El debate parlamentario sobre los Presupuestos Generales del Estado lleva a todas las formaciones políticas a elegir, desde luego.

Pero la elección real no se plantea en los términos que pretende establecer la derecha política y mediática, y que algunos asumen desde otras coordenadas por error o tacticismo.

El PSOE ya eligió presentar unos Presupuestos de País para el momento más crítico de la historia reciente de España.

Y ahora no se trata de que el Gobierno o el PSOE elijan unos apoyos u otros para sacar adelante estos Presupuestos de País. Se trata de que el resto de formaciones políticas elijan entre su responsabilidad ante los españoles y su propio interés particular.

O se aprueban los Presupuestos de País presentados por el Gobierno, o siguen vigentes los presupuestos inservibles de Montoro y el PP. Los primeros salvan vidas y empleos. Los segundos ponen en riesgo vidas y empleos

Nosotros ya hemos elegido. Ahora tienen que elegir los demás.

El Gobierno no ha presentado un proyecto de Presupuestos socialistas o podemitas. Ha presentado los Presupuestos extraordinarios que necesita España en el momento más crítico de su historia reciente, cuando las prioridades responden a un consenso general: reforzar las políticas públicas que protegen la salud de los españoles, reactivar la economía, recuperar empleos y asegurar un colchón social para los más vulnerables.

198 diputados y diputadas, que representan mucho más allá de la mayoría absoluta en la representación de los españoles, ya han votado a favor de la tramitación de estos presupuestos y en contra de su bloqueo. Y lo han hecho juntos, los 198, con ERC y con Ciudadanos, sin elegir, sin vetos cruzados. ¿Por qué ha de ser distinto en el resto del debate presupuestario?

Los gastos previstos en el proyecto de Presupuestos son los necesarios: más inversión en sanidad para fortalecernos en la lucha contra el virus; más gasto social, para asegurar que esta vez, la salida de la crisis no deja a nadie atrás; y más inversión en educación, en ciencia, en transformación digital, en transición ecológica, para modernizar y hacer más resiliente nuestra economía.

Los ingresos planteados en el proyecto de Presupuestos avanzan sensatamente por la senda de la suficiencia, la progresividad, la justicia fiscal y la persecución del fraude. Sin dogmatismos ni extremismos. Sin aumentar impuestos a trabajadores, clases medias, autónomos y pequeños empresarios.

Y en este proyecto se habilitan los cauces para circular los 27.000 millones de euros en ayudas del Fondo de Reconstrucción, que el Gobierno de Pedro Sánchez ha logrado recabar para España en las instituciones de la Unión Europea.

Y si son los presupuestos que necesita la sociedad española, ¿por qué hemos de decir a unas fuerzas políticas que sí deben apoyarlos y a otras que no deben apoyarlos?

Todas las fuerzas parlamentarias están a tiempo de presentar sus enmiendas para mejor el proyecto, claro está, sin alterar su carácter extraordinario y equilibrado, susceptible de alcanzar acuerdos muy generalizados.

Y, con las mejoras precisas, este proyecto debiera ser aprobado por los 350 diputados y diputadas del Congreso. Es más, cualquiera de esos 350 que no los vote, debiera recibir el reproche de la sociedad por contravenir el interés general.

¿A qué viene, por tanto, el ruido generado por la derecha política y mediática a cuenta de los apoyos que está recibiendo el proyecto de Presupuestos de País?

La derecha es consciente de que el éxito del Gobierno en la tramitación presupuestaria, junto a su gestión prudente de la pandemia, y la consecución simultánea de las grandes reformas progresistas, como la prevista para la enseñanza, dibujan un horizonte claro de estabilidad política en el país.

Los 198 votos para la tramitación de los Presupuestos, junto a la votación favorable a los seis meses de alarma, y la aprobación de la LOMLOE, todo ello en muy pocos días, tienen un significado evidente: hay Gobierno progresista para toda la legislatura.

Esos 198 votos suponen el fracaso de la estrategia de la derecha política y mediática para la deslegitimación del Gobierno y la inestabilidad política en España, en el momento en que más estabilidad y más unidad necesita la sociedad española frente a la pandemia.

¿Elegir? Sí. Elegimos avanzar.