Comenzábamos el año con una reflexión sobre los resultados de la COP25 y sus consecuencias sobre el futuro del Calentamiento Global, terminando el artículo haciendo referencia a la prevista publicación del Global Risk 2020[1] para la reunión anual de cada enero, convocada por el World Economic Forum, en Davos, que enmarca los riesgos del próximo decenio en la dinámica de cambio global del planeta.

El documento acaba de ser publicado y, siguiendo la tradición anual, vamos a reflexionar en este artículo sobre sus conclusiones y su incidencia potencial sobre este país, España, en el que hemos estrenado un nuevo Gobierno, y una nueva Vicepresidencia que absorbe las competencias sobre Transición Ecológica y el Reto Demográfico, bajo la dirección de Teresa Ribera, tras su actuación ejemplar en la fallida COP25 sobre cambio climático Chile-Madrid, y tras su empuje para llevar a Consejo de Ministros la Declaración de Emergencia Climática para España.

Como cada segunda decena de enero, el Foro Económico Mundial de Davos, en su 50ª edición, se reúne atrayendo a multinacionales, presidentes de gobierno (incluido Pedro Sánchez), ministros (incluidas Nadia Calviño y Teresa Ribera) y responsables de distintas áreas de economía (finanzas, periodismo, …). Su objetivo general es incidir sobre las tendencias mundiales, en un marco en el que se da por hecho la retracción creciente de la globalidad y del multilateralismo por opción del Presidente de EEUU (America first), y por sus graves y crecientes amenazas al comercio global y a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En este marco, los organizadores pretenden que uno de los principales objetivos de la reunión sea la transición del capitalismo hacia nuevas metas sociales (que beneficie a todos los implicados en el mismo: stakeholders capitalism), que sea más sostenible y que, en paralelo, sea factible avanzar hacia un acuerdo global que permita que las multinacionales tecnológicas paguen sus impuestos allí donde generan sus ingresos y acepten la implantación de la tasa digital (tasa Google); aspecto sobre el que habrá que ver cuál va a ser la posición de las grandes tecnológicas de EE UU presentes; y cuál será la posición de Donald Trump, que ha confirmado su intervención en la cumbre; que ha amenazado con sanciones a los países que apliquen la tasa digital a empresas de EE UU (caso de Francia); aunque todavía no nos ha deleitado con un tweet que indique cuál va a ser la “gracia turbadora” de sus intervención.

Se supone que también la UE, con la presencia de la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, hará valer sus preocupaciones por el deterioro laboral (inestabilidad y sueldos que no evitan la pobreza), la desigualdad y el rápido deterioro medioambiental, precisamente tras el claro fracaso de la COP25, a contrarrestar con medidas, en la UE, como el European Green Deal. Lo que estaría en línea con el manifiesto inicialmente propuesto por los organizadores del Foro, donde se plantea a los empresarios que es necesario que paguen un porcentaje equitativo de impuestos, tengan tolerancia cero a la corrupción, respeten los derechos humanos en sus cadenas de suministro y compitan en igualdad de condiciones.

El Foro, por lo tanto, se enfoca como marco de reflexión y exposición de los riesgos y retos con que se enfrenta la sociedad capitalista de consumo predominante a nivel global, cuya insostenibilidad aparece cada vez más clara. Y este es el contexto en el que el Foro Económico Mundial publica la decimoquinta edición del Informe de Riesgos Globales 2020. Y aunque su forma varía respecto al contenido del Informe de 2019, las conclusiones y su importancia (manifestada por los títulos y contenidos de los respectivos capítulos del mismo) son muy semejantes en este Global Risk 2020 al de 2019:

