“El exótico Hotel Marigold” es esencialmente una película divertida, incluso para verla con toda la familia. Posee muchos y variados ingredientes que dan un sabroso resultado. Es algo más que una mera comedia intrascendental, a la que no le faltan elementos melodramáticos, ni reflexiones existenciales, ni toques románticos y tampoco algún destello nostálgico en la clave de “todo tiempo pasado fue mejor”. Pero todo, combinado en las debidas proporciones, nos brinda un excelente cóctel en el que destaca un claro mensaje optimista reflejado en las potentes ganas de vivir de sus protagonistas.

Nos cuenta la historia de un grupo de ciudadanos británicos de clase alta y edad avanzada que viajan a la India para gozar de la confortabilidad y tranquilidad que se han merecido. Se supone que es la solución que la India propone a los ciudadanos más selectos para que disfruten de su jubilación –un lugar donde poder pasar su edad dorada rodeados de suntuosos servicios y comodidades–, y en efecto así es hasta que siete jubilados con una necesidad de cambio se presentan a la entrada de este complejo vacacional. Entonces comienza una cómica y romántica aventura en un lugar lleno de contrastes. En este periplo se establecen nuevas amistades, se descubren a si mismos y empiezan a vivir una nueva existencia dejando atrás su pasado.

De nuevo la literatura da sustento al cine. La novela “The sefoolish things”, escrita por Deborah Moggach, facilita a Ol Parker elaborar un efectivo guion para que lo dirija John Madden. El cual, con una impecable factura, nos ofrece una buena película en la que destaca sobre todo lo demás el elenco protagonista; Tom Wilkinson, Maggie Smith, Judi Dench, Bill Nighy, Celia Imrie, Ronald Pickup y Penelope Wilton.

Si se atreven o su dominio del inglés se lo permite, no dejen de ver la versión original y podrán deleitarse de una auténtica clase de dicción de la lengua de Shakespeare.