena López

 

Al cumplirse tres años hoy de la investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno por parte del Congreso de los Diputados, es pertinente realizar un balance con la perspectiva temporal suficiente y que, también, permita proyectar alguna conclusión de futuro.

Desarrollaré el balance en 8 puntos:

  1. El Gobierno Sánchez ha regenerado la vida pública durante estos tres años. La ética, la transparencia y la limpieza democrática fueron los primeros vectores de cambio que necesitaba el país, sobrecogido por los niveles de corrupción sistémica del PP.
  2. La apuesta decidida por el diálogo y por las soluciones políticas en relación con la crisis catalana es la vía elegida desde el principio para afrontar este grave problema de la democracia española. Hoy, en pleno debate sobre los indultos, esa apuesta firme y decidida por la palabra y por la política descuellan en relación con otras ofertas, sustentadas en el viejo inmovilismo crispador, sectario e interesado. Aquí, más que en ningún otro aspecto, sobresale la defensa del interés general, primer cometido de un Gobierno en democracia.
  3. Este es un Gobierno social, sobre todo es un Gobierno comprometido con el Estado de Bienestar. Prueba de ello son dos medidas muy relevantes: la subida del Salario Mínimo Interprofesional (950 €) y la instauración de un Ingreso Mínimo Vital.
  4. Otra de las medidas impulsadas por este Gobierno apuntala el edificio de derechos civiles de una gran democracia como es la española. Me refiero al derecho a una muerte digna, un avance sustantivo.
  5. La presidencia Sánchez ha devuelto a España al núcleo de las decisiones europeas, tras años de un papel marginal y secundario de Mariano Rajoy. La voz española en la Unión Europea es una voz fuerte y consolidada, que no se limita a defender nuestros intereses como país miembro, sino que participa en la gobernanza comunitaria con un papel propio y un peso significativo. La mejor prueba de ello es la aprobación de los fondos europeos de reconstrucción, que han supuesto, a la vez, un giro social y federal en el proceso de integración.
  6. Uno de los frentes en los que el Gobierno se muestra más decidido y comprometido es el de la lucha contra el cambio climático. España cuenta, por fin, con una ley climática a la altura de nuestras responsabilidades climáticas. Una ley que actúa en el contexto de la ley climática europea y que nos compromete en los objetivos ambiciosos, pero necesarios, de reducir los gases de efecto invernadero de manera paulatina hasta alcanzar la neutralidad climática en 2050. En paralelo, la transición hacia una economía ecológica y sostenible está en marcha.
  7. La experiencia de gobiernos de coalición se limitaba en España a los niveles territoriales, pero estaba por explorar una vía estatal o nacional. Este es un gobierno de coalición de dos partidos y que se apoya en una mayoría parlamentaria amplia y variada. Es la prueba de que el sistema del 78 es fuerte y flexible. Lo que hacía falta era audacia, determinación y valentía para llevarlo a cabo.
  8. Este es un Gobierno que está introduciendo una política de memoria democrática en la línea de países de nuestro entorno, como Francia y Alemania. La educación, la comprensión, el conocimiento y la reparación siempre son necesarias y más vale que lleguen tarde a que nunca lleguen. Esta política, junto a la ubicación de la tumba de Franco en el lugar que le correspondía son decisiones que elevan nuestra calidad democrática.

Evidentemente que hay muchos más puntos a destacar, pero he escogido estos por constituir claros ejemplos de avance, de evolución y de cambio.

Las circunstancias han delimitado con claridad las tres etapas que han jalonado estos tres años de mandato de Pedro Sánchez. El periodo de Gobierno surgido de la moción de censura, el periodo de Gobierno en funciones tras la victoria socialista de abril de 2019 hasta la nueva victoria de diciembre de ese mismo año y la gestión de la pandemia de Covid 19 a partir de los comienzos del año 2020.

La urgencia sanitaria mundial y la crisis económica consecuente han centrado los esfuerzos y el trabajo del Gobierno en la primera parte de la legislatura, teniendo ahora por delante el tiempo suficiente y la estabilidad necesaria como para liderar las transformaciones sociales pendientes y afrontar los problemas políticos que demandan la impronta de un Gobierno fuerte y decidido.