  • Preocupación por las crecientes tensiones geopolíticas y geoeconómicas que están afectando gravemente a la Globalización y al Comercio Mundial y nos conducen a un “mundo inestable”. Las tecnologías digitales están redefiniendo lo que significa ejercer el poder global y, a medida que se desarrollan las tensiones, también se está produciendo un cambio de mentalidad: de multilateral a unilateral y de cooperativa a competitiva. La turbulencia geopolítica resultante hace imprevisible quién liderará finalmente la dinámica global, quiénes serán los aliados y quienes terminarán siendo los ganadores. Pero esta dinámica ayuda a incrementar los “riesgos para la estabilidad económica y la cohesión social”, que también señalan que están asociados a las señaladas «confrontaciones económicas» y a la «polarización política interna»; esta última, resultado del descontento de los ciudadanos, que se ha incrementado ante el auge de políticas que han subordinado el bienestar general y de los menos favorecidos, a los beneficios de las empresas cotizadas en las bolsas. (Capítulo 2 del Informe: Riesgos para la Estabilidad Económica y la Cohesión Social).
  • Creciente degradación ambiental y graves riesgos a largo plazo derivados de la misma, tanto como consecuencia de la década perdida en la mitigación del cambio climático (Capítulo 3: Enfrentando la amenaza climática creciente) como por la sexta extinción de especies asociada a la actual pérdida de biodiversidad (Capítulo 4: Los peligros de la Pérdida Acelerada de Biodiversidad).
  • Se destacan los problemas asociados a la fragmentación digital y en los usos de las infraestructuras de la información, así como a la incidencia creciente de los ciberataques, y sus efectos en los servicios públicos y en la manipulación social[2]; se destacan los problemas del fraude y robo de datos informáticos, o la inadecuada utilización de las ventajas de la Revolución Tecnológica y Digital, cuyo desarrollo se ve afectado por la pérdida de generalización de la Globalización y del Comercio Mundial. Cuestiones que, entre otros aspectos, constituyen el objeto del Capítulo 5: Consecuencias de la Fragmentación Digital.
  • Y, por último, aparece un Capitulo 6 dedicado a las preocupaciones por el deterioro en las condiciones que afectan a la salud de la población, destacando la incidencia de nuevas enfermedades y el hecho de que e l aumento de la longevidad y los costos económicos y sociales de la gestión de enfermedades crónicas han puesto bajo tensión los sistemas de salud en muchos países. (Sistemas de Salud bajo Nuevas Presiones).

En todo caso, es importante destacar la importancia de los que denominan “riesgos para la estabilidad económica y cohesión social”, al que en otras ocasiones nos hemos referido como el paso de la sociedad del bienestar a la del malestar de la mayoría, cuya dinámica hemos asociado al auge de los fascismos y de la extrema derecha. Esa misma preocupación por el “malestar” aparece en el Informe del Fondo Económico Mundial[3] elaborado para Davos, en el que se destaca la necesidad, ante la extensión y magnitud de las protestas en diferentes países, de impulsar el gasto social y de “asegurar que el crecimiento beneficie a todos”.

En todo caso, en este artículo vamos a centrarnos en la síntesis de Riesgos finales resultado de la “Encuesta de Percepción de Riesgos Globales” realizada sobre 1047 decisores del sector público, privado, académico y de la sociedad civil, de la que resulta que una gran mayoría de los encuestados pronostican un empeoramiento (que es considerado mucho más grave en todos los aspectos, por los grupos de jóvenes participantes) tanto de la “inestabilidad social”, como de “las fallas de las políticas climáticas para mitigar el cambio climático” que son los dos puntos focales de las amenazas más graves que tiene que afrontar la sociedad actual para el próximo decenio.

La clasificación de los Riesgos en el Global Risk 2020, que se sintetiza en la Figura siguiente (que considera, simultáneamente, la probabilidad de ocurrencia –abscisas- y la gravedad previsible –ordenadas- de los efectos asociados al conjunto de Riesgos considerados), destaca que se mantiene la magnitud e incremento de importancia que, desde 2016, han venido teniendo los Riesgos relacionados con el medio ambiente. De los diez Riesgos más significativos de 2019 y 2020 para los próximos 10 años, seis tienen carácter ambiental, manteniéndose los mismos del “top ten” de 2018, pero incrementando su gravedad global relativa y consolidando el incremento de importancia que se produjo en estos en 2018 respecto a 2017.

De los contenidos anteriores cabe derivar varias consecuencias significativas respecto a la percepción del Global Risk 2020 en cuanto que, al margen de los Riesgos naturales (en verde en el Cuadro) sólo destaca la importancia dada a los Ciberataques, que descienden a la sexta posición desde la cuarta que tenían en 2019. Desaparecen en 2020 del “top ten” el Riesgo de Grandes Migraciones Involuntarias, aunque se mantiene cerca tanto por su alta probabilidad como por su alto impacto; pero se ve desplazado por el incremento de probabilidad e impactos de los Fallos en la Gobernanza Global; y los Riesgos asociados a Caídas críticas en las Infraestructuras de la Información, en 2020 se ven desplazados por el Riesgo de Fraude o Robo de Datos Informáticos, si bien los primeros mantienen un impacto mucho mayor frente a una probabilidad muy superior de los segundos.

Los Riesgos asociados a “El fracaso de la mitigación y adaptación al cambio climático” son el número uno por impacto y el número dos por probabilidad en los próximos 10 años. El Calentamiento Global y Cambio Climático asociado se consideran cada vez más fuertes (las temperaturas globales están en camino de aumentar al menos 3°C hacia el final del siglo) y sus efectos se conciben mucho más rápidos de lo que se esperaba por los organizadores del Foro. Se asume que los últimos cinco años han sido los más cálidos de la historia, que los desastres naturales se están volviendo más intensos y más frecuentes, y que en 2019 se presenció un clima extremo sin precedentes en todo el mundo.

