Comenzaré por decir que yo también hice el 15M de 2011 en la Puerta del Sol de Madrid. Quien me conoce sabe que me defino como un socialista libertario. Esta última vena ácrata no sólo me viene de mi progenitor, sino que, en mayor o menor medida, es relativamente común en la militancia socialista. Y aunque ahora no milito, ciertamente colaboré y estuve en el PSOE desde 1976 hasta 2012.

Reconozco que, como tant@s otr@s, fue para mí un mazazo el ver lo que ocurrió el primero de octubre del año pasado en la sede socialista de Ferraz. Ya antes, en mis artículos en prensa y en Redes Sociales, había dejado bien claro mi apoyo (razonado, no puramente impulsivo que también es de buen recibo) a Pedro Sánchez, entonces Secretario General y optante a la Presidencia del Gobierno de España.

Por eso, cuando José Félix Tezanos (gran histórico del PSOE y buen amigo) me animó para implicarme en la campaña de este asimismo nuevo Pedro Sánchez (que ha aprendido a la fuerza en algo más de un año el equivalente al mejor Master en Política imaginable), no lo dudé ni un momento. Y con un grupo excepcional de compañer@s, tod@s más importantes que yo, he hecho lo que he podido para ayudar a este resultado maravilloso del 21 de mayo de 2017: el regreso del Secretario General que nunca debió ser depuesto, vía forzada dimisión (no le quedaba otra), en línea con su honradez y coherencia, que son los dos valores que le han catapultado a un triunfo histórico para el socialismo español y para el europeo.

Y la noche del 21 de mayo de 2017 y la del 15 de mayo de 2011 tienen para mí connotaciones muy similares en no pocas cosas. Una, en que se ha dado una auténtica rebelión de la mayoría absoluta de las bases indignadas socialistas para restituir en su cargo a su anterior Secretario General que esas mismas bases habían elegido también en primarias no hace tanto. Y el 15M hubo, en Madrid y en otros lugares de España, un toque de atención que aún sigue sonando y siendo efectivo, gracias a un movimiento de indignad@s entre los que muy modestamente estuve.

Otra similitud: porque la ciudadanía afiliada al PSOE ha contestado lo mismo que piensa la ciudadanía que se rebela también democráticamente contra un conservadurismo injusto que está llevando a este país, como a tantos otros, a la ruina socioeconómica de las clases baja y media, que es como decir de la mayoría inmensa. Y el 15M existió, con aquella abrupta pero tranquila indignación, porque había razón sobrada para ello. Así de claro.

Y una última similitud: el 21 de mayo de 2017 entiendo que también quedará en la historia política de España, no sé si tanto como el 15M, pero seguro que con una importancia supina. Porque estoy convencido de que este es el principio de una gran amistad (no puedo negar que soy cinéfilo y que una de mis pelis preferidas es Casablanca), es decir, Pedro Sánchez acaba de conseguir que comience un camino para que el PSOE salga de donde nunca debió estar y vuelva a su socialdemocracia, como partido mayoritario de la izquierda española. Y millones de votantes que esta formación ha perdido, vuelvan a confiar en ella.

Esta nueva elección de Pedro Sánchez, eso sí, en vez de a mano alzada (perfectamente asumible) la han llevado a cabo l@s indignad@s del PSOE, como en un 15M con urnas. Indignad@s socialistas votando. Que es como se entiende la gente en democracia.