Hay nuevas informaciones sobre las «bombas de precisión vendidas a Arabia Saudí». Primero nos enteramos de que unas bombas que estaban pagadas ya por el comprador, Arabia Saudí, al vendedor, España, este no las iba a entregar. A continuación, que el motivo era el que Arabia Saudí las iba a utilizar para matar población civil.

La siguiente oleada de información se refería a que podía peligrar un pedido del mismo comprador consistente en varias corbetas que, por importe de 1.600 millones de euros (alguna reciente información hace subir esta cifra a 1.800 millones) iba a fabricar Navantia en Cádiz. Posteriores noticias hablaban de manifestaciones de obreros navales en esa zona de España para, a continuación, enterarnos de que la primera noticia, la de la paralización de la entrega de bombas, no era una noticia sino una reflexión de la ministra.

Ello llevó a una desactivación de la bomba informativa mediante declaraciones de la propia ministra matizadas por otros compañeros de gabinete y desarmada finalmente por el propio Presidente del Gobierno.

Pero el tema no parece haber acabado: como alguien está empeñado en que esas bombas no exploten en Yemen sino en el Palacio de la Moncloa de Madrid, ahora nos estamos enterando de más cosas, aunque, hay que decir, que un poco confusas y contradictorias entre sí. En primer lugar, que esas armas no las había fabricado España, sino que eran propiedad («formaban parte del arsenal del ejército del aire«) del Ministerio de Defensa español, aunque parece que estaban a punto de caducar (?) y que el ejército español va a tener que comprar otras para sustituirlas, pero con plazo de caducidad más largo y un precio más alto.

Pero, si están a punto de caducar (?) y si el pedido era de 2015 y las bombas «formaban parte del arsenal del ejército» español, ¿por qué tres años después todavía no las han recogido los saudíes? Y, sobre todo, teniendo en cuenta que las pagaron, 9,2 millones de euros, en enero de este año.

Eso nos lleva a otra pregunta: si Arabia Saudí, un país rico, ha tardado tres años en pagar 9,2 millones, ¿cuánto va a tardar en pagar los 1.800 millones de las corbetas? Si no me fallan las cuentas, y aplicando una sencilla regla de tres, a mí me salen cerca de seis siglos.

Bueno, se completan esas noticias con unos motivos para la venta de esas armas que tienen que ver con una supuesta participación indirecta de España en la guerra del Yemen apoyando a la coalición «encabezada por Arabia Saudí para intervenir en Yemen en apoyo al presidente Hadi frente al imparable avance de los rebeldes Huthis«. Todo ello está contado por «un antiguo responsable del Gobierno del PP» que, no sé si agobiado por su conciencia o espoleado por el interés de su partido en enredar en la actual situación política, quiere contribuir al esclarecimiento de los hechos.

Bien. Para mí, que todo esto tiene pinta de que alguien quiere hacer comulgar a la opinión pública con ruedas de molino, aunque no sé cuáles son las aguas que mueven ese molino, si las del pacifismo, las del mercantilismo, las de la ingenuidad o las de la pesca en río revuelto. Seguramente, a estas alturas procedería una explicación exhaustiva del asunto antes, o a lo mejor no, de que otro tema desplace a este de la primera línea de batalla.

En todo caso, llega a mi memoria el viejo aforismo de que «Quien con niños se acuesta……»