Pese a ello, en el Informe se recoge cómo algunos estados se adaptan a efectos como el derretimiento del hielo ártico, que puede ser dramático para millones de personas que residen en litorales inundables por la elevación del nivel del mar, no con políticas que tiendan a evitarlo, sino buscando obtener beneficios y ventajas geoestratégicas del proceso. El Consejo del Ártico se está volviendo inoperante ante una nueva guerra fría entre China, Noruega, Rusia y Estados Unidos que compiten por pescado, gas y otros recursos naturales; por el uso de nuevas rutas (Rusia y China han priorizado el desarrollo de la Ruta del Mar del Norte); o por defensa nacional (Departamento de Defensa de los Estados Unidos) en la que no se incluye la defensa contra los efectos del Calentamiento Global.

La «pérdida de biodiversidad» como el segundo riesgo más impactante y el tercero más probable para la próxima década, está en consonancia con el hecho de que la pérdida de biodiversidad tiene implicaciones críticas para la humanidad, desde el colapso de los sistemas de alimentos y salud hasta la interrupción de cadenas de suministro completas. Y lo cierto es que la tasa actual de extinción es de diez a cientos de veces mayor que el promedio de los últimos 10 millones de años, y se está acelerando también como consecuencia del Calentamiento Global.

No se incluye en el Informe de 2020 las tendencias consideradas que enmarcaban en anteriores Informes la definición de los Riesgos y su gravedad y probabilidad, proceso que se ha sustituido por la pregunta respecto al nivel de incremento o reducción de la gravedad del impacto y de la probabilidad de ocurrencia de los 30 Riesgos predefinidos del Informe de 2019[4], ampliados a 40 Riesgos para la previsión a corto plazo (para el año 2020).

En todo caso, es evidente que los Riesgos definidos y sus tendencias tienen una importancia evidente como campo para la priorización de la intervención política. En el Informe sólo se considera que disminuyen, en términos relativos respecto a 2019, los Riesgos:

En pequeña medida (valoración entre 40 y 50%):

  • Pérdida de trabajos ligados a la tecnología.
  • Corrupción de los líderes.
  • Impago de deudas (públicas o privadas)
  • Acciones militares de Guerra de corto alcance
  • Erosión en las cadenas de oferta global
  • Altos niveles de desempleo entre los jóvenes
  • Estímulos monetarios no efectivos
  • Colapso de los mercados de materias primas
  • Crisis monetarias

En mayor medida (valoración entre 30 y 40%):

  • Extensión o incremento de los niveles de pobreza

En profundidad (valoración inferior a 30%):

  • Conflictos militares entre estados
  • Ataques terroristas

Existe por lo tanto, en el Informe, una visión positiva que se refleja en la disminución de muchos de los Riesgos globales ligados a la producción de nuevas crisis (impagos de deuda, crisis monetarias,…) o asociados al malestar social (pobreza, desempleo de los jóvenes, corrupción, incidencia negativa en el empleo de las nuevas tecnologías) que han contribuido a la radicalización social que se ha venido retroalimentando con la radicalización de posiciones políticas, y que ha venido claramente favorecida por internet y las redes sociales, en muchas ocasiones manipuladas por intereses de distinto signo (desequilibrio de la UE, protección de los intereses del capital promoviendo el debilitamiento del estado, de los propios partidos y de los sindicatos, etc.). Riesgo de esta radicalización que sí se asocia en el Informe con el resurgimiento de un nacionalismo/aislacionismo creciente por motivos religiosos, étnicos o de interés de clase local.

En todo caso, es evidente que los Riesgos señalados, en un país como España, sí tienen una correlación evidente con la ampliación de un malestar que se ha materializado en el incremento del peso político de la extrema derecha. Y el cambio climático está incidiendo notablemente en este malestar en un país que en 2019 ha sufrido sequía, tres gotas frías con efectos catastróficos, y temporales marítimos con alturas de ola generadoras de fuertes daños en el patrimonio litoral, fundamentalmente del Cantábrico. Pero que en la actualidad se encuentra bajo otra gota fría (ligada a la borrasca Gloria) que ha batido records de altura de ola en el Mediterráneo y, consecuentemente, en sus negativos efectos.

Tiene por lo tanto total sentido el que el Gobierno español declare la emergencia climática como paso adicional, tanto hacia el abandono definitivo del carbón y la reducción de emisiones contaminantes, como hacia la incentivación urgente de procesos de adaptación y de resiliencia socioeconómica ante el Calentamiento Global y el Cambio Climático asociado.

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[1] https://www.weforum.org/reports/the-global-risks-report-2020

[2] Y ello en un marco en el que más del 50% de la población mundial está ahora en línea, aproximadamente un millón de personas se conectan por primera vez cada día, y dos tercios de la población mundial poseen un dispositivo móvil.

[3] https://www.imf.org/en/Publications/WEO/Issues/2020/01/20/weo-update-january2020

[4] Appendix B: Global Risks Perception Survey and Methodology.